Art. 158; p. e. E. F. C.
Roma 2009.
Hugo de Lara López
Desde hace una semana la final de la UEFA Champions League tiene a sus contendientes listos para alzarse con el título de mejor equipo del antiguo continente. Por un lado un F. C. Barcelona que salió vivo del infierno de Stamford Bridge gracias a un afortunado gol de Iniesta y a la inestimable ayuda del colegiado noruego Tom Henning, que tuvo una de las actuaciones más lamentables que recuerda la historia del fútbol europeo. Por otro un Manchester United con una frescura física envidiable y casi ininteligible si tenemos en cuenta que ha tenido que jugar más partidos que el resto de los equipos europeos por haber sido el campeón de la Champions de 2008.
Dice la prensa internacional casi en su totalidad que ha triunfado el “buen fútbol” y que será el duelo soñado desde un principio por todos los amantes de este antiguo deporte. Yo me reservo mi opinión en cuanto a esto último, pues no comprendo cómo se puede decir que el “buen fútbol” ha triunfado cuando ni el Manchester United (exceptuando las semifinales contra los “gunners”), ni el F. C. Barcelona (con una batería de rivales exigua y una semifinal marcada por un arbitraje horrendo) han deslumbrado en el campeonato europeo. Ellos sabrán lo que dicen, aunque hay que ser conscientes de que también es una forma de mantener contenta, indirectamente, a la UEFA, que al parecer no estaba muy de acuerdo (según relataban al mismo tiempo otros medios) con que se repitiera una final de ingleses como la que vimos el año pasado.
Sin embargo, si hay algo que no se merece la UEFA es que le mantengan contenta después del recital de tonterías que su presidente, Michel Platini, suelta por la boca cada vez que habla sobre alguna reforma o decisión. Entre otras cosas se decidió que la final de esta edición se celebrara en Roma, ante lo que los clubes ingleses se opusieron debido al historial conflictivo que italianos e ingleses cuentan en su haber, con varias muertes de estos últimos en sus últimas visitas. Pero ya sabemos que lo que le importa realmente a la UEFA es el dinero y la única manera de producirlo es creando expectación y espectáculo, lo más triste de esto es que se pretenda especular con vidas humanas como si se trataran de simples piedras. Así son los negocios, y el fútbol actual, comandado por la FIFA y la UEFA no deja de serlo, por muchos sentimentalismos e historias que arrastre consigo.
Pese a todo vamos a intentar olvidarnos de los máximos organismos del fútbol y dar a la final de Roma la primacía que se merece. Aunque los españoles que no ven la Premier League y que hablan de ella de oídas crean que el Manchester United posee un planteamiento de juego parecido al del F. C. Barcelona eso no es para nada cierto. Si el Chelsea asfixió al Barça, el United, aunque sin destructor (Fletcher no jugará la final por sanción) puede jugar al contraataque refugiándose en el poderío físico de sus centrales Rio y Vidic, escudados por el centro del campo regido por Michael Carrick y las ayudas insistentes de Park, Rooney o incluso Tévez. Es decir, si alguien espera que los “red devils” vayan a salir a jugarle de tú a tú al Barça no ha atinado demasiado.
Aun así, el Barça tendrá más problemas si el United juega de manera defensiva buscando el contraataque como su principal baza, puesto que las bajas por sanción de Abidal y Alves en los laterales debilitarán la entereza defensiva de los culés. La fuerza y velocidad que puede imprimir el conjunto inglés entrenado por Sir Alex Ferguson a través de jugadores como Rooney, Ronaldo o el propio Carlos Tévez (si es que finalmente juega, aunque todo parece apuntar a que será así) puede resultar catastrófica si no se buscan remedios efectivas para las bajas en defensa. Precisamente hace unos días el Villarreal, en el Camp Nou, nos mostró que para marcarle al Barça no se necesita demasiado, únicamente toque, velocidad y mucha puntería, justamente en lo que destaca el United.
Esto no quiere decir que el Manchester tenga todas las papeletas para ganar, el F. C. Barcelona parte con la ventaja de la sanción a Darren Fletcher, el único mediocentro destructor que poseen los “red devils”, y con una explosión ofensiva digna de alabar, pero que al mismo tiempo chocó contra la muralla “blue” tanto en Stamford Bridge como en su propio estadio. Esto es el principal problema que Pep tiene que remediar como sea ya que el Chelsea no poseía la velocidad y calidad en el contraataque que atesoran los de Manchester, y aun así contaron con unas cuantas ocasiones para sentenciar el partido que Valdés salvó espantando todos los fantasmas que a menudo le acechan.
Al margen de todo, la final de Roma promete ser una auténtica exhibición conducida por dos equipos magníficos del panorama futbolístico actual que, pese a no haber demostrado lo suficiente en Europa, van a ofrecer sin lugar a dudas uno de los partidos más vibrantes de los últimos años. Ya sólo quedaría decir la mítica frase de “que gane el mejor” para dar por concluido el escrito, pero sinceramente prefiero que gane mi equipo, y éste no viste de azulgrana. Suerte a los culés.
Cuanto futbol concentrado en tan poco espacio! No soy de ningun equipo ni me gusta el futbol asi que que gane el español…. y como no hay equipo español (ellos se lo han buscado con los silbidos al rey) que gane el mejor.
El mejor no, que pierda el Barça por favor…
Nooooooooooooo Simple noooooooooooo, que gane el Barcelona!!!
:)