Hugo de Lara López

Artículos y otros…

El nuevo triunfo de la democracia

Publicado por hugodelara on Abril 3, 2008

Artículo número 104; publicado en El Faro de Ceuta.  

El nuevo triunfo de la democracia.


Hugo de Lara López.

Me prometí a mí mismo no votar en mi vida y así lo hice saber en uno de mis artículos y, efectivamente, he votado.

Ojeaba el libro de Prehistoria dos días antes de los comicios sin más ambición en mí que dormir lo que más pudiera el domingo, empero, fue en ese momento, justo cuando leía la neolitización en Galicia entre desvaríos soporíferos, cuando me di cuenta de lo que realmente suponían las elecciones y lo que su libre elección habían supuesto: siglos y siglos de evolución, de lucha de la plebe, del proletariado, de las clases desprovistas del poder de los grandes, de los poderosos y de los opresores que se pensaron los amos de todos aquellos territorios que sus ojos pudieron escudriñar. No podía, como ciudadano de un estado democrático, echar por tierra moralmente un derecho que tanto ha costado lograr y que tantas lágrimas y sufrimientos ha provocado, exterminando, el poderoso y el tirano, a sus dueños, cuyas propiedades no abarcaban, ni siquiera, su propio pensamiento. Es por eso por lo que no podía quedarme de brazos cruzados o continuar en mi liturgia con Morfeo dejando que la apatía me invadiera de tal forma que no me hiciera ver más allá de mi nariz.

Al frente de estos comicios se ha situado un largo registro de partidos del cual sobresalían, como viene siendo común en los últimos años, dos partidos: uno que apuesta por el pueblo y por la paz, y otro que apuesta por una parte del pueblo y por las alianzas internacionales embadurnadas con una peligrosa esencia de política agresiva. Personalmente no tardé ni medio segundo en pensar que el PSOE era la opción acertada para esta nueva legislatura teniendo en frente un partido tan rancio y dañino para la salud de España como lo es el Partido Popular, un reducto de derecha pura, que no ha hecho más que sembrar el odio en estos últimos meses y alarmar desmedidamente la situación española. Ya anunció el Partido Popular con su desafortunada lista qué es lo que pretendía; se ostracitó a Gallardón por ser más moderado y se alentó a la pseudo-radicalidad con la llegada de Manuel Pizarro a las filas de los populares. Más tarde Mariano Rajoy en uno de los debates en los que se enfrentó a  José Luis Rodríguez Zapatero confirmó, ante buena parte de España, que pertenecía a una derecha más cercana a lo radical que al centro, al no negar la incursión española en la Guerra de Irak que tantas vidas ha costado. Todo parecía indicar que el Partido Popular no quería ningún tipo de moderación ni en la campaña ni en la posterior legislatura que, gracias a la democracia, no ha llegado. El Partido Socialista Obrero Español, por su parte, ha sabido mantener el tipo ante la inquina y las asechanzas de los populares y de sus seguidores, que cuando supieron que su partido no había vencido gritaron espontáneamente “¡a por ellos!” en tono plenamente ofensivo a la par que deleznable.

Cierto es que he criticado infinitamente al PSOE por su política de alianzas y por su manera de actuar varias veces, y lo seguiré haciendo una, dos, tres y las veces que sean necesarias, porque pienso que lo más importante en este mundo no es halagar gratuitamente, para eso ya están las brujas adivinadoras y los lacayos incompetentes, sino que, en mi opinión, no existe mejor halago y más efectivo que una buena crítica. Hay muchas cosas que han propugnado los socialistas y con las que, obviamente, no estoy de acuerdo como, por ejemplo, la implantación de la asignatura de Educación para la Ciudadanía, pero también es cierto que, por contra, apoyé al Partido Popular en cuanto a Economía y a Educación y no les he votado porque creo que es lógico comprender que un país no se puede sustentar sólo con esto.

La victoria del PSOE por lo tanto me es grata, no así como la respuesta que han dado los seguidores del PP ante la derrota, llegando incluso a insultar a los socialistas o, simplemente, a los que han votado al PSOE, atacando a la democracia e incluso atisbándose, de nuevo, la intolerancia de la derecha española actual cerca del radicalismo que caracteriza a la intolerancia en cuestiones democráticas. El problema de España es que la política se continúa tomando como si se tratara de un deporte, del propio fútbol, cuyos seguidores defienden por encima de todo lo que haga a su equipo y, desde luego, esa no es la forma más apropiada de tratar los temas políticos porque sólo nos hace daño a nosotros mismos y nos hace quedar en evidencia ante otros países tanto europeos como americanos donde la política adquiere una dimensión más seria y firme; las cuestiones políticas han de ser reflexionadas mediante la máxima imparcialidad posible. Hace poco más de una semana le pregunté a una joven yanqui, un año menor que yo, sobre las elecciones americanas y si le gustaría que venciera el candidato demócrata Barack Hussein Obama en Estados Unidos y su respuesta fue un tanto sorprendente a la vez que contundente: “Lo que quiero es que salga un presidente que retire las tropas de Irak, me da igual quien sea, porque Irak va camino de convertirse en nuestra nueva Vietnam”. Esto es, en parte, lo que reclamo, que nuestras decisiones sean consecuentes con el futuro y el desarrollo de nuestro país y no con nuestras radicalidades internas; el país está por encima de todos porque el país somos nosotros y es nuestro devenir, es nuestro mundo y nuestra vida, y si no buscamos su bien nos estaremos condenando, y todo por defender a capa y espada unos pensamientos que, en nuestro interior, rechazamos, pero que exteriormente los apoyamos por provenir del sector político con el que simpatizamos. De cualquier forma todos hemos de estar felices. Ha hablado el pueblo y se le ha escuchado; la democracia, pues, ha triunfado de nuevo.

Escribe un comentario

XHTML: Puedes usar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>