La Batalla de Platea (II)
Publicado por hugodelara en Abril 3, 2008
Artículo número 101; publicado en El Faro de Ceuta.
La Batalla de Platea (II).
Hugo de Lara López.
- Espartanos, hoy es el día; los persas han acabado con nuestras vías de abastecimiento y no nos queda más que enfrentarnos, al fin, con Mardonio y sus tropas. En estas llanuras hemos de impedir que el secuaz persa pueda continuar respirando si realmente queremos consolidar nuestra victoria sobre los aqueménidas. Por ello, a todas vuestras fuerzas invoco para poder romper las líneas del ejército persa y lograr llegar hasta el corazón de sus órdenes y de sus fuerzas, que no es más que su líder, el infiel Mardonio. Por esto y por nuestra nación, espartanos, ¡acabemos con los persas! – (Los soldados espartanos, situados en el ala derecha de la formación del ejército griego, gritan ferozmente y agitan sus armas violentamente.) – Atenienses, aliados de otros lugares, escuchadme, escuchad a vuestro país; es, en esta llanura, entre la ciudad de Platea y el río de Asopo donde todo quedará dicho, así pues, levantemos nuestras armas, dirijámonos diligentes hacia el enemigo y persistamos en la lucha hasta que, con ayuda de Atenea, alcancemos la victoria sin piedad alguna, aplastando sus cabezas y despojando de sus cuerpos la insignificante vida que un persa merece vivir. ¡Venguemos la terrible acción de Jerjes! ¡Mostremos al mundo lo que los griegos, unidos, pueden llegar a realizar! ¡Venzamos! – (Los soldados vociferan eufóricos.) – No quiero excusas; no me sirve la derrota y menos la victoria si no es rotunda. Llevamos días aquí, hemos cortado sus vías de abastecimiento y están a nuestra merced. Quiero la victoria, y si no me la entregáis, vuestras vidas se pudrirán en la eterna desdicha que será la muerte, cuando Ahrimán corone sobre vosotros las espinadas coronas que merecen los peores seres del mundo. ¡A POR LA VICTORIA! – (Los soldados, callados, hacen tambalear el suelo con el choque continuo de sus armas.) – El ala derecha que se dirija al flanco griego débil, el resto del ejército y yo nos encargaremos del grueso espartano. ¡A por ellos! – (Rápidamente los primeros persas se dirigen a por los atenienses sedientos de sangre y de victoria.) – Señor, ahí vienen los persas. – Especificación. – Difícilmente distinguible, se habla de una cantidad sustancial de caballería persa. – ¿Caballería? Sorprendente… Griegos, abrid las líneas y preparad la dispersión. – (Los persas se acercan furiosos.) – Desplegaos más aún; a mi señal dispersión. – (Los persas están cerca de los atenienses.) - ¡YA! – (Los atenienses se dispersan y la caballería persa, debido a la velocidad de sus caballos y a la inesperada táctica de Arístides, entra en el grueso ateniense y queda rodeada de soldados griegos. Al instante los griegos comienzan a golpear a las tropas persas.) – ¡AHORA CERRAD LAS LÍNEAS! – (Los griegos comienzan a cerrarse y la caballería queda totalmente oprimida por los soldados de Arístides, que continúan atacando a los persas.) – Señor, una nueva oleada se acerca. – (A menos de doscientos metros se encuentra, volando, el resto de la caballería persa.) – Posicionamiento de las primeras líneas, armas en posición. – (Las tropas persas chocan contra la primera línea, que se desplaza unos metros y queda rota.) – Señor, los persas están entrando en la formación, no podemos mover ninguna línea porque la caballería que hemos atrapado en el interior estorba; ¿qué ordena? – Maldición… - Hoy es el día, persas, mirad a aquellos espartanos; observad el temor que sus ojos, en sus nerviosos movimientos, desprenden torpemente. ¡Hoy enterraremos a todas las tropas griegas junto a la cabeza de su general! ¡VAMOS! – (El grueso del ejército persa y su caballería, que abarcaba la zona central e izquierda de la formación, se dirigen, velozmente, hacia los espartanos.) – General, se acercan. – Por fin empieza esto, me empezaba a aburrir. Posiciones, YA. – (El ejército espartano se posiciona en varias líneas alargadas.) – ¿Eso es lo máximo que podéis alargar las líneas? ¡Quiero las primeras líneas tan grandes como cada brazo de Zeus! – (El ejército espartano remonta las posiciones más retrasadas y consigue consolidar líneas delanteras más largas.) – Esto será suficiente. – General, ahí están, se dirigen hacia nosotros a una gran velocidad. – Perfecto; armas preparadas.

