A debate (II)

 A debate (II):

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“O Lord God, when thou givest to thy servants to endeavour any great matter, grant us also to know that it is not the beginning, but the continuing of the same, until it be thoroughly finished, which yieldeth the true glory; through him that for the finishing of thy work laid down his life, our Redeemer, Jesus Christ. Amen”.
S. F. D.

“Cuando en el mundo aparece un verdadero genio puede reconocérsele por este signo: todos los necios se conjuran contra él”.
Jonathan Swift

“Huyo de lo que me sigue; voy detrás de lo que huye de mí”.
Ovidio

A debate (I): 400 comentarios

Publicado en on Octubre 23, 2009 at 12:21 am Comentarios (27)

178 y 179

Art. 179; p. e. E. F. C.

Continúa el espectáculo…


Hugo de Lara López

Era sábado, no recuerdo la hora exacta, por la emisión del noticiero supongo que rondaría las nueve. Estaba leyendo el artículo “More poetry, please” de Friedman publicado en el New York Times cuando al escuchar un balbuceo en la televisión referido a Ceuta eché un vistazo; en menos de veinte segundos la corresponsal relató el supuesto incidente del ex vicepresidente de la ciudad relacionando su dimisión con un supuesto escándalo sexual ya convertido en “vox populi”. No atendí demasiado, era una noticia previsible, concordante con el contexto político actual; así pues seguí leyendo a Thomas hasta terminar su columna. Para entonces la transmisión hacía minutos que había concluido.

Aunque previsible he de reconocer que no me pareció necesariamente real. Horas más tarde tras haber estado entre noticias supe que aquella grabación no había visto la luz, como tampoco lo había hecho su autora. Lo cual me llevó a una deducción simple: se había levantado un rumor que todavía no se había certificado con pruebas. ¿Quién podría haberle concedido credibilidad públicamente a aquella historia sin tener ni la más remota evidencia? “El inepto líder del PSOE” –pensé durante unos segundos–, y por más que intenté quitarme de la cabeza a ese espectro anti-socialista no lo logré. Posteriormente, gracias a este medio, pude leer sus declaraciones, en las que, tímidamente, mostraba su convicción en la existencia del vídeo sin haberlo visionado. Esta abstracta entradilla le sirvió para arremeter contra el Gobierno de la ciudad con los mismos argumentos que bien se le podría achacar a su deformación. No quiero decir con esto que los errores ajenos no los pueda reseñar quien también los comete si son censurables, ni que por errar ambos cuando uno de ellos acusa una acción que también prodiga sea menos grave. Pero sería de hipócritas no admitir que ninguno de los dos puede horadar en el desacierto del prójimo, aunque lo compartan, con la moral como herramienta y bandera.

No obstante la mediocridad de este líder y su planicie neuronal yerma no le permiten más que reproducir lo dictado por guion. No tiene tiempo para reflexionar sobre las incoherencias que albergan las palabras que va exhalar, ni rasero adecuado para medir la demagogia exacta. Con sus palabras evocó, sin desearlo, la situación vivida cuando la división nacional de su partido era acusada por ordenar, supuestamente, las sonadas “escuchas telefónicas”. En aquel momento el PSOE rechazó la acusación arguyendo que junto a cualquier incriminación ha de encontrarse una prueba que la sustente. ¿Dónde estuvo, en el caso que concierne a nuestra ciudad, la prueba cuando este fantasma farisaico abrió la boca por primera vez? En ningún lado puesto que no la hubo. Este y no otro es el gran partido que pretende iluminar a la población ceutí y sacarla de su letargo.

En el flanco opuesto el Partido Popular ha persistido en su línea de prepotencia extrema, a pesar de la situación no ha cedido ni un ápice, tal vez porque identifica humildad y transparencia con debilidad. Poco después de estallar la polémica decía la portavoz de los populacheros que ella no hablaba sobre hipótesis en referencia indirecta al mentado vídeo. Y se equivocó. Si bien es cierto que ella no habla sobre hipótesis tampoco lo hace sobre realidades. ¿O acaso hemos de pensar que dar explicaciones fundamentadas cuando una persona dimite es una mera hipótesis?, ¿por qué, existiendo dichas explicaciones, no fueron detalladas cuando los medios las reclamaron? Y no se confundan, detallar no significa dar razones breves y genéricas. Si está enfermo, que se especifique su enfermedad; si está cansado de la política, que se argumente su cansancio; si ha pecado, que se confiese ante el pueblo; en este último caso, el de la confesión, partirían con ventaja si recurrieran a la experiencia de su ex compañero. Que no quede margen para el equívoco: no es optativo profundizar en las decisiones por las que se abandona un cargo público si el pueblo o los medios así lo exigen; es una obligación para todo Gobierno que crea en la democracia, inconcebible sin transparencia. Por otra parte no es de extrañar esta actitud procediendo de un partido que ha hecho pasar por enajenados mentales a cuantos se han atrevido a denunciar los cortes de agua. Otra hipótesis más, ni lo duden.

Dejando aparte todo lo anterior no puedo evitar alegrarme por la dimisión del ex Vicepresidente de la Ciudad por varias razones. Entre ellas su profundo y excesivo derechismo, tres o cuatro escalones por encima de la derecha que necesita nuestro mundo para un equilibrio razonable entre fuerzas políticas. Asimismo ha sido el responsable de toda la opacidad ofrecida por el Gobierno en sendas legislatura, obstruyendo una comunicación sana entre los titulares del poder, la oposición, los medios y el pueblo. Ha sido el hombre que ha engañado a la población operando detrás de la figura gloriosa de Vivas el magno –a cuya altura ni siquiera Alejandro III de Macedonia podría igualarse– valiéndose de ella como reclamo social y poniendo en práctica, bajo la protección que consagra el respaldo del pueblo y traicionando su confianza, una política intransigente opuesta a la que debería aspirar un aparato democrático del siglo XXI.

La consumación de este abandono obliga al Presidente de la Ciudad y del Partido Popular a lidiar en solitario con la polémica dejada por su ex vicepresidente, con las filtraciones –reales o ficticias– que proceden a toda explosión mediática y con la reorganización de su partido, su equipo y, sobre todo, de su proyecto político. Una labor quizá desproporcionada para quien –dicen– no tiene ni la personalidad necesaria, ni la más remota idea sobre política. En su mano tiene la oportunidad de demostrar que la mayoría se equivocaba y que, pese a lo que cabía pensar, sí es un político independiente con un liderazgo sólido y un conjunto asentado de ideas diáfanas, apóstol de la transparencia, hijo de la vocación e irremediable presa de la perdición.

Art. 178; p. e. E. F. C.

El espectáculo político de la ciudad.


Hugo de Lara López

En cada ocasión que me acerco, desde la distancia, al circo político de la ciudad e intento informarme sobre sus aconteceres, aparece ante mí una cantidad ingente de inoperancia, desidia y mediocridad que me aviene a pensar brevemente en Manuel Godoy, el desastroso ministro de Carlos IV; sólo que este, ante la necedad que impera, aprovecha mis difusos pensamientos para erguirse con brío como si del todopoderoso dictador Napoleón Bonaparte se tratara.

No lo tomen como una comparación irónica o sarcástica, es lo que me inspira el sinsentido que se desarrolla a nivel regional. No acepto la treta de que se me remita a ver el contexto político nacional y mundial, pues no comparto que la inercia de la mayoría tenga que arrastrar a ninguna minoría, ni acepto que se evada el enfrentamiento de los defectos propios arguyendo que son comunes. Si la política actual es lamentable en todos los niveles, la de esta ciudad no tiene por qué secundar ese camino y convertirse en una sombra espantosa más, sin forma ni timón, desterrada a un recóndito y defenestrado rincón en el olvido. Sin embargo, estas palabras conforman un planteamiento que la ambición de quienes ponen en práctica este ejercicio lo hace inalcanzable; porque una vez ceñido el poder a la cabeza, cual corona, enloquece de avidez a quien lo porta. Entiéndase todo lo escrito hasta este momento fuera de cualquier de focalización ideológica; este pensamiento abarca al movimiento político por completo, anárquicos –si es que aún persisten quienes abracen esa pueril idea– incluidos.

La cuestión pormenorizada de esta ciudad, ante la manifiesta ausencia de cambios significativos, se puede analizar con facilidad. La oposición –inclúyanse aquí a todos los partidos que no pertenecen al gobierno sin excepción– solo muestra señales de vida eviscerando a los populares a través de sus errores y aciertos. Ora magnificados, ora compartidos en secreto por interesar a quienes lo velan, los errores no se tratan con el íntegro rigor que merecen; cuando es el turno de los aciertos se cierne ante ellos una lluvia de ataques desesperados para evitar que les aventajen en algunos puntos más. Quede claro: es la oposición quien ha cedido el cetro a los actuales titulares con su incompetencia, y los responsables de la solidez de estos al no saber conformarse como una opción firme.

En su peculiar caso, los que dicen ser socialistas han perdido el poco socialismo que les quedaba; sus últimos –y desafortunados– movimientos les han convertido en la representación viva de la mentecatez. Es incomprensible e intolerable que un partido de izquierda que reclama cientos de liberalidades tienda a traicionar alevosamente sus principios. ¿Desde cuándo el socialismo dicta que es lícito purgar a otros compañeros, o camaradas como diría Lenin, en base a requisitos anti-izquierdistas? Lo calificaría como vergonzoso, pero este no es más que un débil adjetivo, injusto para definir una situación que, cuando menos, es indecente y cuando más, repugnante, digna de una deformación política semejante.

De la coalición no tendría que decir demasiado. Quien la lidera sabe de primera mano que no obtendrá más votos que de aquellos que comparten su religión. Un resultado que no solo es fruto de la sección que ha experimentado la población por parte de los populares para asegurar su victoria en los comicios sino que, al mismo tiempo, es una de las consecuencias directas del roce en la convivencia diaria, del que se evita hacer mención cuando es debido escabulléndose bajo el subterfugio de la cordialidad. Cobardía en todo caso.

El PSPC está en un rincón asistiendo al espectáculo, sin más. En su haber cuenta con la experiencia del mejor político en activo de nuestra ciudad pero, por contra, el equipo lo completan personajes dispares; a mis ojos, marionetas de otra obra. En otro orden no sé de qué manera asimilar su acercamiento a la juventud, si como simple bellaquería enfocada en ganar el voto potencial de los jóvenes o como un acto de confianza hacia quienes, suponen ellos, son el futuro. Lo más probable es que ambas hipótesis se conjuguen, pese a que tenga que hacer un gran esfuerzo para anular mi suspicacia.

Vistos resumidamente los principales vértices de la política regional no me puede extrañar que el actual gobierno esté al mando de esta ciudad. A pesar de sus artimañas, de su empuje propagandístico demagogo, del aprovechamiento desmesurado de su posición preponderante, del refuerzo de la opinión pública a través de numerosas construcciones meramente decorativas y de excesivo costo, de las dudosas obras que levantan una y otra vez las mismas calles sin fin aparente, de sus devaneos con la falsa perfección… está decenas de pasos por delante de su competencia más directa.

Esta situación no es mérito del populismo de los populares sino demérito de quienes se oponen a ellos sin propósitos diáfanos, ni siquiera con la motivación necesaria. La oposición política –que bien pudiera llamarse rentista– de esta ciudad ha reconstruido sus cimentos en la improvisación constante con tal irracionalidad que ha perdido el rumbo. Se encuentra vapuleada, asfixiada, marchita y rendida vergonzosamente ante la superioridad evidente de su enemigo, que sin ser ni hormiga les parece un fiero titán.

La urgencia demanda el retorno de la actitud y la perseverancia que las derrotas devastan en las personalidades más débiles; en otras palabras, la política de la ciudad necesita líderes fuertes. Hombres y mujeres de plena convicción, rebosantes de fuerza, con una conciencia delatora y lo más relevante: poseedores de la capacidad de reconocer su imperfección no avergonzándose, asimismo, de ella. Quienes piensen que estas personas no se hallan en nuestro mundo tal vez deberían replantear su visita a algún espejo cercano y preguntarse, ante él, si aquello que ven reflejado no es acaso lo que necesita la sociedad. ¿Lo han hecho alguna vez?

Ringraziamenti

Ringraziamenti a tutti i ragazzi e ragazze italiani dell’associazione che hanno offerto me rappresentare Don Pedro a Verona. A questo momento continuo a pensare che questo lavoro teatrale non debba essere rappresentato, malgrado se in avvenire il mio parere cambia, Verona sarà una delle mie priorità.
- Hugo

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Publicado en on Noviembre 3, 2009 at 10:00 am Dejar un comentario

Uncharted 2

27102009691

S.: Estoy sudando más que una puta en una iglesia.

N.: ¡¿Llevaste a una puta a una iglesia?!

S.: ¿Y por qué no?

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Publicado en on Octubre 28, 2009 at 4:25 am Dejar un comentario
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My night table, actually

27102009690

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Publicado en on Octubre 27, 2009 at 10:00 am Dejar un comentario

174, 175 y 176

Art. 176; p. e. E. F. C.

“Cervantía”.


Hugo de Lara López

He de comenzar siendo franco: estoy preocupado. De cuantas veces he hablado del alcalaíno Miguel de Cervantes y he mezclado, por destino o propósito, su nombre con el del Bardo de Avon, se han extraído pareceres en contra del español que no he querido concebir. Bien pueden estar mal expresados o interpretados equívocamente pero como fuere han sido varios los que, versados en distintas filologías, me han advertido del anti-cervantinismo que desprendía todo lo que he escrito y ha sido publicado en este medio sobre tan grandes figuras. Es esto lo que, en resumidas cuentas, me preocupa, puesto que no es cierto, ni lo ha sido ni lo será, aunque esto último me incline peligrosamente a la videncia que dicen es irónica vengadora para quienes osan retarla o emplearla con descaro y asiduidad.

Conozco de primera mano la pesadumbre de tener que leer insistentes críticas de poco valor constructivo –por no mentarlas como destructivas- hacia figuras de valor incorregible; no en vano la obsesión irascible de Manuel Herrera Bustamante con Schlegel y Shakespeare ha cavado su propio hoyo en mi olvido. Con él es imposible leer dos párrafos seguidos de cualquiera de sus textos sin que de su pluma surjan decenas de lacerados puñales de forja letal arrojados a una velocidad que debiera ser condenada –por nociva antes que por veloz, aun siendo más rauda que la luz- hacia el alemán o el inglés. Esto que he narrado, la sensación de que alguien está perpetrando valoraciones ofensivas e injustas, es lo que me obliga a comedirme cada vez que divago sobre los más perfectos escritores de la historia literaria universal. Inexorablemente Cervantes es uno de ellos, y por ende mi respeto hacia sí y su magnífica obra es inconmensurable, fuera de cualquier duda.

Empero mi respeto no es solo objetivo, en absoluto, sino que además, por gusto, es subjetivo o personal, como prefieran. El madrileño es el creador de la novela que más se acerca a la perfección de cuantas el hombre ha podido ser su progenitor; quien aprecia la literatura virgen, sin aditivos, no pueden sino rendirse ante ella y degustarla cual irrepetible ambrosía. Este es mi caso; de cuantas novelas –aunque la narración no la ostente por predilecta- he leído ninguna ha perforado mi psique con tanta profundidad y firmeza como la obra cervantina. Es de tanta intensidad mi vehemencia consigo que, muy por encima de las piezas del Bardo, custodio como el tesoro que verdaderamente es una de las ediciones más recientes que llegó a mis manos del extraordinario “Don Quijote de la Mancha”.

Al margen de las incongruencias sintácticas de la prosa de Cervantes –comprensibles y extrapolables a  los errores de otros grandes autores como Shakespeare y sus frecuentes inexactitudes temporales- “Don Quijote de la Mancha” es el compendio más lúcido, completo, profundo e impecable de maestría, arte, ironía y tradición, expuesto a través de personajes insólitos de apariencia simple contrapuesta con su complejísimo poso; como colofón, todo ello queda sublimemente enmarcado en un viaje cuasi infinito de dispares situaciones y excelsos significados. En síntesis, ha de ser reconocida por sus méritos como un trabajo incomparable a ninguna otra construcción literaria. Y en mí, aparte de estos méritos, ostenta el de haber logrado que haya releído su obra más que ninguna otra del género narrativo porque, aun siendo pequeño mi aprecio con el género, son numerosas las obras exultantes, pero ninguna como su Quijote.

Sin embargo, pese a los halagos hacia el Quijote el resto de la producción de Cervantes no me convence; ni “La Galatea”, ni “Los trabajos de Persiles y Segismunda”, ni las novelas ejemplares, ni todas las demás, de talla ambiciosa en violento contraste con contenidos concisos, y aunque suficientes y tal vez reseñables, mejorables. Quizá no tan imperfectos si se tratan por separado, pero al hallar entre la obra cervantina una creación de la notoriedad del “Don Quijote”, cualquier resto caería en la depauperación. A su vez es tan amplio el salto de calidad entre estas obras y su eminente creación que prefiero tratar a Cervantes como “genio lego”, en ningún caso como duda de sus capacidades sino como reconocimiento de la grandeza de su pareja más célebre, el manchego Don Quijote y su escudero Sancho Zancas –o Panza–, siendo esta de tal magnificencia que no parece estar esculpida por quien ha labrado al Persiles antes citado. El solitario destello cervantino –en términos históricos y universales– me hace considerar a Shakespeare como mayor genio, pero no mejor escritor, puesto que dos géneros tan diferentes jamás han de ser comparados desde este prisma. Ni siquiera se deberían establecer paralelismos entre ambos como el que trazó Somoza o el tímidamente señalado por Antonio Alcalá Galiano, ya que una vez analizados sus planteamientos estos responden a todas luces a un intento desaforado por establecer una semejanza vagamente relacionada pero sin una conexión consistente.

Al fin –dirán algunos– termina esta pequeña “Cervantía”, no más que un diminuto retazo escrito como reconocimiento a la vasta obra de Cervantes; asimismo puntualización para reinterpretar malentendidos anteriores y acto de justicia en favor del alcalaíno contra los que claman al cielo –generalmente españoles con poca o nula consideración hacia la más brillante cultura de su país– por considerar de su obra magna una pieza de escaso valor, como tantos son en nuestros días. A estos antes de considerarles irresponsables y salvaguardar, con este eufemismo, mi imagen, prefiero llamarles ignorantes, y que me recuerden por ser temerario antes que por mi tibieza, hipocresía o cualesquier defecto, que me importa lo que a Don Quijote lo ajeno a los libros de caballería. No se preocupen, se lo explico: nada.  

Art. 175; p. e. E. F. C.

Nobel de… ¿qué?


Hugo de Lara López

Recuerdo cuando hace unos meses atrás relaté con premura y concisión mis expectativas –y deseos– sobre la edición venidera del Premio Nobel de Literatura, y criticaba que la Academia Sueca hubiera galardonado a Le Clézio el año anterior. En este caso, al margen de los gustos personales, no cabía duda de que existían argumentos tanto para esgrimir la conformidad con la decisión sueca como para rechazarla. Cualquier escritor que ha dedicado su vida a la literatura noblemente es merecedor de cuantos presentes quieran entregarle. Lo mismo se plantea este año con Herta Müller; habrá quienes estén airados por la decisión y quienes, por el contrario, crean que es justa y medida. Ambas comprensibles en sendas situaciones.

No obstante cuando ocurren farsas como la entrega del Nobel de la Paz a una persona que no ha hecho más que prometer sin cumplir ninguna de sus promesas –en parte porque no ha tenido aún el tiempo suficiente– no puede haber lógica que lo interprete ni argumento objetivo que lo defienda. Barack Obama llegó al poder hace unos meses y desde entonces no ha dejado de recrearse en sus sueños de infancia creyendo que con ese tipo de convicciones va a conseguir erradicar todo el mal del mundo. ¿Hasta dónde podrán llegar los Estados Unidos de América sin utilizar la fuerza? No muy lejos, desde luego; lo peor de esta pantomima es que los grandes poderes americanos lo saben perfectamente, y mientras Obama se dedica a iluminar al resto de mortales con sus sermones, el Pentágono se encarga de reforzar su arsenal con el “penetrador de construcciones sólidas”, una bomba diez veces más potente que aquella a la que sustituirá. De esta manera el señor Nobel de la Paz muestra ante la cara más hipócrita de su política, basada en el derroche de palabras eufónicas y cuentos idílicos para enaltecer al pueblo mientras que, cuando nadie le ve, persiste en respaldar las ideas que tanto le encolerizan ante el público.

Estaré sumamente interesado, cuando lleguen los momentos críticos, en asistir al circo americano y observar con atención cuáles serán los discursos de libertad y esperanza que harán que Irán caiga en el razonamiento yanqui y dé por terminado el desarrollo nuclear que tienen entre manos. Se haga realidad esta ficción o no, Estados Unidos tampoco lo dejará atrás porque sabe que significaría un debilitamiento excesivo frente a un enemigo potencialmente peligroso. Entonces, ¿de qué nos está hablando el señor Obama? ¿Acaso espera que la paz surja de un día para otro solo con discursos edulcorados de contenidos vacuos? Sin olvidar la mención especial a su atrevimiento de afirmar contundentemente que solventará uno de los caballos de batalla de los Estados Unidos: el sistema sanitario. Todo ello, hasta hoy, solo sustentados por flácidos armazones de palabras ilusorias.

Desde la cabalidad no se puede aceptar la entrega de un premio tan ilustre a una persona que solo ha hablado, prometido e inspirado a una población mundial harta de realismo; mucho menos aún arguyendo que su palabrería idealista pueda fructificar y en un futuro se transforme en hechos reales de relevancia histórica, porque desde luego es algo no probado. De todas formas el presidente del Comité Nobel Noruego, ThorbjornJagland hizo añicos mi planteamiento al aclarar que se le había entregado el premio por lo que había hecho hasta ahora y no por lo que aconteciera el día de mañana. Llegados hasta este punto no me ha quedado más que pensar que, posiblemente, se haya utilizado el Nobel de la Paz para comprometer a Barack Obama con sus propias promesas. En condiciones normales es sencillo olvidar lo que alguien, sobre todo un político, dijo meses atrás; no obstante un Nobel de la Paz está atado ética y moralmente a los esperanzadores juramentos que un día le dieron el reconocimiento mundial.

Irremediablemente esta disparatada elección me ha recordado a todos aquellos, vivos y muertos, que no han recibido aun mereciéndolo esta distinción. De inmediato, tras saber que el presidente americano había logrado su mención, se me vinieron a la cabeza figuras como la de Mahatma Gandhi, sin duda el paradigma mundial de la paz, que no fueron distinguidas por sus acciones, a pesar de que éstas han cambiado el mundo a través de movimientos pacíficos rebosantes de reivindicaciones y anhelos en busca de un mundo menos opresor. Tampoco tuvo su merecido premio el magnánimo y magnífico Vicente Ferrer, fallecido hace pocos meses, ni personajes que aún nos acompañan y que han representado el que debiera ser el espíritu del Nobel de la Paz, comoRebiyaKadeer o el matrimonio compuesto por HuJia y ZengJinya entre tantos otros valientes valedores de la armonía universal y la reclamación de los derechos plenos que ello supone. El Comité Nobel Noruego que no ha creído apto a todos los merecedores del premio que jamás lo han recibido debería comenzar a desprenderse de algunos de sus expertos e ir incluyendo en su lista electores menos influenciables por lo superfluo si quiere seguir conservando su reputación.

Si no se decanta por salvaguardar el prestigio del Nobel de la Paz por encima de todos los intereses, al menos quedará como provechoso el suculento millón y pico de euros que el elegido recibe en compensación por su aportación inconmensurable; si bien la mayoría de los ganadores tienen el sustento necesario para vivir gracias –o no– a sus labores. En el caso de Barack Obama es de suponer por sus grandes convicciones morales que dará un buen uso al dispendio del Nobel y lo utilizará para nutrir a los más desfallecidos, porque, además, él no necesita ese dinero, “sólo” precisa un milagro, y uno de los buenos.

 

Art. 174; p. e. E. F. C.

El arranque europeo.


Hugo de Lara López

La Liga continúa un año más como, en mi opinión, debía hacerlo por justicia. El Barça, por méritos propios, se mantiene arriba mientras que el Real Madrid, también por merecido hacer, tiene que comenzar a reconsiderar sus expectativas. De escarnio no bajaba que los merengues, una vez ataron a todas sus figuras, se dedicaran a hacer cálculos sobre cuándo iban a poder celebrar el triplete; este fue el segundo error de los madridistas. El primero de los errores se materializó con el fichaje de Cristiano Ronaldo por cerca de cien millones, superando la millonada pagada por Kaká, mejor jugador en casi todos los sentidos (menos en el goleador) que su compañero de equipo. Todo el mundo sabe que el luso se quería marchar y los “red devils” le hubieran dejado irremediablemente fuera por setenta millones u ochenta; ya se sabe y la historia lo demuestra: si un jugador quiere abandonar un club lo acaba haciendo, es inevitable. Pese a la inversión inconcebible de los blancos los fichajes del “mejor equipo del siglo XX” no cuajan un partido decente, aunque dan visos de poder conquistar varios puntos si les acompaña la presumida pegada.

El Barça, sin embargo, prosigue la andanza brillantísima que comenzó el año pasado dejando tras de sí una estela fantástica con solo un fichaje de relumbrón, el de Zlatan Ibrahimovic, que pocos avalaban pero que, dadas las condiciones del contrato y del parecer de Samuel Eto’o, era la opción más inteligente por parte del Barcelona. Cualquier grande de Europa hubiera hecho lo mismo que el equipo de Pep Guardiola, sin excepción, incluyendo al Real Madrid, cuyos seguidores han criticado con vehemencia el cambio de cromos y, en su justa medida, de euros.

El Calcio por su parte sigue dando disgustos a los seguidores italianos mostrando un nivel paupérrimo que, personalmente, no lo esperaba tan agudo. El Milán no acaba de encontrar el equilibrio para mantenerse erguido y acaba hincando la rodilla más de lo que cabría esperar en un equipo de su talla. Quitando a Ronaldinho, que es un alma errante, el único que parece ser digno de la escuadra milanesa es el joven Alexandre Pato, que ante la tempestad de los “rossoneros” comenzó a arrimarse al Chelsea de Ancelotti, su ex técnico, este verano pasado. Si Leonardo no revoluciona el sistema y motiva a sus jugadores me temo que el Milán está condenado a la mediocridad otro año más y él acabará engrosando la cola del paro. Esto sin tener en cuenta el flaco favor que hacen a la fama actual del club los malos resultados cosechados los últimos años para la llegada de jugadores importantes que renueven la sangre ya caduca, y el peligro de que se convierta en la causa de la rebeldía de los únicos aprovechables.

 La “Vecchia Signora” y la Roma están concentradas en exhibir su irregularidad y obcecadas en no pulir su competitividad en la Liga Italiana mientras que el Inter, aprovechándose de los altibajos de sus rivales, se mantiene arriba junto a la Sampdoria del díscolo Cassano sin brillo y con un preocupante desequilibrio en el centro del campo que le impide ser tan superior como el técnico interista esperaba. Como era previsible a Wesley Sneijder se le queda grande el centro del campo del Inter. Sin la presencia de un creador de clase mundial el equipo de Milán lo tiene casi imposible para asaltar el feudo barcelonista impuesto en la Liga de Campeones aunque, habiendo visto las condiciones del resto de clubes en el Calcio, la Liga Italiana no tendría por qué resultar complicada si todo continúa igual.

La Premier League se tiñe de azul. Si bien es cierto que solo ha comenzado la temporada y que es pronto para determinar lo que pueda ocurrir avanzada la temporada, el Chelsea está mostrando un nivel de competición arrollador. No hay quien, por ahora, pueda medirse con él pese al tropezón con el Wigan Athletic de Roberto Martínez, más ficticio que real. Tras alejar a uno de los equipos que siempre es favorito, el Liverpool de Gerrard, con un contundente 2-0 en Stamford Bridge ignora al Tottenham Hotspur que empieza a renquear y fija su mirada en el Manchester United, el conjunto que más quebraderos de cabeza le ha dado estos últimos años.

Pero el equipo comandado por Sir Alex Ferguson, por desgracia para un red devil como el que escribe estas líneas, no se ha adaptado al juego sin Cristiano Ronaldo, cuya marcha no ha sido cubierta con garantías. Pese a haber ayudado al equipo a conseguir grandes cosas la baja de Carlos Tévez no ha supuesto una pérdida de peso en el problema actual del club: el gol. Wayne Rooney ha suplido excelentemente la figura del goleador del equipo aunque, como era lógico, evidencia las carencias de un jugador que no tiene en el gol su principal virtud. Ni siquiera sumando la ayuda de Berbatov y de los nuevos fichajes, Owen y Valencia, es suficiente para revertir la dinámica.

Los “gunners” vuelven a repetir el patrón, practican un juego alegre y fluido pero caen en los momentos más importantes; se repite la desesperante historia de las últimas temporadas para desesperación de su técnico, el alsaciano Wenger. Aun así si el Arsenal trabaja duro y forja una regularidad mediana, con el talento que posee en sus filas, puede dar una guerra inconmensurable a los de arriba. Sería lo idóneo para la Premier y, siendo honestos, para todo el fútbol.

The 2009 NBA Finals

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Una huella delata a Da Vinci

Una huella delata a Da Vinci

La prácticamente imperceptible huella de un dedo en una esquina. Este mínimo detalle, invisible hasta la fecha, ha permitido atribuir un cuadro que se creía era obra de un artista alemán del siglo XIX al genio del Renacimiento Leonardo Da Vinci. 

Una huella delata a Da Vinci 

‘La Bella Principessa’ es el título de este cuadro que, según ha publicado la revista italiana ‘Antiques Trade Gazette’ pertenece a Da Vinci. Una huella del dedo índice o corazón que es “muy similar” a la encontrada en un ‘San Jerónimo’ del pintor renacentista y que conserva el Vaticano es la clave para atribuir la obra a Da Vinci.

“Capturarla nos llevó al menos dos horas y después tuvimos que estudiar más de 20 gigabytes de datos”, señaló Jean Penicaut, responsable de la empresa Lumière Technology propietaria de la cámara multiespectral que captó la huella.

Pero no solo la huella dactilar sino también la prueba del carbono 14, que señala que el pergamino data de entre 1440 y 1650, y los análisis con rayos infrarrojos de la técnica del artista confirman la autoria de la obra.

El artífice de este hallazgo es Martin Kemp, profesor emérito de Historia del Arte de la Universidad de Oxford y experto en la obra de Da Vinci. Fue el quien tuvo un “pálpito” al ver la obra y comenzó sus estudios. Según confiesa él fue el primer sorprendido al ver como “todo encajaba” y relatará su historia en un libro de más de doscientas páginas que se publicará a finales de año. El propio Kemp fue quien decidió rebautizar la obra como ‘La Bella Principessa’.

Un pequeño tesoro de tan solo 33 centímetros de alto por 23 de ancho, ha multiplicado su valor. De hecho el cuadro fue adjudicado hace más de diez años en una subasta en Nueva York bajo el título de ‘Joven de Perfil con Vestido del Renacimiento’ por poco más de 12.000 euros cuando ahora podría superar con creces los cien millones de euros. No el vano se trata del único hallazgo sobre Da Vinci encontrado en los útlimos 100 años.

Fuente: Yahoo (EUROPA PRESS)

Lenin ante la insurrección; carta al Comité Central Bolchevique

Lenin ante la insurrección; carta al Comité Central Bolchevique.

   “Camaradas: Escribo estas líneas el 24 por la tarde. La situación es crítica en extremo. Es claro como la luz del día que hoy todo lo que sea aplazar la insurrección significará verdaderamente la muerte.
   Poniendo en ello todas mis fuerzas, quiero convencer a los camaradas de que hoy todo está pendiente de un hilo, de que en el orden del día figuran cuestiones que no pueden resolverse por medio de conferencias, ni de congresos (aunque sean incluso congresos de los Soviets), sino únicamente por los pueblos, por las masas, por medio de la lucha de las masas armadas.
   La korniloviada inspirada por la burguesía, la destitución de Verjovski demuestran que no se puede esperar. Es necesario, a todo trance, detener al gobierno esta tarde, esta noche, desarmando previamente a los cadetes (después de vencerlos, si oponen resistencia), etc.
   ¡¡No se puede esperar!! ¡¡Nos exponemos a perderlo todo!!
   ¿Qué se conseguirá con la toma inmediata del poder? Proteger al pueblo (no al Congreso, sino al pueblo, al ejército y a los campesinos, en primer término) contra el gobierno kornilovista, que ha arrojado de su puesto a Verjovski ya ha urdido una segunda conspiración kornilovista.
   ¿Quién ha de hacerse cargo del Poder?
   Esto, ahora, no tiene importancia: que se haga cargo el Comité Militar Revolucionario “u otra institución” que declare que sólo entregará el Poder a los verdaderos representantes de los intereses del pueblo, de los intereses del ejército (inmediata propuesta de paz), de los intereses de los campesinos (inmediata toma de posesión de la tierra, abolición de la propiedad privada), de los intereses de los hambrientos.
   Es necesario que todos los distritos, todos los regimientos, todas las fuerzas sean inmediatamente movilizadas y que envíen sin demora delegaciones al Comité Militar Revolucionario, al CC del Partido Bolchevique, exigiendo insistentemente: no dejar en modo alguno el Poder en manos de Kerenski y Cía. Hasta el 25; en modo alguno. Es menester que la cosa se decida a todo trance esta tarde o esta noche.
   La historia no perdonará ninguna dilación a los revolucionarios que hoy pueden triunfar (y que triunfarán hoy con toda seguridad) y que mañana correrán el riesgo de perder mucho, tal vez de perderlo todo.
   Si hoy nos adueñamos del Poder, no nos adueñamos de él contra los Soviets, sino para ellos.
   La toma del Poder debe ser obra de la insurrección; su meta política se verá después de que hayamos tomado el Poder.
   Aguardar a la votación incierta del 25 de octubre sería echarlo todo a perder, sería un puro formalismo; el pueblo tiene el derecho y el deber de decidir estas cuestiones no mediante votación, sino por la fuerza; tiene, en momentos críticos de la revolución, el derecho y el deber de enseñar el camino a sus representantes, incluso a sus mejores representantes, sin detenerse a esperar por ellos.
   Así lo ha demostrado la historia de todas las revoluciones, y los revolucionarios cometerían el mayor de los crímenes, si dejasen pasar el momento, sabiendo que de ellos depende la salvación de la revolución, la propuesta de paz, la salvación de Petrogrado, la salida del hambre, la entrega de la tierra a los campesinos.
   El gobierno vacila. ¡Hay que acabar con él, cueste lo que cueste!
   Demorar la acción equivaldría a la muerte.”

Escrito el 24 de octubre (6 de noviembre) de 1917.
Publicado por primera vez en 1924.

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Neo Geo’s power


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Publicado en on Octubre 12, 2009 at 10:57 pm Dejar un comentario
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