Fútbol, locura y los oportunistas
Publicado por hugodelara en Julio 2, 2008
Artículo número 120; publicado en El Faro de Ceuta.
Fútbol, locura y los oportunistas.
Hugo de Lara López.
Me impresiona que un deporte tan simple como el fútbol pueda revolver a un país casi por completo o inmovilizarlo para llevar a cabo una celebración o, anteriormente, para ver combatir a su equipo contra el rival en una cita que dicen ser “histórica”. Personalmente no soy seguidor de la Selección Española de Fútbol, puesto que las competiciones de selecciones las trato de manera idéntica a las competiciones de clubes, y si tenemos en cuenta que las primeras apenas duran tres semanas cada dos años no encuentro razones suficientes para seguir a una selección simplemente porque represente a mi país, aunque algunos se podrían preguntar “¿qué país?” y no andarían muy descaminados.
Lo cierto es que las celebraciones tras la victoria de la Selección Española de Fútbol en la UEFA EURO 2008 han sido excesivas, así como todo el despliegue de medios pendientes de sus partidos, de sus victorias y, obsesivamente, de su posterior llegada. Más que Campeones de Europa los jóvenes de la Selección Española parecían los descubridores de la afortunada cura contra el sida o contra los cánceres más agresivos, pero no, no era este el caso, pues simplemente eran jugadores de fútbol. Aún así no se escatimó recurso alguno para invadir las calles, además de todos los canales de televisión, y dar riendas sueltas a la histeria y a la felicidad después del triunfo en el Ernst Happel de Viena. Quien me lee ahora, y participó en la locura colectiva, me estará tildando de “anti-futbolístico” y de “aguafiestas”, pero quizá sea aquel o aquella que me lee uno de los que han abandonado a la Selección Española durante años, que le dio la espalda tras la eliminación en el Mundial de Alemania a manos de la espléndida Francia de Zidane y compañía, y que ahora celebra la victoria como “gran seguidor incondicional de la Selección Española” cuando, verdaderamente, no ha sido así. Con esto último no quiero más que reflejar mi malestar con el oportunismo que ha existido y existe en estos momentos entorno a la Selección Española y, sobre todo, alrededor de la figura de Luis Aragonés, ya que esta victoria no debería estar dedicada a todos los españoles sino a todos aquellos que han respaldado a la Selección Española año tras año sin excepción alguna. Es sencillo subirse al carro en estos momentos, cuando los chicos de la selección han logrado alzar la Copa de Europa, pero dudo que si hubiéramos caído derrotados contra Italia esa masa de personas que han celebrado la victoria de la selección hubiera sentido o padecido desazón alguna. Por otro lado, considero que son excesivas las celebraciones celebradas a raíz de la victoria en Viena por el mero hecho de que selecciones españolas de diversos deportes también han logrado importantes títulos en los últimos años y no he observado una movilización como ésta más que tras la victoria de la Selección Española de Baloncesto. Recordemos que la Selección Española de Hockey, aparte de la Copa de Europa del 74 lograda en Madrid, logró otra en Leipzig en 2.005 y consiguió un honroso segundo puesto en Manchester dos años después, así como la Selección Española de Balonmano se hizo con el Campeonato del Mundo en Túnez en 2.005 y la Selección Española de Voleibol con el Campeonato de Europa en 2.007. Por esto creo que es injusto los galones que reciben unos y la indiferencia existente hacia otros, que no hacen más que intentar superarse y alcanzar su máximo exponente representando a su país a pesar de ser ignorado por la mayoría de este último. La explicación de este hecho no es nada nuevo, y es que no sería novedoso comentar que el marketing que arrastran las grandes competiciones futbolísticas de primera línea es el más mediático del mundo, muy por encima de la propaganda y de la apología política, de ahí que se generen y circulen cantidades de dinero desorbitadas por el mundo del fútbol de primera categoría.
Podrían pensar, lectores, que esto lo escribo porque no tengo ningún tipo de interés por el fútbol y que, por tanto, pretendo echar bajo tierra todo lo que tenga que ver con este, sin embargo, estarían muy equivocados si opinaran de esta forma. Si bien es cierto que no sigo demasiado a los selecciones, ni siquiera vi ni la semifinal ni la final de España en la Eurocopa, sí que me decanto un poco más por seguir a la Selección Francesa, y como sabrán, esta no llegó lejos, pues quedó eliminada en la fase de grupos a causa de las indecisiones de Domenech. No obstante, dentro de las competiciones de clubes soy un acérrimo “supporter” del Manchester United, un “red devil” más, sin olvidar al Real Madrid, club al que sigo considerablemente menos. De hecho, si el destino se me personificara y me diera a elegir entre luchar por un Nobel, el que fuera, y poder ver todos los partidos del Man U, les aseguro que ni se me pasaría por la cabeza pelear, obviamente en sentido figurado, por alcanzar el premio sueco. Por lo que quiero dejar claro que mi crítica no va en contra del fútbol en sí, ni siquiera de las celebraciones, pero sí que se dirigen contra el oportunismo y contra los falsos seguidores, marchando también contra del desprestigio que supone el auge del fútbol frente a otras selecciones que, con menos, hacen mucho más.
Por último ya sumergidos en el tema futbolístico y aunque aún queda la pretemporada por delante me gustaría desearle a dos clubes en especial lo que menos necesiten para esta nueva temporada, en especial al F. C. Barcelona y al Liverpool. Al “Barça” le animo a que siga fichando defensas, tantos que pueda formar el once sólo con ellos y que vendan a Samuel Eto’o al mismo precio por el que han traspasado, más bien regalado, a Deco al Chelsea; si puede ser que sea al United. Al Liverpool le apoyo para que continúe haciendo el ridículo por la Premier, así como le pido a Torres que siga marcando la abultada cifra de goles que logró la temporada pasada pero que sirvan para lo mismo: para asegurar, en los últimos partidos, el cuarto puesto para los “scousers”.
Como han visto, hasta los seguidores del fútbol pueden ser autocríticos y aceptar que el circo de celebraciones que explota como consecuencia de una hazaña futbolística es exagerado, más cuando hay otros hitos deportivos que se desconocen y que, muchas veces, superan a los futbolísticos.
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