Hugo de Lara López

Artículos y otros…

Archivos para 'Crítica social' Categoría


Fútbol, locura y los oportunistas

Publicado por hugodelara en Julio 2, 2008

Artículo número 120; publicado en El Faro de Ceuta.

Fútbol, locura y los oportunistas.


Hugo de Lara López.

Me impresiona que un deporte tan simple como el fútbol pueda revolver a un país casi por completo o inmovilizarlo para llevar a cabo una celebración o, anteriormente, para ver combatir a su equipo contra el rival en una cita que dicen ser “histórica”. Personalmente no soy seguidor de la Selección Española de Fútbol, puesto que las competiciones de selecciones las trato de manera idéntica a las competiciones de clubes, y si tenemos en cuenta que las primeras apenas duran tres semanas cada dos años no encuentro razones suficientes para seguir a una selección simplemente porque represente a mi país, aunque algunos se podrían preguntar “¿qué país?” y no andarían muy descaminados.

Lo cierto es que las celebraciones tras la victoria de la Selección Española de Fútbol en la UEFA EURO 2008 han sido excesivas, así como todo el despliegue de medios pendientes de sus partidos, de sus victorias y, obsesivamente, de su posterior llegada. Más que Campeones de Europa los jóvenes de la Selección Española parecían los descubridores de la afortunada cura contra el sida o contra los cánceres más agresivos, pero no, no era este el caso, pues simplemente eran jugadores de fútbol. Aún así no se escatimó recurso alguno para invadir las calles, además de todos los canales de televisión, y dar riendas sueltas a la histeria y a la felicidad después del triunfo en el Ernst Happel de Viena. Quien me lee ahora, y participó en la locura colectiva, me estará tildando de “anti-futbolístico” y de “aguafiestas”, pero quizá sea aquel o aquella que me lee uno de los que han abandonado a la Selección Española durante años, que le dio la espalda tras la eliminación en el Mundial de Alemania a manos de la espléndida Francia de Zidane y compañía, y que ahora celebra la victoria como “gran seguidor incondicional de la Selección Española” cuando, verdaderamente, no ha sido así. Con esto último no quiero más que reflejar mi malestar con el oportunismo que ha existido y existe en estos momentos entorno a la Selección Española y, sobre todo, alrededor de la figura de Luis Aragonés, ya que esta victoria no debería estar dedicada a todos los españoles sino a todos aquellos que han respaldado a la Selección Española año tras año sin excepción alguna. Es sencillo subirse al carro en estos momentos, cuando los chicos de la selección han logrado alzar la Copa de Europa, pero dudo que si hubiéramos caído derrotados contra Italia esa masa de personas que han celebrado la victoria de la selección hubiera sentido o padecido desazón alguna. Por otro lado, considero que son excesivas las celebraciones celebradas a raíz de la victoria en Viena por el mero hecho de que selecciones españolas de diversos deportes también han logrado importantes títulos en los últimos años y no he observado una movilización como ésta más que tras la victoria de la Selección Española de Baloncesto. Recordemos que la Selección Española de Hockey, aparte de la Copa de Europa del 74 lograda en Madrid, logró otra en Leipzig en 2.005 y consiguió un honroso segundo puesto en Manchester dos años después, así como la Selección Española de Balonmano se hizo con el Campeonato del Mundo en Túnez en 2.005 y la Selección Española de Voleibol con el Campeonato de Europa en 2.007. Por esto creo que es injusto los galones que reciben unos y la indiferencia existente hacia otros, que no hacen más que intentar superarse y alcanzar su máximo exponente representando a su país a pesar de ser ignorado por la mayoría de este último. La explicación de este hecho no es nada nuevo, y es que no sería novedoso comentar que el marketing que arrastran las grandes competiciones futbolísticas de primera línea es el más mediático del mundo, muy por encima de la propaganda y de la apología política, de ahí que se generen y circulen cantidades de dinero desorbitadas por el mundo del fútbol de primera categoría.

Podrían pensar, lectores, que esto lo escribo porque no tengo ningún tipo de interés por el fútbol y que, por tanto, pretendo echar bajo tierra todo lo que tenga que ver con este, sin embargo, estarían muy equivocados si opinaran de esta forma. Si bien es cierto que no sigo demasiado a los selecciones, ni siquiera vi ni la semifinal ni la final de España en la Eurocopa, sí que me decanto un poco más por seguir a la Selección Francesa, y como sabrán, esta no llegó lejos, pues quedó eliminada en la fase de grupos a causa de las indecisiones de Domenech. No obstante, dentro de las competiciones de clubes soy un acérrimo “supporter” del Manchester United, un “red devil” más, sin olvidar al Real Madrid, club al que sigo considerablemente menos. De hecho, si el destino se me personificara y me diera a elegir entre luchar por un Nobel, el que fuera, y poder ver todos los partidos del Man U, les aseguro que ni se me pasaría por la cabeza pelear, obviamente en sentido figurado, por alcanzar el premio sueco. Por lo que quiero dejar claro que mi crítica no va en contra del fútbol en sí, ni siquiera de las celebraciones, pero sí que se dirigen contra el oportunismo y contra los falsos seguidores, marchando también contra del desprestigio que supone el auge del fútbol frente a otras selecciones que, con menos, hacen mucho más.

Por último ya sumergidos en el tema futbolístico y aunque aún queda la pretemporada por delante me gustaría desearle a dos clubes en especial lo que menos necesiten para esta nueva temporada, en especial al F. C. Barcelona y al Liverpool. Al “Barça” le animo a que siga fichando defensas, tantos que pueda formar el once sólo con ellos y que vendan a Samuel Eto’o al mismo precio por el que han traspasado, más bien regalado, a Deco al Chelsea; si puede ser que sea al United. Al Liverpool le apoyo para que continúe haciendo el ridículo por la Premier, así como le pido a Torres que siga marcando la abultada cifra de goles que logró la temporada pasada pero que sirvan para lo mismo: para asegurar, en los últimos partidos, el cuarto puesto para los “scousers”.

Como han visto, hasta los seguidores del fútbol pueden ser autocríticos y aceptar que el circo de celebraciones que explota como consecuencia de una hazaña futbolística es exagerado, más cuando hay otros hitos deportivos que se desconocen y que, muchas veces, superan a los futbolísticos.

Publicado en Crítica social | Etiquetado: , , , , , , , , , , , , , , , , | Sin Comentarios »

El deliz menos pulcro del mundo

Publicado por hugodelara en Julio 1, 2008

Artículo número 119; publicado en El Faro de Ceuta.

El desliz menos pulcro del mundo.


Hugo de Lara López.

Siempre he considerado, y lo sigo haciendo, que la sociedad estadounidense, quizá por su juventud, está muy por delante del conjunto de las sociedades europeas, apenas el chauvinismo europeo puede distorsionar la imagen de los Estados Unidos como un estado racista, machista, xenófobo y con abundantes trazos de exhibicionismo. Posiblemente sean sus valores enérgicos, menos desgastados que los europeos, los que mantienen con fuerza a una sociedad de unos trescientos millones de habitantes repartidos en cincuenta estados, con diferencias estatales pero, inevitablemente, con unas semejanzas destacables. Es por ello que la solidez social que alcanza la unión de la masa estadounidense es difícilmente destructible, pues no reniegan de aquello que les une sino que, por el contrario, lo respetan como si se tratara de una ley sagrada, lo cual dota a la unión de todos los estados un potencial social que jamás alcanzará ninguna otra nación en la Historia del Mundo, pues no existen nuevas tierras por “civilizar”, y a partir de estos momentos el desarrollo de las sociedades caminará a un claro declive, donde las más resistentes, aún más magulladas por los crecientes conflictos, apenas destacará unos ápices sobre el resto. Este sumo respeto que se ha auto-inculcado la sociedad estadounidense es la que le permite dar una valoración especial, tal vez olvidada por los antiguos europeos, a todo aquello que les rodea, viéndose beneficiada la cultura y todos sus ámbitos, pues en lugar de perder contacto con las personas que conforman la sociedad incide más aún en ellas y se produce una interrelación, surgiendo un círculo más simple, más directo, más humano, transformándose el concepto de cultura y convirtiéndose en otro valor inescrutable para los estadounidenses.

Esto, por desgracia, no ocurre en Europa, cuyos habitantes parecen estar aburridos de la cultura y prefieren preocuparse de los “problemas reales”, despreciando todo el complejo cultural que no es más que un propio dilema inherente al ser humano, dado que es creación suya. La cultura, en definitiva, no se encuadra dentro de los valores europeos ya que no se entiende como una necesidad sino como un añadido a la dimensión humana y no como parte de ella, esto es creer que la cultura no les incumbe, cuando, realmente, lo hace más de lo creído.

Estados Unidos y sus habitantes, entre otras cosas, se caracterizan por su ultra-nacionalismo. Si bien es cierto, un nacionalismo acentuado sin recurrir a la violencia no es un gran problema (o al menos no debería serlo) lo que sí produce en este caso es una degradación de la imagen de los propios Estados Unidos en mucha de sus facetas por las continuas alusiones a la nación, casi obsesiva, o quizá sea lo que puede parecer a un espectador no americano, puesto que el nacionalismo escasea en el mundo actual. No obstante, su sociedad también se caracteriza por vivir en una vasta burbuja formada por falsos héroes o ídolos de papel que, sin mérito alguno, se encumbran a costa de una sociedad adolecida de una extrema debilidad en su inefable alma tan aplicada para unas cosas y tan absurdas para otras. Sorprendentemente es más complicado hacerse notar y destacar en un país europeo como Inglaterra, España o Francia que en los propios Estados Unidos, y tal vez la explicación la tenga la propia juventud que mientras en Europa no necesita, obligatoriamente, un ídolo al que seguir por poseer una amplia personalidad y, posiblemente, una ilusión mucho más comedida, en los Estados Unidos se muestra deseosa de seguir a una o a varias personas referencias que conformen, como poco en su apariencia, lo que ellos desearían alcanzar, con una obligatoriedad obsesiva casi fútil pero no por ello menos respetable. Prueba de ello son los Jonas Brothers, desconocidos en Europa, los cuales pretenden penetrar en el antiguo continente así como lo hicieron en su tiempo otra banda de chicos muy parecida a estos, más crecidos y más numerosos, a los cuales no nombraré para que continúen sumidos en el olvido del fracaso post-triunfo. Este nuevo grupo que está arrasando rotundamente en los Estados Unidos no ha necesitado una voz brillante, ni siquiera destacable, más bien rácana e insuficiente para unos chicos con tantos seguidores (más ellas que ellos como es obvio), sin embargo ahí les tienen, en la cumbre de la fama estadounidense sin merecerlo.

Algo parecido ocurre con las chicas atadas por canales importantes estadounidenses como reclamos de un público bastante amplio, por una parte de las chicas como modelo a seguir y por otra parte a los chicos por razones que se sobreentienden. Disney, cuya suerte alcanza límites insospechados, en sus ansias de dominar el panorama juvenil estadounidense, conformó el fichaje de la joven Miley Cyrus (15 años), actual ídolo en Estados Unidos y mentada como la nueva Britney Spears, cuyas actuaciones destacan más por su fama artificial fomentada por la propia compañía a través de su papel protagonista en la serie Hannah Montana que por sus verdaderas aptitudes. Nickelodeon, en su afán por oponerse al triunfo de Disney, busca sus “nuevas joyas” y utiliza, principalmente, a chicas jóvenes para atraer la atención del público antes mencionado. El objetivo es alcanzar el triunfo a través de chicas de apenas quince o dieciséis años, sin criterio alguno, cuyas vidas arruinan puesto que no le ofrecen otra opción más que aceptar la suculenta oferta que les propone. Realmente es una condena para ellas y una afortunada bendición para las grandes potencias televisivas que tutelan sus beneficios. Una ley del dinero agridulce y cruel, pues aquellas que no triunfan caen de lo más alto dando lugar a un desplome excesivamente duro para unas jóvenes con tan poca experiencia. Sin ir más lejos, hace apenas una semana, asistí por casualidad a las continuas adulaciones que recibía Malese Jow en una incipiente página web donde existen una serie de canales personales en los cuales cada usuario tiene su propio espacio compuesto por una pantalla para emisiones y un “chat” anexo; afortunadamente, sólo tuve que devolverle, por cortesía, el saludo que me mandó. Esta, una de las jóvenes actrices de Nickelodeon que también alcanzó la gran pantalla con la película Bratz, a pesar de relucir con continuas sonrisas ante los arrodillamientos de sus espectadores transmitía artificialidad y tristeza, pues quizá ella desconoce dónde se metió hace un par de años atrás, pues su carrera no está siendo para nada destacable y, posiblemente, muera en el montón de jóvenes fracasadas. Más que en Europa, en los Estados Unidos, la fama tiene un vigor tan preponderante que se escatima todo el pudor posible para alcanzar el objetivo que se proponen los grandes siempre con un fin: el dinero y, su inestimable amigo, el poder.

Publicado en Crítica social | Etiquetado: , , , , , , , , , , , , , | Sin Comentarios »

La cuestión militar

Publicado por hugodelara en Junio 4, 2008

Artículo número 116; publicado en El Faro de Ceuta.

La cuestión militar.


Hugo de Lara López.

(De entre cientos de senadores, uno de los presentes se eleva y se dispone a hablar.) - Senadores aquí reunidos que, con vuestra sabia decisión, dirigiréis el patrón del destino romano con acierto, escuchad mis palabras y mi opinión sobre el hecho. Es conocido por todos y distinguido como maldito problema la reciente cuestión de los militares romanos. Desde antaño, los más avariciosos han formado las legiones de los procónsules sin más pensamiento que el de vencer, vencer y volver a vencer, mientras que los que han quedado en estas tierras apenas han pensado más que en defender, defender y, por supuesto, defender. Y así debería ser, pues no es negativo para Roma que sus legiones aspiren a formidables logros que consoliden su camino en esta corta vida, sin embargo, su control no ha exceder ni rebasar la República Romana. Nosotros, durante mucho tiempo, hemos formado a estas tropas y les hemos alimentado; en ellos inventamos el complejo artificio del pundonor y la fiereza, mas sin olvidar la inevitable fidelidad a Roma y a todas y cada una de sus instituciones. Sus cuerpos se cubren con materiales que les costeamos, para su mayor seguridad, y sus manos soportan escudos y armas labrados para la consecución de la victoria. En su mente hemos sembrado la valentía y, en su frente, hemos tallado el respeto por el enemigo. Las legiones, por ende, deben acatar las inexorables órdenes de Roma, pues a esta deben todo lo que poseen. No debería ser César el máximo jefe de estas, aun siendo procónsul, pues sus legiones corresponden, como él bien conoce, al estado, así como el territorio galo conquistado es propiedad romana; por ello, si César intenta extender e imponer su mandato aun no siendo respaldado por el Senado, será condenado como Enemigo Público, y ello significará que sus legiones, entonces sólo soldados de César, se desvincularán, para la eternidad, de Roma. Si esto ocurre, los soldados mostrarían su desafortunada deslealtad, pues ellos tienen que dirigirse incluso a los confines de las últimas tierras a buscar la muerte si así se lo reclama Roma, la Gran Madre de todos ellos; ¿qué pensarían los senadores de esta cámara si ellos mismos decretaran el envío de tropas a Hispania y estas se negaran? Sería, para desgracia de todo el estado, un imborrable ultraje. Mas, aunque se diera esta atroz situación, siempre contaremos con la defensa de aquellas legiones que, desde su reclutamiento, se han mostrado leales; por esto mismo no debemos temer amenaza alguna. No obstante, el castigo a las tropas desobedientes debe ser una obligación, como lo es condenar a las comandadas por César si este persiste en su campaña gala y sus tropas no les abandonan, pues como piezas de Roma, como lo son todos aquellos que habitan esta ciudad, han de obedecer lo que esta exponga sin construir ninguna traba en el cristalino y despejado camino sobre el que toda la ciudad ha de caminar unida en pro de los intereses del estado. En favor de todo esto os pido, senadores, que obliguéis a César a renunciar a su poder para evitar que, en tiempos venideros, pueda traicionarnos. - (En ese mismo momento otro senador se levanta de su asiento e interfiere en el discurso imperante.) - Si me lo permitís, quiero agregar una petición más a la realizada por Marco. - (El que antes hablaba ahora se sienta para escuchar al senador.) - Yo os pido que no sólo sea César a quien se le aparte del enorme poder que posee, pues no podemos olvidar que Pompeyo tiene un vasto poder en sus manos, quizá tanto como el que puede acaparar César en este mismo momento, con la diferencia de que aquel está en Roma. Mi deber es pedir que sus poderes sean pulverizados y se retiren a la vida privada, pues su actuación ya ha excedido los marcos necesarios y su mera presencia es un peligro para la integridad y el orden de nuestra república. Pido esto puesto que creo que hemos de ser justos y aplicar medidas idénticas a situaciones parejas. De cualquiera de las maneras, consideradme como un fiel servidor de lo que decidáis, pues confío en que la amplia capacidad del Senado y sus senadores tome la decisión acertada. - (El senador se sienta y envía una retorcida mirada a Marco, el cual no tiene más que resignarse ante la extensión de la propuesta hecha por aquel, pues ha de mostrarse objetivo y no evidenciar su apoyo y cercanía a Pompeyo, aun siendo conocida esta conexión por la mayoría de los senadores de la cámara, donde habían muchos más seguidores de Pompeyo, sin embargo, su defensa se había hecho imposible por la propuesta del propio Marco.)

Publicado en Crítica social, Cultura | Etiquetado: , , , , , , , , , , , , , , | 2 Comentarios »

Otra afrenta más

Publicado por hugodelara en Mayo 7, 2008

Artículo número 112; publicado en El Faro de Ceuta.

Otro afrenta más.


Hugo de Lara López.

Consciente o inconscientemente en los últimos años Ceuta y Melilla han sufrido una serie de ofensas preocupantes respecto a su nacionalidad. Por ello, no es de extrañar que en cuanto ocurre algún tipo de acontecimiento que ataca o daña directa o indirectamente la deteriorada imagen de una de estas ciudades, los naturales de éstas responden como lo haría cualquier persona que tuviera un mínimo de consideración por su tierra.

Recientemente, el conocido curso de “Español como nueva lengua en Ceuta” ha devuelto el malestar a parte de la ciudad. No es que, en principio, el hecho sea de por sí un problema lo suficientemente insultante como para ser considerado una bestial embestida contra la ciudad y sus ciudadanos, sin embargo, teniendo en cuenta los antecedentes y considerando el agudo desaire con el que se ha tratado la integridad nacional de la ciudad en los últimos tiempos sí que se podría considerar como un hecho grave que reitera y reafirma el continuo asedio al que se somete a Ceuta. Posiblemente, no lo dudo, la intención del anuncio de dicho curso no fuera la que se entiende con una simple lectura, no obstante, esto no justifica, en absoluto, que haya sido un anuncio controvertido cuya polémica podía haberse evitado teniendo un mínimo de cuidado y de respeto por una región en la que ya se sabe de antemano que pueden existir problemas con temas de esta índole.

No es entendible que se aplique ese nombre a un curso dentro del territorio español porque viola las condiciones constitucionales básicas. Recurriendo a la propia Constitución Española de 1.978, en el artículo 3.1. se expone “El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla”, lo que evidencia la total incorrección del anuncio del curso si se considera la ciudad de Ceuta como una ciudad española, aunque considerándose o no la españolidad de la ciudad esta es una realidad más que cierta. Por esta razón, no es de extrañar la incomodidad y la molestia que ha causado la promoción de un curso cuya rectificación ni va a ser contemplada ni va a tener lugar, lo que evidencia la escasa pulcritud de los responsables, y lo cual crispa el ambiente aún más.

Lo importante de este tipo de situaciones es que, paulatinamente, el pueblo muestra que no va a tolerar más agresiones a la ciudad y, lo que es más importante, se ha establecido una sólida defensa de los mínimos derechos que han de ser respetados tanto de la propia ciudad como de sus habitantes. Esta defensa, aunque parezca innecesaria, es una grata muestra de la conducta y de la responsabilidad de los ciudadanos, que han tomado conciencia de que han de protegerse ante una desconcertante amenaza, que puede ser tanto el desinterés de España por la ciudad como el creciente interés del país vecino por anexionarse esta ciudad, así como Melilla. Personalmente espero que esto último no se consume jamás, pues sería una rotunda debacle en lo cultural, en lo social, en lo institucional, en lo económico, en lo cultural y, en general, en todo lo relacionado con un estado de derechos y deberes plenos. Por todo lo dicho, los que realmente tengan un sentimiento de pertenencia a la ciudad (los míos aún están perdidos en la esencia francesa), de arraigamiento a sus orígenes, han de salvaguardar la ciudad y sus derechos en tiempos próximos, así como lo hacen valientemente en estos momentos.

Estos límites que han marcado y que marcarán, sin duda alguna, los ceutíes quizá puedan servir para que, con el tiempo, Ceuta pase a ser considerada, tratada y respetada como una ciudad más en el país, lo cual, espero, no sea pedir demasiado. Y si esto es pedir demasiado, siempre nos quedará tornar al lado lusitano, aunque dudo que ni siquiera ellos tengan la más mínima convicción de recuperar una ciudad que les abandonó siglos atrás; desde luego, no estaría de más conocer a qué país decidió servir con fidelidad Ceuta cuando terminó por separarse del mundo portugués, ¿o no?

Publicado en Crítica social | Etiquetado: , , , , , , , , , , , , , , , | 2 Comentarios »

Protestas y juventud, inocentes aliadas

Publicado por hugodelara en Abril 30, 2008

Artículo número 111; publicado en El Faro de Ceuta.

Protestas y juventud, inocentes aliadas.


Hugo de Lara López.

Siempre he sentido una cierta predilección por la “schola montana”, por su forma de hacer las cosas, por sus alumnos y por su innegable historia, aunque muchos, aun habiéndoselo explicado, no han entendido o no han querido entender el porqué. Sólo el instituto dirigido por mi compañero de página y día me transmite la misma sensación de seguridad, de sosiego y, sobre todo, de orden.

Desde luego, la capacidad de respuesta que han ofrecido tanto los alumnos como la directora ante la carta al director que se publicó hace unos días es digna de elogio, pues no todos los centros de Ceuta saben responder de la misma forma, con la misma educación y con el mismo esmero y cuidado; esto último lo sabe cualquiera de los lectores de la diatriba que hace año y poco me dedicó el “português sujo”, como hubiera dicho exaltado Camões si hubiera leído lo que se suscribió con su propio nombre. Por esto mismo, de la misma forma que hay que castigar las acciones negligentes hay que saber premiar las conductas diligentes, y más aún regalar un aplauso a los propios estudiantes de la “schola montana”, que han demostrado saber responder a las expectativas con madurez e integridad.

No obstante, como Vicente Álvarez dejó entrever hace unos días en una de sus tantas y fantásticamente satíricas tiras, se podría llegar a pensar que la respuesta que han tenido los alumnos no fuera totalmente organizada por ellos sino que estuviera condicionada e impulsada por el cuerpo docente del instituto, de ahí la insistencia en sobreproteger al profesorado aún no teniendo lugar su presencia en las reclamaciones, de índole más administrativas que docentes, llevadas a cabo por los jóvenes de la “schola”. Aún así, no dejaría de ser brillante la actuación, espontánea o no, de los alumnos, sin embargo, sí que sería un engaño que no se informara a toda la ciudad sobre quiénes eran los verdaderos maestres de la protesta de la misma forma que se han dado a conocer las aclaraciones, las denuncias y las futuras actuaciones. En cualquiera de los casos, lo que acaban de leer es más un esfuerzo de objetividad que de convicción propia.

El problema de la seguridad en los alrededores de los institutos, sobre todo en horas de amplia confluencia, que ha sido el detonante del descontento de una madre y la posterior contestación de la directora, que fue secundada por los representantes de los alumnos, es sencillo pero a su vez complicado. No es difícil convencer a los órganos competentes de que se mejore la seguridad, lo realmente complicado es que el agente que sea destinado al lugar haga su trabajo y esté atento a los acontecimientos durante las seis horas lectivas de los alumnos. Por experiencia propia sé que, a pesar de que existen diversos guardias en gran parte de los distintos centros de la ciudad, cuando estalla una trifulca la mayoría de las veces el señor al que le corresponde estar en el lugar no está y, por lo tanto y obviamente, no puede hacer su trabajo, sucediéndose una serie de reacciones posteriores que no se hubieran dado si la persona cualificada llega a reaccionar en el momento y en el lugar preciso. Dudo que esto sea una petición desmesurada ni fuera de lugar, pues lo menos que se puede pedir para evitar situaciones peliagudas es que cada uno haga lo más correctamente posible el trabajo por el que percibe, a fin de mes, la soldada, que engrosa sin desidia sus peculios.

No puedo evitar, por otro lado, mostrar mi asombro por el alarmismo que se ha generado a raíz de una disputa, el cual me parece desproporcionado. Hubiera sido mucho más comprensible si se hubiera hablado del problema en busca de una solución y no como un acto delictivo que coarta la libertad del prójimo y que pone en peligro a todos los estudiantes. ¿Quién no se ha peleado con un compañero de instituto, ya sea con palabras o con algo más, alguna vez en su vida? Cuanta más mesura consigan concentrar las personas de nuestra sociedad mejor podrán pensar y actuar, y con esto, abrir las puertas a la cordura y a la medición, más o menos exacta, de la gravedad de los problemas. Por esto mismo considero que la importancia que se le da a sucesos meramente polémicos es excesiva y a su vez ridícula, no por el hecho de estar descontento con una situación o con un acontecimiento sino por llevar al extremo simplezas tan triviales que mueven a la risa. Y ya saben, lectores, que aunque no estoy en contra de que el hombre y la mujer colaboren asiduamente en y con la sociedad, sí que estoy en desacuerdo con las posteriores quejas cuando estos mismos ven que nuestros principios sociales están deteriorados por estar experimentando una rauda evolución cuyo desenlace únicamente nos lo comentará, si tiene ocasión, el tiempo.

Publicado en Crítica social | Etiquetado: , , , , , , , , , , , , , , , , | 8 Comentarios »

Las vergüenzas de España: otra más

Publicado por hugodelara en Abril 22, 2008

Artículo número 110; publicado en El Faro de Ceuta.

Las vergüenzas de España: otra más.


Hugo de Lara López.

Me avergüenzo de España cuando observo espectáculos tan bochornosos como los protagonizado, los últimos días, por un sector totalmente radical que en lugar de palabras escupe alaridos envilecidos hacia las mujeres y sus derechos.

Y digo bien, me avergüenzo, y mucho, porque no concibo que en este siglo que comenzamos aún se conserven una serie de prejuicios hacia la persona que va a ocupar un cargo de importancia por su sexo, discriminándola y atacando su integridad con continuados insultos personales muy lejos de las críticas acerca del buen o mal cumplimiento de su labor. Contemplando las aberraciones que se han cometido con las ministras de nuestro gobierno central, y que ha sido un ataque total a cualquier mujer española, empiezo a comprender que hay cosas que en España no van a cambiar, como por ejemplo lo es el machismo, uno de los tantos residuos que la derecha ultra-radical ha arrastrado, desgraciadamente, a nuestro tiempo. Esta añeja y horripilante España deshumanizada, que denigra y que comete abusos atroces sin pensar realmente lo que dice o escribe, simplemente haciendo alarde de su machismo al saberse impune ante cualquier tipo de sanción de una justicia que transcurre desafortunada con dificultad y confusión.

Sería sencillo seguir el juego a los maleducados, y en gran parte desagradecidos, que mancillan el honor de las mujeres e insultarlos igualmente, sin embargo, y aunque no sean de mi agrado los refranes, apoyo el célebre refrán que reza “en la mesa y en el juego se conoce al caballero”, y desde luego las pretensiones de deflagrar el panorama nacional para que brote la discordia en la propia sociedad partiendo de la polémica no va a contar, al menos, ni con mi ayuda ni con mi firma ni con mis malos modales.

Sin querer politizar la cuestión bien es cierto que estas críticas tan aceradas e infundadas por su escaso contenido en opinión meramente laboral proviene de un sector radical perteneciente a la derecha, y esto es algo difícilmente debatible, ni Cicerón podría aducir que no proceden de este grupo aquellas “personas” que atacan a uno de los más prístinos tesoros que posee, con total rotundidad, el mundo y, en especial, la humanidad. Es tal un ataque tan repugnante e inhumano que, posiblemente, ni siquiera los Neandertales trataran tan mal a sus mujeres como lo hacen los Sapiens ‘Non Sapiens’ del siglo XXI; es un ataque exacerbado, desmesurado y visceral, basado en la impotencia de aquellos que se creen superiores y que quieren imponerse a pesar de lo que diga, piense o desee la mayoría que, por fortuna, defiende la integridad de los derechos para todo ser humano del mundo, ya sean estos de Gainsville (Florida), de San Francisco (California), de Manchester (Ing.), de Novosibirsk (Rus.), del Tíbet o de cualquier lugar, por muy recóndito o por muy conocido que este sea.

La mujer ha tenido que recorrer un camino increíblemente arduo y escabroso, pues ha tenido que remontar el poder del hombre, que se ha creído amo único del mundo durante siglos, además, para recibir sus mismos honores y poder tener presencia en estos puestos dominados por ellos ha tenido que combatir el triple. No entiendo cómo se puede poner en duda a seres mucho más luchadores, en obvio sentido figurado, que los hombres, cuando sus puestos no son de sencillo acceso ni mucho menos regalados como a lo largo de la historia sí ha ocurrido con los hombres, no una ni dos ni tres sino millones de veces; ¿ahora vamos a quejarnos de que la mujer esté tomando la mayoría de los ministerios antes incluso de que comiencen a hacer su trabajo? ¿A qué estamos jugando? ¿A probar quién es capaz de hacer el mayor ridículo? ¿O quizá a intentar imponer “la casta” y a retomar la fuerza dictatorial y condenatoria hacia aquellas personas que son apartadas por un sector marginal y decrépito? Esto que está ocurriendo en España es esperpéntico pues es algo que debería pertenecer al pasado, a las oscuras costumbres de una sociedad pobre tanto en lo material como en lo mental, y es, asimismo, enormemente vergonzoso y deshonroso para nuestra imagen en el resto del mundo e incluso nociva para nosotros mismos ya que en la juventud puede suscitarse una idea equivocada de lo que realmente piensa y quiere España, dando pie a que este pensamiento desbordantemente bochornoso pueda tener continuidad en todos estos jóvenes que crecen en nuestro tiempo. Por ello mismo la mayoría de la sociedad española debe responder a esta asechanza, pero no con inquina ni con crispación sino con palabras justas, templadas y comedidas, que aparten a este sector pérfido trasnochado que por bien de la igualdad nunca tuvo que existir, y como desafortunadamente lo ha hecho, se debería recordar como un vetusto y triste sueño.

Publicado en Crítica social | Etiquetado: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 3 Comentarios »

Apatía e indolencia, “menudas” armas

Publicado por hugodelara en Abril 16, 2008

Artículo número 109; publicado en El Faro de Ceuta.

Apatía e indolencia, “menudas” armas.


Hugo de Lara López.

El ser humano ha demostrado que puede cumplir, a una velocidad extraordinaria, cualquier objetivo que se proponga. No en vano en menos de cuatro mil años ha pasado de estar conociendo los primeros grandes metales a transitar por una enorme red mundial que le permite saber qué ocurre en la otra punta del mundo en tan sólo segundos. Por esto mismo, no me creo que el ser humano no esté en disposición de hacer o deshacer lo que el ánimo le imponga y le exija. La cuestión es que, en el mundo actual, el ánimo se confunde con la gula y las exigencias quedan trastornadas por la antipática apatía.

Increíblemente, y al borde de lo absurdo, el ser humano de hoy tiene menos capacidad de resolución e implicación en los problemas que van surgiendo en la sociedad incluso teniendo más medios y respaldos tras sí que hace cincuenta, cien, trescientos, quinientos, ochocientos o un millón de años, no obstante, el ser humano ha demostrado, y demuestra, que cuanto más tiene menos hace por evolucionar el trato con el entorno, quizá una medida triste, pero también, en cierta medida, lógica y comprensible dentro del prisma del egoísmo.

En particular la sociedad española, dejando al margen las reivindicaciones de la fabulosa sociedad estadounidense, con todo el amplio marco cultural que la compone, está mostrando su cara más áspera, exasperante y fútil, pues es incapaz de resolver los problemas en los que se ve envuelta, puesto que su nivel de implicación es inexistente, o al menos mínimo, lo cual hace un daño grave a la estructura social actual. Realmente no existe un bloque sólido dentro de la sociedad que decida hacer frente a un problema social, pues cuando este se comporta mínimamente peligroso o fuera de lo común sólo una persona de entre miles continúa haciendo frente al obstáculo para, posteriormente, fracasar. Un acento cobarde que choca con la furia española de 1.808, pero que coincide con el incesante fantasma que nos acompaña en nuestra eterna fama mundial de fiesteros y poco más, que al fin y al cabo es como se nos recordará hasta que el mundo se canse de seguir aguantando nuestras incesantes infecciones, y aún así habrá algún que otro español al que esto le parezca bien, ¿acaso lo dudan?

La principal arma de la sociedad actual para hacer frente a los problemas es, de cierta forma, evitarlos sin dejar evidencia de ello. Es decir, conseguir que el problema se diluya de los ojos del resto de la sociedad pero no del camino, pues este no desaparece, únicamente queda atrás, un simple obstáculo inservible, un mero residuo sin importancia, sin la suficiente fuerza como para dar verdaderos quebraderos de cabeza; sin embargo, en ese momento se olvida que, de por sí, un problema no es una traba lo suficientemente sólida como para hacer mella en el panorama social de un país, el verdadero conflicto surge cuando deja de ser un problema y los amontonados se cuentan por miles. Es entonces cuando todos vuelven la vista hacia atrás y descubren que los problemas no habían desaparecidos sino que, simplemente, se habían apartado. Nuestra sociedad es sabia en esta manera de operar, summa cum laude, pues lo único que sabe hacer con mediana solvencia es recoger firmas para arreglar o desarreglar lo que a ellos se les oponga. Para todo, para lo que sea, se lanzan a la calle dos o tres personas a recoger firmas y, algunas veces, a duplicar otras tantas con la convicción de que todas esas firmas, que no representan ni a un 30% de la población del lugar la mayoría de las veces, puedan solventar problemas de una magnitud considerable.

No me imagino, por más que lo intento, a los cartagineses recogiendo firmas para no ser arrasados por los romanos. Tampoco me imagino a la plebe romana haciendo lo propio para reclamar la integridad de sus derechos. Y menos aún a Darío III Codomano para que Alejandro Magno no le hiciera frente. Esto es, lectores, una manera de ayudar a la sociedad sin ayudarla, pero dando de qué hablar. Porque, seamos sinceros, ¿alguien piensa que con cien firmitas o incluso mil se podría tomar en serio reclamaciones que no representan ni a una cuarta parte de la población total? Aún estas firmas no han conseguido resolver ningún problema verdaderamente importante, sólo la presión mediática posterior ha logrado que la alta cúpula responda y atienda, a medias, lo que reclaman los medios, que no son más que transmisores, casi siempre, de las preocupaciones e inquietudes del pueblo. La recogida de firmas únicamente queda inmortalizada por su futilidad, no siendo más que una manera de no hacer frente a la realidad ya que, desgraciadamente, la sociedad española se niega a actuar de cualquier manera que implique su tiempo y su esfuerzo en una tarea ardua pero totalmente necesaria para el país y, por lo tanto, para mejorar el futuro de los suyos.

Publicado en Crítica social | Etiquetado: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 5 Comentarios »

El oro de Bardem

Publicado por hugodelara en Abril 3, 2008

Artículo número 102; publicado en El Faro de Ceuta.  

El oro de Bardem.


Hugo de Lara López.

 

“And the Oscar goes to… ¡Javier Bardem!” Resonó en el Kodak Theatre de Los Ángeles en la madrugada española del día 25 de febrero, aproximadamente a las tres y cuarto. Con este merecido galardón Javier Bardem marca un hito en la historia cinematográfica española, además de sellar, para la eternidad, un magnífico pase a la concurrida y deslumbrante historia de las estrellas de Hollywood.

La reacción en España fue la de esperar, por un lado una buena parte de los diarios españoles que le habían dado la espalda al actor canario por su más que justificado carácter le dedicaron algunas felicitaciones y halagos tibios mientras otros dejaban entrever la injusticia de su elección y el resto se ha encargado de poner entredicho, siempre con una alevosía suave y pérfida, la calidad de los premios con más calado en el mundo. Sin embargo, desde el primer momento en el que conocí que Javier Bardem había sido nominado a los premios de la Academia estimé que esto sería así, pues nadie es profeta en su tierra, y mucho menos un español puede ser respetado y alabado en su país natal, España, puesto que la envidia en esta nación roza la ridiculez menos pulcra existente.

A pesar de lo que algunos medios cuentan, realmente Bardem no lo tuvo fácil. Su papel en “No es país para viejos”, a pesar de que cosechara triunfos en cada lugar al que se dirigía, estuvo en serias dificultades cuando tuvo que encararse con las actuaciones de los demás nominados, algunos versados en interpretaciones espectaculares. No obstante, esto no ha valido para muchos, que han intentado ensuciar el triunfo del español argumentando la fácil situación en la que se encontraba el actor. En contra de lo que se pueda contar o decir con mala intención hacia Javier Bardem existe la posibilidad de observar que los premios otorgados por la Academia estuvieron más reñidos de lo que se puede pensar a priori, y esto se ha podido observar precisamente este año, en el cual la lucha por el Oscar al Mejor Actor Principal ha sido encarnizada. Se las deseaba felices el señor Clooney, que tuvo que volver a su casa sin estatuilla y desilusionado, mientras que Johnny Deep, extravagante para variar, cruzaba los dedos para que el premio no fuera para su colega de nominación. El sino obedeció a Deep y el premio no fue para George Clooney, pero tampoco para él, sino que Daniel Day Lewis, desde la sombra, se despojó del manto que le cubría y logró el Oscar a Mejor Actor Principal, ante la falsa sonrisa de Clooney y el tétrico rictus de Deep. Por ende, la sucia pretensión que tiene parte de la prensa que quiere infravalorar el premio recibido por Bardem alegando la “facilidad” con la que lo logró queda totalmente en evidencia. No sólo fue una victoria de Bardem, sino que también lo fue de los directores de su película, Ethan y Joel Coen, que vieron cómo caían en su poder diversos Oscars como el dedicado a la “Mejor Dirección”, al “Mejor Guion Adaptado” y, con la inestimable colaboración del español Javier Bardem, el Oscar a la “Mejor Película”. La excelente actuación del actor canario no solo le ha valido para ganar un Oscar sino que ha servido, inevitablemente, para ayudar a los hermanos Coen a elaborar y a llevar a cabo un trabajo que ha terminado por convencer a la Academia y a una gran parte del mundo.

Bardem ha llevado a nuestro país a lo más alto, aunque sólo haya sido por una noche,  pero esa noche, con el tiempo, se traducirá por años y años en los que el recuerdo del español quedará grabado en la mente de los cineastas mundiales más brillantes y clavado en las pupilas más exigentes del planeta. Una noche excitante en la que Bardem no faltó el respeto a su país, y al que dedicó unas palabras, en su propio idioma, para que después, España, le pagara, aun más exacerbadamente de lo que venía siendo común, con una moneda que no merecería ni el más traidor de los traidores.

Gracias Bardem.

Publicado en Crítica social | Etiquetado: , , , , , , , , , , , , , , , | Sin Comentarios »