La pequeña oda a la nada
Publicado por hugodelara on Abril 3, 2008
Artículo número 100; publicado en El Faro de Ceuta.
La pequeña oda a la nada.
Hugo de Lara López.
Nadie te conoce, mas todos te nombran;
quizá por lo que él dijo, quizá por lo que ella calló,
¿o quizá por lo que nadie creyó?
Mas es así, amiga impávida, como existes.
Unos dicen que de oro estás hecha,
otros hablan de ti como una infame maltrecha,
mas te adoran, al menos dos veces en su vida,
o dos veces cada segundo,
demasiado en este mundo.
El resto en los silencios te piensa,
cuando nadie puede ver,
cuando nadie puede respirar,
cuando nadie puede sentir,
cuando nadie puede llorar:
a cada instante.
Todo lo escuchas, todo lo observas,
mas nadie te ve, y por ellos les enervas.
Tú, amiga, todo lo habitas,
pues te hallas tanto en la tormenta
como en la más calmada nada
como si de ti no fuera propiedad
estar dulcemente apostada.
Cuánto hubieran perdido
aquellos que, por desgracia,
no te hubieran conocido;
o cuánto hubieran ganado
aquellos que, por fortuna,
contigo hubieran tratado.
Cualquier conversación abordas,
y de ella huyes despavorida
cuando te lo permite tu condición de favorita,
o de eterna desdichada;
sabes, Nada, que estás condenada a la nada,
mas nadie te lo ha revelado,
y por ello a todos, alguna vez, has increpado
con tu sosegada presencia
y tan pesada insistencia
de la nada más violenta,
atormentando a lo más excitados
y matando a los más sosegados,
mas buena compañera pareces,
pues acompañas a los que te apetece
siempre cuando estos perecen,
insaciable, pues, eres,
y tanto en joven como en viejo
tomas parte del sacrilegio
ahondando en sus muertos corazones
cual fiel panda de roedores
hambrientos y, a su vez, ahítos,
pues no eres más que un mito, un nada,
y por eso, amiga, eres agraciada.
