A debate (II)

 A debate (II):

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“O Lord God, when thou givest to thy servants to endeavour any great matter, grant us also to know that it is not the beginning, but the continuing of the same, until it be thoroughly finished, which yieldeth the true glory; through him that for the finishing of thy work laid down his life, our Redeemer, Jesus Christ. Amen”.
S. F. D.

“Cuando en el mundo aparece un verdadero genio puede reconocérsele por este signo: todos los necios se conjuran contra él”.
Jonathan Swift

“Huyo de lo que me sigue; voy detrás de lo que huye de mí”.
Ovidio

“La madurez hace al hombre más espectador que autor de vida social”.
Gilbert Keith Chesterton

“El hombre de talento es naturalmente inclinado a la crítica, porque ve más cosas que los otros hombres y las ve mejor”.
Montesquieu

“¡Cómo! ¿Nada de crítica? No. El genio es una entidad como la naturaleza, y quiere, como ésta, ser aceptado pura y simplemente. Una montaña se toma o se deja. ¡Hay gente que hace la crítica del Himalaya piedra por piedra! Todo en el genio tiene su razón de ser. Es porque es. Su nombre es el reverso de su luz. Su fuego es una consecuencia de su llama. Su precipicio es la condición de su altura”.
Víctor Hugo

“Todo el que no abandona la senda de la medianía no corre jamás por el camino estable”.
Séneca

A debate (I): 400 comentarios

Coup et trot.

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Amico Leonardo

É un grande piacere parlare con te di nuovo, carissimo amico Leonardo:

Hace tantos meses que no cruzamos palabra alguna que no he podido resistirme a escribirte una carta y aventurarla mediante el tradicional sistema de correo, no sin augurarle el mejor de los viajes para que puedas leerla lo antes posible. Desconozco si has vuelto a Milán o si, por el contrario y como intuyo, aún permaneces en Florencia; de cualquier manera para asegurarme que la recibieras he enviado dos copias manuscritas a cada una de tus direcciones. A Florencia llegará antes, he pagado la prioridad.

No tardes en contarme las nuevas: ¿te sigue yendo bien con las pinturas?, ¿se ha interesado por ella algún otro señor poderoso de Italia?, ¿has acudido a sus mansiones?, ¿cómo son?, ¿qué te han pedido?, ¿en qué estás trabajando ahora?, ¿has vuelto a competir contra el Michelangelo del que tanto hablan? Sé que son muchas preguntas, mas no puedo reprimir escribírtelas con avidez; quién sabe si es la última vez que podemos ponernos en contacto por que estalle una guerra entre nuestros países o se bloqueen las fronteras. El mundo está tan enloquecido que nada de esto que te narro con cierto tremendismo me extrañaría.

Por aquí todo sigue igual, España se mantiene decrépita en la mayoría de los asuntos relevantes y mantiene erguida la cabeza –mas tambaleante– para mantener las pocas cosas que le funcionan. Las gentes prosiguen con su camino hacia la nada, atando su ignorancia a sus espaldas y olvidando las penas con su tradicional acopio de alcoholes y otros males oficializados por el ocio. Voto a tal que tienen mal gusto, Leonardo, que ni siquiera el mejor de su alcohol pudiera equipararse a los vinos galos e italianos que me diste a probar en Florencia. ¿Qué se puede esperar de un pueblo así? En los últimos meses se ha prodigado un brebaje más digno de ser utilizado para erradicar la mugre del suelo que de ser disfrutado por el paladar, mezclándolo con el jugo de frutos ácidos y algunos puñados de salinas más propias de la cocina. No quiero castigar de manera desmedida a ese “manjar” como es considerado por estas tierras oscuras, mas si no digo que es repugnante te estaría mintiendo.

Per quanto mi riguarda, non so cosa dire, non mi piace parlare di me. Tengo que reconocerte que todo cuanto me rodea me desconcierta cada día más. Es todo tan normal, tan simple, tan sencillo, tan explícitamente mediocre, que no sé hasta qué punto puede llegar a ser cierta mi percepción; quizá sean mis ojos quienes distorsionen la realidad, me cuesta pensar que nuestro mundo se rija por y para personas de este tipo. Nadie pone en duda que las mayorías no hayan de ser brillantes, mas no entiendo que por ello se deban convertir en copias exactas. Caen en las mismas modas, asisten a los mismos eventos, disfrutan repitiendo pautas, asimilan pensamientos cambiando pequeños pareceres, insignificantes detalles, demostrando que no son capaces de labrar ideas por su propia voluntad. Necesitan de la otra persona para vivir, no serían capaces de existir más de una semana sin contactar con nadie, y mucho menos disfrutar toda una vida sin la aceptación de sus semejantes. ¡Cuán dependientes y débiles son! Aunque pretendan aparentar dureza y, en ocasiones, solemnidad. Tan débiles que ni siquiera es necesario atravesarles con un puñal para que caigan de rodillas, con las palabras adecuadas no tardan en hacerlo por sí solos. ¿Cómo vamos a preferir relacionarnos con ellos en lugar de aventurarnos a descubrir cientos de cosas en nuestros estudios personales? Son un útil recurso cuando nuestras incursiones nos han agotado, sin embargo, más allá poco hay que descubrir en ellos si no se les sugestiona adecuadamente. Sí, creo que con la sugestión necesaria se puede trazar en ellos caminos hacia su subconsciencia, donde reside, adormecido, todo su potencial. He probado en diferentes personas, de muy distintas circunstancias sociales y pareceres, diversas sugestiones pseudo-intelectuales que han acabado con resultados más que complacientes. Mienten quienes dicen que no la masa mayoritaria no está interesada en temas de este cariz, mas Leonardo, si nadie les ha enseñado con la corrección suficiente y la virtud obligada la grandeza, esencialidad y belleza de tales apartados, ¿cómo va a nacer en ellos la mera curiosidad? Existen excepciones, mas las excepciones excepciones son, me lo dice todas las tardes mi espejo. Tardes, claro, porque por las mañanas como bien sabes permanezco en el lecho.

¡Qué afortunados son nuestros estados por haber conseguido amansar a la fiera llamada “ciudadanía” y sumergirla en este extenso e intenso letargo! Si esta fiera por ferrar no ignorara tantos asuntos y fuera más exigente con las cuestiones esenciales de vez en cuando, cuántas dificultades plantearía a aquellos. Creo que por esta misma razón no les interesa alentarla más de lo debido, y, en efecto, no lo hacen. ¡Malditos sean los gobernadores que prefieren hundir a su pueblo para mantenerse en el poder! Ellos, amigo, son los principales enemigos de la sociedad bajo el velo de “protectores” con el que se recubren en cada aparición pública. Speriamo che tutti muoiono, bastardi, e raggiungere altri decente.

La pittura non è il mio genere, purtroppo. Me animaste para que continuara en ello, mas llegados a este punto siento decirte que aunque siguiera intentándolo durante siglos no mejoraría ni un solo trazo. Me doy cuenta de que no todo es la preparación, hay que nacer con la virtud de la pintura. A decir verdad, aún sigo esperando a encontrar mi virtud, dicen que todos nacemos con una, aunque sea en la disciplina más remota del mundo; a veces pienso que todavía no ha visto la luz mi disciplina. No quiero ser derrotista, nada me irritaría más, no obstante he de ser sincero conmigo mismo y sé que, si las cosas siguen como están, nunca hallaré la poca lucidez que he buscado durante tanto tiempo. De cuantos méritos parezco haber alcanzado, al tocarlos se pudren en mis mismas manos y desaparecen. Nada de lo que hago brilla, lo he intentado de todas las maneras, mas no nace la chispa, falta algo, ¿qué podría ser? A buen seguro que si fuera persona lúcida no tendría que hacerte esta pregunta a ti.

Muchas veces pienso, querido Leonardo, que el destino ha llevado las cosas demasiado lejos conmigo. Me ha hecho más propenso a todo lo que conlleve creación que a las relaciones sociales; mas al mismo tiempo el sino me ha labrado lego en el arte de crear. ¿Para qué existo entonces? Tal vez sea un error que haya pisado este mundo, esta tierra, y quien demonios sea se esté vengando por la plaza que estoy ocupando, aquella que no estaba prevista para mí. Amigo, aunque sé que no te gusta leer este tipo de cosas, siento muy sinceramente que no debía haber nacido.

La gente no comprende que ser diferente al resto no es necesariamente ninguna virtud; si hablamos de personas como tú, Leonardo, sobra decir que sí lo es, mas la distancia entre los que son diferentes como tú y los que son diferentes como yo es insalvable. Tú eres diferente por los talentos que tienes, yo por los que no tengo. Al menos nos parecemos en algo: amamos nuestro maltrecho estudio y el arte de la creación más que ninguna cosa en este planeta; y eso debería bastarnos para vivir felices. No necesitamos de grandes derroches, ni de decenas de mujeres para contentarnos; donde el resto ve un ladrillo roto, nosotros logramos atisbar la primera pieza para una obra mayor; donde ven una simple flor, una mera planta, nosotros vemos vida, el resultado de un millonario desarrollo natural que ha dado lugar a tan bella germinación; donde ellos ven cielo, nosotros vemos una extensa pista para dejar volar nuestras mediciones y excitar buena parte de nuestras emociones. Con tres lápices, una decena de hojas y cientos de horas por delante somos afortunadamente felices en cualquier rincón de alguna habitación que tenga una mesa que se preste al peso de nuestras herramientas y nuestros brazos. Deberíamos alegrarnos por esto, y olvidar lo que hagan o digan los demás, sea bueno o malo, de igual manera siempre tenderán a conquistarnos por lo que valen nuestras obras, no por lo que valemos nosotros, pese a que ese valor sea mayor, pues nuestra extrañeza jamás será valorada por los demás. Y tal vez tengan razón, y de importante que es nuestra extrañeza, su valor sea incalculable e indefinible, como tus proyectos.

Aún no he enviado la carta y ya espero con ansias leer tu respuesta. Muchas gracias por todo, Leonardo.

Rivolto a pittore Leonardo di Ser Piero, Firenze.
Rivolto a pittore Leonardo di Ser Piero, Milano.
Que Mercurio guíe esta carta por el camino más propicio y defienda su
integridad para evitar que sea arrebatada a su modesto emisario y su
contenido revelado.
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- Sin buena voluntad, las canas no merecen respeto.

- Como españoles, hemos de cargar con todo lo que ello significa: lo malo y lo peor.

- Generalizar es exceptuar; exceptuar es generalizar.

- En este mundo te encontrarás con dos tipos de personas: las desencantadas, y aquellas que eluden el desencanto para acomodarse en la falsa complacencia.

- La libertad con gastos pagados es la única forma de independencia que anhela el joven.

- El dolor puro y veraz es la más temible de las enfermedades crónicas.

- El horóscopo es tan absurdo como las personas que creen en él. Y soy escorpio.

- La supuesta oposición del orgullo a dar el primer paso no es más que la cobardía de no querer llevarlo a su término. El verdadero orgullo impulsa, jamás se opone.

- Ser objetivo requiere un buen embalse de paciencia, litros de respeto y algunas gotas de hipocresía.

- La desintegración mental es la primera de las consecuencias relevantes de la integración social. Si buscáis una prueba concluyente no os urjáis, en la calle os aguardará de por vida.

- La envidia no hace distinción entre defectos y virtudes, por ello se detecta con suma facilidad.

- Ten cautela con quienes olvidan lo que acaban de afirmar para reinventarlo pocos minutos después, ellos serán los primeros en hacer lo mismo con tus palabras.

- Si no existe solución, invéntala.

- Custodia tu dignidad incluso con tu vida si es necesario; nunca poseerás nada más valioso.

- No te atrevas a alzar el puño antes de tiempo, puesto que los moribundos, en última instancia, se transforman en expertos reptadores.

- Sé arrogante cuando no lo desees, y no lo seas cuando creas que debas serlo. Es la clave para la supervivencia social.

- Hasta ciertos límites la impiedad se puede justificar como un relevante desequilibrio emocional; más allá se convierte en una insondable y peligrosa vacuidad moral.

- El dolor físico siempre será más agudo que los pesares del alma, mas estos últimos se arrastran durante toda la vida.

- Amor y amar; no recuerdo haber pensado dos palabras tan parecidas con significados tan distantes.

- No concibo en mi mente más amor que el casto y puro; tal vez por ello no crea en su existencia.

- La esencia de lo mediocre reside exclusivamente en la mentalidad de cada persona, cruzar sus fronteras naturales y transportarla al talento o a las ideologías es una acción de dudosa racionalidad.

- El detalle es la primera y la última piedra de cualquier construcción humana.

- Si has conseguido pensarlo con profusión de detalles, puedes hacerlo.

- No temas nada ni a nadie en esta vida, lo más oscuro que puede cernirse sobre ti es la muerte, y esta es, según las reglas naturales, inexorable. Un fin digno compensa años de terror, deshonra y sumisión.

- El miedo es la expresión más absoluta e indestructible de la servidumbre universal.

- No creas más que en ti, pues nadie lo hará en tu lugar.

- Me place jugar a las mentiras con quienes creen ser expertos en ellas, pero no con los que realmente lo son.

- Es universalmente conocido que Roma no pagaba a traidores, sólo se limitaba a contratarlos.

- Amigo de Roma: enemigo de la libertad.

- El latín no es lengua muerta, es lengua de muertos, de los miles de muertos inocentes que las legiones romanas abandonaron sin sepultar en la ensangrentadas estelas que sus matanzas dejaban tras de sí.

- Mientras los griegos tuvieron la fortuna de ser comandados por el más grande, los romanos cayeron en el infortunio de acatar las órdenes del más homicida.

- Hay dos fechas que la humanidad debería recordar con orgullo y festejar con vitores: la muerte de Julio César y la caída del Imperio Romano.

- La historia de Roma es la tremebunda crónica de la aniquilación y explotación indígena por antonomasia; ¿dónde está, pues, la alabada gloria romana? Debo rendirme ante la evidencia: Tito Livio y los de su calaña hicieron muy bien su trabajo.

- ¿Por qué está mal visto sostener libros al revés? Algunos no merecen ser leídos de ninguna otra manera.

- Por supuesto, históricamente la cultura ha sido libre y gratuita; que se lo pregunten a los Médici.

- Si censuramos en el estudiante de ciencias su incultura, habremos de hacer justicia y reprobar, por dos veces, el exceso de cultura en el discípulo humanístico.

- Por más que intenten inculcarnos temor hacia ella, la muerte será el acontencimiento más sublime de nuestras vidas.

- La pintura es un arte noble, pero no inocente.

- Aparta de ti a quienes no te corrigen, aquellos que desean contemplarte sumergido en el error constante.

- La equivocación es el paso más importante hacia el acierto.

- Amor que en pocos días madura, en menos se marchitará.

- “Aurea mediocritas” dijo el hipócrita.

- Aún respiras, ¿por qué estás perdiendo el tiempo?

- La rima agradable e incoherente es el recurso de los idiotas para conquistar a los lectores tibios.

- Siéntente orgulloso por lo que labraste, labras y labrarás, y profundamente frustado por lo que no hiciste, ni haces, ni harás jamás.

- Las flaquezas del espíritu son insuperables.

- En lugar de malgastar tu tiempo y tus energías en corear a viva voz las virtudes de la libertad, procura su minuciosa aplicación.

- La fama idónea es aquella que no te hace conocido ni entre las mayorías, ni entre los pretenciosos.

- Únicamente existe una excepción: tú.

- La mayor parte de las personas de nuestra sociedad tiene el derecho y la posibilidad inalienables de llegar ser diferentes; para el minoritario resto es un deber fundamental.

- Las deudas del corazón no se solventan con palabras.

- Quien no agradece una defensa altruista puede considerarse más infiel que maleducado.

- Aquel que ayuda a identificar nuestros mayores errores sin escarnio merece el más considerado de nuestros agradecimientos. 

- Para los jóvenes hay un deber fundamental que siempre puede esperar a mañana: la responsabilidad.

- Cualquier persona se piensa excepción cuando se le aparta de la mayoría con la que se identifica.

- Lo admito: soy un vehemente enemigo de las ciencias. Sobre todo cuando no me favorecen.

- El arte no existe más que en cada uno de nuestros sentidos.

- Leonardo representa el mejor ejemplo de lo que debería ser el intelectual, mas nunca el pintor.

- La mediocridad no se resuelve mediante la tasación del bagaje cultural de cada persona, sino a través de la estimación de sus aspiraciones medianas. Quien así las concibe no debería ofenderse.

- Cuanto más menguada se encuentre la voluntad en el español, mayor será el ego que en sí albergue.

- ¡Cuán enajado ha de hallarse el olfato de los enamorados para que perciba el hedor de las aguas estancadas de Venecia como un aroma idílico!

- Si no te placen las excusas brillantes, concede advertencias desproporcionadas.

- Medias verdades: mentiras incompletas.

- Lo último en lo que debería pensar el estudiante que camina hacia uno de sus exámenes es en el propio examen.

- El pacifismo es la vía más rápida para eludir los grandes problemas de la sociedad sin resolverlos.

- Puedo aceptar a un mediocre como amigo, jamás como compañero.

- Me sentiría orgulloso de mis enemigos… si es que alguien pudiera llegar a serlo.

- La osadía malintencionada cabalga sobre équidos de papel.

-  Mientras los jóvenes insistan en abrir y cerrarse con una desmesurada frecuencia, su amor habrá nacido para quebrarse.

- Sabed que sólo existe una clase de corazón sincero: el que no piensa.

- La repulsa que al guerrero diriges sin compasión bien la merecería el estado que le ha obligado a luchar.

- ¿Por qué aun siendo grande la frente del hombre no se puede contar más de un dedo en ella?

- El novato yerra cuando cierra los ojos al recibir el impacto del acero de su contrincante. Así nunca aprenderá cómo ha de esquivar el golpe.

- ¿Quieres saber cuántas manos quedarán cuando arrecie la tormenta? Sopla.

- No ignora el que nada sabe sino el que todo cree saberlo.

- Todos y cada uno de los amores puros que el tiempo ha dejado atrás deben ser valorados como éxitos, jamás como errores. ¿Qué hubiéramos sido sin ellos? Entonces sí: una verdadera equivocación.

- Cuando alguien se incline ante ti apresúrate a recogerle aunque se trate del más cruel de tus enemigos. Si aceptas la inferioridad de otra persona darás por hecha tu superioridad, intolerable en un corazón digno.

- La justicia entre los humanos es tan relativa como la percepción de la belleza en el enamorado.

- Si es honrada e impetuosa tu convicción, esos dedos que hoy se dirigen a ti en son de burla mañana señalarán tu grandeza.

- He permanecido tanto tiempo analizando la decencia ajena que he acabado perdiendo la mía propia.

- Quienes creen que el mundo es complejo se equivocan; quienes, por el contrario, piensan que es sencillo están perdidos.

- Nada hay más benévolo que la Naturaleza, pues ella, pese a que está siendo destruida diariamente por la ambición de millones de sus hijos, continúa ofreciéndoles los espectáculos más sublimes del universo.

- El amor es cosa de cuatro: del corazón y la cabeza de ella, y del ego y la infidelidad de él.

- No han sido pocas las noches en las que me he aventurado a reflexionar acerca del hombre y he amanecido sobre mi mesa… dormido.

- “No” dicen quienes temen el “sí”, y ”sí” aquellos que se avergüenzan del “no”; sólo quienes obran el “quizá” están predispuestos a todo.

- ¡Cuántos elegirían vivir desencantados toda una vida en lugar de sufrir tan solo un vil desengaño!

- Las excentricidades de la mayoría son entendidas como derechos inalienables; las genialidades de las minorías como penas capitales.

- Ni siquiera la más ostentosa de las cifras puede comprar a quien, sinceramente, desprecia su propia existencia.

- El llanto del cielo no es menos que motivo de dicha, pues porta consigo la prosperidad del labrador.

- Si lo mejor que puede generar el capitalismo es el dinero, no quiero pensar qué puede ser lo peor.

- La mentira ha erigido imperios con los que la verdad ni siquiera puede soñar.

- Cuanto más hagan callar a la mujer, más ignorante morirá el hombre.

- Confiar en un joven se aproxima sospechosamente a colocar una de nuestras manos sobre el fuego; aun siendo conscientes de que es inevitable quemarnos suele brotar una indescriptible esperanza que nos lleva a pensar que quizá, por esa vez, todo pueda ser diferente.

- ¿Mediocridad? Pregunte en la puerta de su derecha.

- La firma de quienes han alcanzado la grandeza es tan invisible como reconocible.

- De la misma manera que los Jinetes del Apocalipsis no inspirarían temor sin sus endemoniados corceles, un emperador no infunde pánico sin el imperio que le sustenta.

- Muy mal -o peor- hubo de hacerlo el mundo en su vida pasada para que la evolución le entregara al hombre. Al menos, lo enmendó con la mujer.

La Academia y sus Inapreciables

Art. 189; p. e. E. F. C.

La Academia y sus Inapreciables.


Hugo de Lara López

Mientras la vida continúa latente, aún hay tiempo para rectificar, incluso cuando esta rectificación tiene como benefactor a alguien finado, desaparecido de este mundo; no hay tiempo perdido para el reconocimiento de las grandes labores. Cuesta pensar que por los dictados del soñador Alfred Nobel en pro del idealismo, grandes escritores como Franz Kafka, León Tolstoy, José Luis Borges, Antón Chéjov, Vladimir Nabokov, Emile Zola, Marcel Proust, Mark Twain, James Joyce, Henrik Ibsen, Robert Frost, Wystan Hugh Auden, Paul Válery o Arthur Conan Doyle se quedaran sin sus más que merecidos reconocimientos en vida por parte de la Academia Sueca a través del Nobel de Literatura.

Posiblemente se trate de la pléyade más grande de escritores que ha existido en el mundo en el último tramo del siglo XIX y buena parte del XX, paradójicamente muy por encima del nivel de los que sí fueron premiados, con más trascendencia en lo moral, más impacto en lo social y más profundidad en lo psicológico. ¿Cómo la “Svenska Akademien” no se ha dignado a premiar, a posteriori, a escritores de tamaña grandeza? Se entiende que las normas del Nobel sean específicas y rígidas, pero habiendo sopesado el contexto y los criterios mediante los cuales fueron rechazadas las candidaturas de los Inapreciables, sorprende que la Academia Sueca persista en el error de olvidarles, como si no hubieran existido, con el consiguiente desprecio a la cultura que porta la ignorancia forzada hacia cualquier figura relevante por parte de una academia de su talla.

No puedo explicar con palabras la aguda sensación de decepción, indignación y frustración que en los últimos años experimento cuando escucho apellidos como Müller, Le Clézio, Lessing, Pamuk, Pinter, Jelinek, Coetzee, Kertész, Naipaul… sin que ninguno de ellos anteceda o suceda al gran reconocimiento que todo el universo de la literatura aún espera para los olvidados. Bien es cierto que no es necesaria la aclamación de la Academia Sueca para que los Inapreciables sean considerados en nuestros tiempos como los excelentes intelectuales que fueron, sin embargo, es el gesto de agradecimiento que el cuerpo unificado más importante de la literatura actual puede y debe conceder en honor a su propia relevancia y a la de quienes han sido arrojados al abismo por su parte. ¿Por qué no puede ser 2010 el año en el que estos escritores comiencen a ser galardonados con la última insignia de sus vastas carreras? De manera que el Nobel de Literatura, además de recuperar el prestigio que se deteriora con el paso de los años, mantenga en su memoria a los más grandes de la historia literaria del último siglo.

Las extrañas reticencias de los académicos hace sospechar que tal vez la inaceptabilidad del reparto del premio en metálico a fundaciones creadas para el mantenimiento y conservación de las obras de estos autores, o a aquellas que, sin estar especializadas en estos autores, se dedican a custodiar su legado, sea una de las principales trabas para que estos señores se dignen a reconocer el peso de los Inapreciables en la cultura mundial, y en especial su incidencia en la evolución de ésta y su delicada pervivencia en los estratos de lo actual. Aunque esto, aun siendo un obstáculo, no debería suponer ningún problema, ya que el vil metal es secundario, con extremada facilidad podrían argumentar la extinción de los mismos autores para salvaguardar el hecho de no conceder la sustanciosa cantidad. Lo cual, dicho sea de paso, se revelaría como una actitud incoherente, irresponsable, indecente y miserable por parte de la Academia Sueca.

Si los suecos, en caso de transigir, tienen en mente la aberrante idea de dar cabida a una pantomima para contentar a los que durante mucho tiempo han reivindicado las figuras de estos escritores, que retornen y persistan en su idea de no hacerlo. Pero que lo confirmen públicamente, que clamen con claridad: “No lo consideramos correcto”, y se aceptará, al menos yo lo aceptaré, pues no conozco peor voluntad que la que no quiere ser, la que no es pura porque no corresponde al alma, la que se fuerza cual cubrición de enlucido cuyo primer y último fin es el de ocultar los desperfectos de las paredes castigadas por el azote impío del viento. Ante todo que sean transparentes, que se pronuncien y rompan el silencio de esta vergonzosa situación que desprecia, cada año, el recuerdo de algunos de los más grandes escritores que ha conocido la literatura universal, cuya existencia pasada (la de aquellos Inapreciables) se niegan a reconocer los académicos de hoy. Todo un acto de ignorancia aún a tiempo de enmendar.

El “MVP” más grande

Art. 186; p. e. E. F. C.

El “MVP” más grande.


Hugo de Lara López

En todos los deportes existentes y por existir aparece el debate sobre los mejores jugadores de su historia, normalmente con más fuerza cuando algún deportista comienza a despuntar al nivel que otrora impusieron las leyendas. No en vano los seguidores de la NBA, “where amazing happens”, que hace unos años habían abandonado la remota posibilidad de arrebatarle a Michael Jordan la mención del mejor de la historia, se animan a establecer las primeras comparaciones del escolta de los Bulls con su compañero de posición en los Lakers, Kobe Bryant. Mientras unos se sumergen en las estadísticas, otros lo hacen en los títulos, compartiendo plantel con quienes prefieren referirse a la espectacularidad o a la importancia de sus intervenciones en momentos claves de los Playoffs. La criba ha dejado atrás a míticos jugadores como por ejemplo Wilt Chamberlain (el hombre de los cien puntos), “Magic” Johnson, Kareem Abdul-Jabbar, Dominique Wilkins, Olajuwon, Malone, Tim Duncan o Shaquille O’Neal (estos dos últimos aún en activo).

El ídolo de los Bulls parte con una ventaja difícilmente salvable, la de ser mucho más que un jugador de baloncesto: un símbolo del deporte universal. La más grande de las representaciones del esfuerzo, la perseverancia, el coraje y el respeto, los valores que cualquier deporte quiere fundir en cada uno de sus adeptos. Por espléndido que sea esto, a la hora de comparar a dos jugadores de cualquier disciplina deportiva, todo lo exterior a la misma debe tomarse como secundario e incluso como anécdota. Por lo tanto, la parte universal de Michael Jordan no vale ni un solo punto en esta comparación, tampoco restan sus polémicas.

La única manera de decantar la balanza en el lado de uno pasa por compararles en base a todo, no solo por las estadísticas o por los títulos conseguidos, sino por el compendio de cada uno de los elementos que se han ido escindiendo en pequeños grupúsculos hasta llegar a los citados con anterioridad. Esta división en el debate crea plataformas insostenibles donde, por destacar en pequeños detalles, uno puede argumentar que Jordan es mejor que Bryant o al contrario. Otro de los problemas de confiar la comparación a un solo elemento es la imagen irreal que ofrecen los datos sin complementar; ejemplo de esto lo encontraría cualquier persona que analice las estadísticas. Si centráramos la atención en LeBron James, Michael Jordan y Kobe Bryant veríamos reflejada la superioridad de James sobre los otros dos, consideración que, por ahora, es una absurdez plena.

Después de un exahustivo recuento de todos los méritos, honores y pifias parece evidente que Jordan fue superior de lo que el 24 de los Lakers ha sido hasta hoy. Tiene más títulos, fue el jugador más determinante en todos ellos, ha recibido más distinciones individuales, técnicamente era excepcional… ¿Qué puede hacer cualquier jugador de la historia contra esto? ¿Acaso Kobe se podría acercar tan siquiera a la mitad de la cintura de Jordan? Yo, ateniéndome a las consecuencias, creo que no solo está a la cintura sino que es igual de grande que él. Si hablamos de técnica, Kobe Bryant es mágico. Sus entradas, sus saltos y mates imposibles, su gancho, su juego de pies, su dominio del juego exterior e interior, su canalización perfecta del ataque a semejanza de un habilísimo base…  Asimismo es capaz de elegir los momentos idóneos para actuar, logrando en tan solo dos minutos levantar un partido que sin él se hubiera visto abocado a caer del lado del equipo rival. No solo es el más constante, también es el más determinante ya que sus acciones son las más decisivas de los Lakers. No es necesario echar la vista muchos años atrás, con recordar el triple en los últimos minutos antes los Heat, la canasta en las mismas condiciones contra los Bucks o la velocidad en solucionar partidos como el que les enfrentó a los Nets, por decir algunos casos de esta temporada, tenemos buenos ejemplos. Nadie en la historia más que Jordan puede igualarse desde este punto de vista.

En lo relativo a los títulos, Jordan se hizo con seis anillos en sus años de carrera, Kobe, con treintaiún años, tiene en su haber cuatro, con la posibilidad palpable de ampliar su lista de trofeos en los cuatro o cinco años que le restan al máximo nivel, pese a que no le acompañan los mejores especialistas en cada puesto, excepto Pau. Un equipo sin más líder que él, quien ha arengado a sus compañeros cuando los partidos estaban prácticamente perdidos y quien ha protagonizado remontadas épicas, orgullosamente custodiadas por la historia de la NBA. El mismo hombre que se echó el equipo a la espalda para llevar a los Lakers a la victoria ante los Magic en 2008 con la inestimable ayuda de Gasol.

Precisamente el liderazgo es otro de los aspectos más controvertidos. Cuando se leen argumentos en este sentido a favor de Jordan parece que hubiera ganado jugando contra el quinteto rival sin ningún minuto de descanso y sin más compañeros, ni siquiera Pippen, Grant, Rodman o Kukoc. Por su parte a Kobe se le achaca no haber liderado el equipo cuando Shaquille O’Neal aún permanecía en la disciplina de los Lakers. Pero, ¿cuántos de los tres anillos hubiera ganado O’Neal sin Bryant en su equipo? El mérito del escolta angelino es enorme. Ha sabido salir de la sombra de Shaquille y continuar brillando; Jordan no tuvo ese obstáculo, se desconoce cómo hubiera reaccionado en caso de tener que afrontarlo. No es un punto en el que la comparación pueda ser equitativa. Aunque pensándolo detenidamente, ¿cuándo ha sido equitativa cualquier comparación que incluyera al ultra mediatizado Jordan?

Entrevista sobre literatura y entrevista por el Doctor Amor

Entrevista sobre literatura.

Entrevista realizada mediante conexión de audio. Destinada a una publicación digital sobre literatura.

P: Le tenemos que agradecer que nos haya dejado acceder a todo el contenido literario que le pedimos para hacerle esta entrevista. Somos conscientes de la importancia que tiene para usted y para parte de las personas que no lo han leído. Antes de comenzar dígame: ¿qué es lo que pretende con su producción literaria? ¿Escribe al servicio de los lectores o de sí mismo?

R: Gracias a vosotros por interesaros por él. Le diré lo que no pretendo: el lucimiento personal, ganar dinero, labrarme una reputación, prostituir mis letras, impulsar la comercialidad y traicionar los principios culturales. No escribo a mi propio servicio, escribo al servicio de la cultura y de los lectores que estén interesados en ella. No me refiero a los ultra doctos, a aquellos que piensan que no tienen nada que aprender o no tienen problemas para acceder a una literatura más profunda; ellos lo tienen hecho. Escribo para quien tiene un nivel cultural humilde, para aquellos que aspiran a más pero no pueden llegar porque no poseen una base lo suficiente sólida como para continuar ascendiendo. Que no se entienda por “nivel cultural humilde” todo aquel que no tiene estudios, no, voy un poco más allá, me refiero a un grupo más amplio que, aun con estudios, no poseen la estabilidad cultural necesaria para entrar en el terreno más empinado, que normalmente suele ser el más resplandeciente. Intento establecer un puente entre la cultura actual y la cultura de tiempos pasados. Quiero hacer lo que me hubiera gustado que ya estuviera hecho, pero que es imposible con el afán de protagonismo que recorre hoy en día el mundo, con escritores que prefieren ganar premios y vender antes que aportar un grano de arena en la recomposición cultural.

Tratándose de un objetivo tan abstracto, ¿cuándo piensa que dirá “ya es suficiente”?

¿Le digo la verdad? Ya había perdido la fe, pensaba terminar lo que tenía entre manos y a finales de 2010 abandonar la escritura por completo. Por esa razón nunca he dado a conocer ninguna de mis obras en profundidad, “¿para qué?” he pensado insistentemente. Siempre me he esforzado por conocebir mi objetivo mediante la literatura como algo que se podía lograr, por difícil que fuera. Pero sé que no es así, nunca lo he querido ver aunque dentro de mí me lo repitiera varias veces. Todo seguiría igual escribiera lo que escribiera, mi producción apenas concerniría a una minoría, porque no está hecha para las mayorías, y no habría un cambio significativo. Era lo que pensaba hasta hace dos semanas.  Pero en estos días me han ocurrido cosas, he escuchado y leído lo que muchos calificarían como tonterías, que me han convencido aun cuando no era su objetivo convencerme. Así que, contestándole a su pregunta, nunca será suficiente. Mientras las manos me sigan funcionando como hasta ahora, seguiré escribiendo, y cuando estas dejen de servirme me dedicaré a hacer otras cosas siempre dirigidas hacia el mismo objetivo. Yo sí estoy en deuda con la cultura, si el resto no lo está lo siento profundamente por ellos, creo que tienen esa actitud porque desconocen qué están rechazando. Si no lo desconocieran, muchas cosas cambiarían en la actualidad.

¿A qué elementos ha tenido que rechazar para que lo que escribe pueda ser leído y reflexionado por aquellos a quienes lo dirige?

En teatro he tenido que dejar atrás la rigidez de la estructura y de la rima; también he tenido que “vulgarizar” entre comillas un poco más la composición léxica, tanto del teatro como de las novelas o la poesía, en busca de un entendimiento más certero. He evitado los gruesos descriptivos y las escenas prescindibles. He simplificado el sistema de escritura en busca de un acercamiento más íntimo con el lector, apartando todo aquello que aleja a quien lo lee de quien lo escribe. He sacrificado muchos elementos que algunos grandes escritores hubieran considerado intolerable, quizá porque ellos se inclinaban más hacia el lucimiento personal. Sin embargo, otros escritores como Bécquer, Shakespeare o el propio Quevedo estarían un poco más de acuerdo conmigo. Todo lo contrario que los intelectuales de la talla de Góngora, más preocupados en la exclusividad de su propio enaltecimiento.

¿Tiene esto alguna relación con su odio a las menciones especiales o premios?

Puede ser. Pero me gustaría dejar de lado ese tema, ya hubo un pequeño problema cuando me desvinculé de cualquier mención y dije “no” a algunos de ellos. No quiero reabrir un debate de si se debe o no se deben aceptar los premios. A mí no me gusta que mi escritura se pague con un premio porque lo siento como un paso más hacia el lucimiento personal, y no lo pretendo. Si como algunos han defendido lo que se pretende es motivar tampoco necesito motivación. Y si el fin es agradecer, tampoco necesito agradecimiento de ninguna clase. Que se dediquen a motivar y  promocionar a quienes lo necesitan, les aseguro que no faltan aspirantes a lucirse con la literatura y por encima de ella.

¿Entendemos que le ofende recibir menciones especiales y premios por lo que escribe?

Sí.

El “Don Pedro” que continúa el “Don Juan Tenorio” de Zorrilla es la obra que más ha dado a conocer. ¿Por qué lo hizo cuando, hasta entonces, había guardado con celo lo relativo a su producción personal?

He ido mostrando cada vez más y he sido equitativo. De “La Ufana Griega” se pueden encontrar algunas escenas, aparte de esto también algunos diálogos y narraciones de acontecimientos históricos, aunque bien es cierto que estos dos últimos fueron creados especialmente para ser publicados. “El Viaje” también tiene una escena publicada. Si tomamos estas publicaciones como referencias y tenemos en cuenta que del “Don Pedro” solo ha visto la luz la primera escena tampoco es que haya dejado ver mucho. Sí he hablado más de ella penetrando en la primera parte de la obra en dos artículos y, hace pocos meses, introduciéndome en la segunda parte y rozando la última. ¿Por qué lo hice? La verdad es que estuve más presionado. La publicación de la primera escena atrajo situaciones extrañas en las que lectores que no conocía de nada me preguntaban por ella. Después, cuando me creé el blog y puse a disposición de todos los que quisieran mi correo electrónico, me bombardearon con preguntas sobre la obra. Al final acabé cediendo y escribí un poco más sobre ella, una nimiedad respecto a lo que existe escrito, pero lo suficiente para que los ánimos se templaran.

¿Cómo valora que la respuesta de los lectores hacia el Don Pedro haya sido de esta magnitud?

No me lo esperaba. Es una obra con una talla muy rígida, con una expresión antigua y un drama más profundo de lo que es normal en los tiempos que corren. No te esperas que una obra de teatro de semejante corte vaya a levantar ni la atención de un par de estudiantes de filología. Por otro lado era consciente de que la obra tenía que perder algunos grados de pureza estructural y léxica para que se adaptara más rápido a las personas que la leyeran y pudieran llegar más. Pero aun así es una lectura difícil y a veces confusa para quien no se haya interesado por el teatro de esas características. No es cuestión de tener un gran vocabulario o haber leído mucha literatura al margen del teatro, el teatro tiene unas pautas muy personales con respecto a cualquier otra creación literaria y hay que estar metido medianamente en ese mundo para exprimir hasta la última gota de todas las intervenciones. Ver cómo la gente, ante esto, responde ilusionados en muchos casos no me convence, no me creo que los lectores estén muy interesados en el Don Pedro, aunque se hable sobre él. Creo que es curiosidad por su singularidad formal en los tiempos que corren, pero nada más.

¿Supone un hándicap escribir una obra de teatro y afinarla sin poder hacer uso de la representación?

Bueno, la mayoría dirá que sí, que es inviable. Incluso llegaría a afirmar que los filólogos no entienden que se escriba una obra de teatro sin que sea su fin el de ser representada. Pero el “Don Pedro” no está escrito para ser representado, cualquier persona que lea algunas escenas se dará cuenta que la estructura tendría que adaptarse muchísimo para que se pudiera recitar encima de un escenario. Por ejemplo, los encabalgamientos de la primera escena son humanamente irreproducibles, y en parte por eso los escribí de esa manera, para que nadie pudiera representar la obra tal cual, sin hacer cambios. Y en caso de que otra persona hiciera cambios ya no sería mi obra, sería otra. Ese es el mecanismo que he utilizado para salvaguardar lo que escribo en el Don Pedro original.

¿Cómo es su relación con la asociación literaria que se interesó por el “Don Pedro”?

Muy buena, pero no viene de ahora, nos conocemos desde tiempos inmemoriales. Ellos fueron quienes tradujeron la Batalla de Platea a italiano y luego al latín, y quienes más me han insistido en que continuara con los relatos históricos. En los últimos meses hemos intensificado el contacto porque se han interesado bastante por representar el “Don Pedro” antes de que se acabara el año, pero no se ha concretado; aún no me he convencido, hay muchas trabas.

¿De qué maneras le han intentado convencer?

Me han mandado más de cien razones, ha sido verdaderamente impresionante. Lo último que recibí fue una carta en italiano donde argumentaban todas las razones que me habían expuesto en los meses anteriores. En especial se me quedó clavada una frase que no creo que se me olvide en mucho tiempo, algo así como “el Don Pedro nació en la ficción de Verona y aquí es donde debe morir su representación real”. No puedo decir más que tienen razón, no se lo puedo rebatir, pero ellos deben tener en cuenta los obstáculos que existen.

¿Cuáles?

En primer lugar el idioma, son italianos y, aunque saben español, el público no. Habría que adaptar la obra a un idioma del cual desconozco más allá de lo básico para poder comprender algunos textos. Es muy complicado por este lado. Después, habría que volver a adaptar a la obra, pero en este caso no a un idioma sino al tipo de escenificación que existe hoy en día y para el cual no ha sido concebido el Don Pedro. Este está enfocado para el proyecto que tenía en mente, y en parte sigo teniendo, del Nuevo Teatro. Claro que se puede trabajar con la obra para adaptar a su representación en un escenario normal, pero es un trabajo más a tener en cuenta. Y por último, en las condiciones actuales es imposible que pueda viajar a Verona tanto tiempo.

Todo sería más sencillo si lo hiciera en España, ¿no cree?

Todo sería más sencillo si en este país alguien quisiera hacer algo aparte de no hacer nada. Pero como no es el caso hay que respetarlo y contemplar otras opciones. La verdad es que cuando digo que me hubiera gustado nacer en un país como Francia lo hago atendiendo al respeto que profesan a todos aquellos que intentan aportar culturalmente. Aquí si escribes eres un friki y si escribes obras de teatro del estilo del Don Pedro lo eres mucho más aún. No me gustan los valores culturales de la España de estos tiempos, tampoco los sociales, pero estos últimos me importan un poco menos en este tema que estamos tratando. 

Nos ha sorprendido, por encima del resto, “El Viaje”, del que no se sabía nada apenas. Lo más cercano a conocer su contenido lo tuvimos en un artículo que se publicó acerca de la visita a un hospital de enfermos terminales. Le tenemos que decir que la constancia y la intensidad en la proyección psicológica del protagonista han superado nuestras expectativas por encima de lo común. ¿Ha sido pretendido o una casualidad que le viene como anillo al dedo?

“El Viaje” centra su atención básicamente en la psicología de su protagonista y en cómo él, después de toda su infancia y casi adolescencia encerrado, ve el mundo al conseguir liberarse. Casi todo es nuevo: o bien no lo conocía, o bien no lo recordaba. Cualquier persona arrastraría el bagaje psicológico que se expone a lo largo del libro. No es una persona especial, el lector la hace especial cuando empieza a conocerla. Estoy seguro de que si nos preocupáramos por conocer a personas que hayan pasado por una situación similar descubriríamos una realidad asombrosa. No lo hacemos porque es más complicado que un libro, implicaría más problemas para nosotros mismos y un lazo afectivo que se aferraría a una persona de verdad. Y con una persona de verdad las cosas duelen, pocos quieren meterse en esos berenjenales. Lo primero se puede llegar a considerar incluso cultura pero lo segundo, en los tiempos que corren, ni humanidad. Es triste.

En vista de la admiración que en recientemente ha dicho profesar al Quijote de Cervantes, ¿tiene pensado escribir algo en relación con él?

Sí, ¿por qué no? 2010 tal vez sea el año idóneo.

En caso de hacerlo, ¿retomaría el lenguaje del que hizo uso Cervantes o se decantaría por modernizarlo?

Quijote y Sancho con un idioma más modernizado no serían la misma pareja histriónica que inventó Cervantes. Intentaré acercarme al lenguaje que se puede encontrar en las últimas reediciones de la obra, en especial de la que la Real Academia Española se encargó y publicó no hace demasiado. De todas formas el proceso de adaptación para facilitar la lectura y acercarla a lectores reacios a embarcarse en la obra original será notorio, siempre con el objetivo en mente de que por esto la obra no pierda la poca o mediana calidad que pueda tener.

¿Siente presión cuando escribe al pie de obras de escritores tan grandes?

Si como dice escribo al pie, entonces sentiré la presión de todo su cuerpo. Si habla de otra presión, no, no la conozco. Les guardo un gran respeto y una ciclópea admiración por su trabajo, nada más.  No son dioses.

¿Cuándo da por finalizado un libro?

No estoy seguro de que una persona que escriba dé por finalizado un libro de buena gana, porque cuando lo termina, con el paso de los años, se arrepiente. La mayoría de las veces el escritor se ve obligado a cerrarlo porque su editorial le presiona, porque quiere publicarlo en un breve periodo de tiempo o por cualquier razón ajena a la literaria. Una obra siempre se puede mejorar, y cualquier persona con un poco de sangre en las venas, cuando lee algo que ha escrito tiende a mejorarlo. En mi posición, la de una persona que escribe pero no escritor, aunque tenga los libros terminados nunca los doy por concluidos oficialmente.

¿Qué es lo que más le irrita una vez ha terminado de escribir lo que en un primer momento considera que es la obra?

Releerlo y corregirlo, se me hace insoportable. Más en las novelas que en el resto de géneros.

Y llegamos a la obra que le prometió a su amiga escritora americana. Usted que siempre ha sido un detractor de la literatura comercial se ve abocado a escribir una obra de ese estilo porque lo prometió cinco años atrás aunque no lo recordaba hasta que ella se puso en contacto con usted de nuevo. Da muchas vueltas la vida, ¿no le parece?

Demasiadas. Pero bueno, en este caso ha sido interesante, desde el correo electrónico que recibí hasta que caí en la cuenta de que realmente había hecho esa promesa. Sé que será un recuerdo que guarde durante mucho tiempo. En el ámbito literario es la oportunidad de pisar otro mundo e intentar ofrecer mi punto de vista acerca de la literatura fantástica/comercial que se prodiga en este momento. No le voy a mentir, prefiero escribir lo que suelo hacer habitualmente, pero si hay que hacer esto, se hace. No es un trauma, es otra manera de ayudar a la cultura.

En apenas unos días escribió la primera parte del libro que hemos podido leer y nos sorprende que haya conseguido crear una historia de esta complejidad en tan poco tiempo. Si no hago mala memoria ideó la historia en solo unos cinco minutos, ¿me equivoco?

No, es así. Recibí el correo electrónico y después, mientras me cepillaba los dientes como anécdota, monté en mi cabeza lo que sería la historia. A la hora de plasmarlo han cambiado pequeñas cosas, enfoques que no tenía claro, pero la parte esencial de la historia sí que fue inventada en cinco minutos escasos. En mi opinión no es tan importante la historia, que es el hilo conductor, como lo que se quiere expresar a través de ese argumento. No voy a ceder ante el “argumentismo” que he criticado tanto, ante esa comercialidad que aborrezco, daré un paso más allá. Claro que teniendo en cuenta la edad de quienes consumen este tipo de literatura no creo que le saquen el provecho que busco imprimirle, pero por otro lado esto puede ser útil para que lleguen lectores de otros ámbitos.

La obra se llama “Sino”, ¿es algo temporal o ya está decidido?

Siempre he pensado que el título del libro, menos para la literatura comercial, es lo de menos. Así que siento indiferencia por ese u otro título. Es lo de menos.

Nos llamó la atención que uno de los personajes principales se llamara “Hugo”, como usted. ¿Fue una decisión suya?

Esto viene de lejos. Soy muy malo para elegir nombres a los personajes, realmente malo. Cuando no tengo ni idea pongo una la letra del abecedario como puede ser “X” o “L”, cualquiera, y cuando me decido a poner el nombre la sustituyo. En este caso la letra que salió al hacer fue la “H” e inconscientemente puse Hugo, mi nombre. No es definitivo, o al menos espero que no lo sea, no me gusta mi nombre para mí, menos aún para un personaje. Donde se lee “Hugo” debería leerse “H”.

La historia que me hemos podido leer termina cuando va a empezar lo mejor, en el momento en que Lorea, la protagonista, conoce todo lo que se cuece en el pueblo. A estas alturas no podemos determinar casi nada, ¿terminará mal la historia entre ese “H” o “Hugo” y Lorea?

Ojalá terminara mal, pero no lo creo. Me estoy volviendo muy susceptible, me cuesta mucho meter en verdaderas tragedias a mis personajes. Sufrí escribiendo el final del Don Pedro, de hecho no tiene un único final, existen muchos, demasiados, aún no he elegido uno. Me sentía mal leyendo todo lo que había sido el fin de un padre que simplemente quería que su hijo fuera un hombre de provecho. Cuando escribo siento que los personajes de los que hablo son personas de verdad; es un problema molesto porque en muchas ocasiones me limita y no puedo llevar a cabo todo lo que quería y como lo quería. En esta obra me gustaría que el lector terminara el libro, lo cierrara y pueda soñar algo bonito… o no.

¿”O no”?

Se sabrá a su debido tiempo.

¿Cómo evolucionará la relación entre Lorea y Hugo?

Me preocuparé para que sea especial. Les llevaré al límite físico y mental, intentaré probar hasta qué punto son capaces de hacer frente al destino tan dispar al que están sometidos para mantener su relación.

¿Qué importancia tendrá el aspecto fantástico en el transcurso de la historia?

Será esencial. Como bien sabéis, la parte que habéis leído se llaman “despertar” y “reflexión”, funcionan como una especie de introducción que conecta con el principio de los acontecimientos fantásticos. Hasta entonces sólo se plantea la historia que se va a desarrollar, aunque a muchos les parezca que tras las primeras cuatro páginas la introducción ya está planteada y las cincuenta páginas siguientes comienzan con la historia se equivocan. Son los prolegómenos hacia el decurso fantástico.

¿Recibe muchas influencias del exterior para personalizar sus personajes, sus relaciones e incluso diversas situaciones?

Mire con esto me pasa algo raro. Mi influencia siempre viene de los libros, nunca de personas reales; cuando pienso en mis personajes los veo como un montón de ropa que se mueve sin rostro, sin color de piel, sin pelo. A pesar de que mantengo un lazo muy fuerte con ellos tengo un problema muy grande para identificarlos, por lo cual a la hora de describirlos lo hago al azar, no los estoy viendo. Esa es otra razón por la que tendría muy difícil elegir a las personas adecuadas para la representación del Don Pedro. Sin embargo en las últimas semanas me han abordado excepciones. Por primera vez vi la representación física con la que conseguí relacionar a Lorea. Me impactó bastante porque nunca me había ocurrido con ninguna otra persona y personaje. Estaba viendo una persona similar a lo que yo tenía en mente pero no conseguía ver. Así que, supongo, que las inspiraciones o las influencias hay que buscarlas con más ahínco, con más esfuerzo, o simplemente dejarlas que lleguen. En cuanto a situaciones no suelen influenciarme porque ninguna de ellas me ha llegado a taladrar el alma. Pero hace unas semanas me pasó algo que supongo que como lo anterior supone la excepción a la regla. No recuerdo exactamente adónde iba, la verdad es que poco importaba porque acabé regresando a mi casa. Pasé cerca de una especie de plaza con bancos donde la gente suele sentarse y pasar parte de la tarde. No soy muy dado a mirar a la gente que hay o que deja de haber, suelo andar hacia delante pensando en alguna tontería como las tantas que abundan en mi cabeza, pero en aquella ocasión tuve que cruzar la plaza. No había mucha gente, unos cuantos niños pequeños correteando con sus madres echándoles un ojo y una pareja de chicos jóvenes, tal vez de mi edad. Ambos lloraban comedidamente mientras hablaban. No me cuadraba esa situación, era un poco extraña así que decidí sentarme en un banco cercano a ellos, como si estuviera esperando a alguien. Saqué una fotocopia que llevaba encima y empecé a fingir que la ojeaba mientras intentaba escuchar qué ocurría. No eran de la ciudad, se notaba a primera vista, si no recuerdo mal venían de Valencia. Hablaban sobre su relación, al parecer eran novios, ella se llamaba Sandra, él no lo sé, no se mentó su nombre. Al principio no entendía nada de lo que se estaban diciendo pero al final lo comprendí: estaban rompiendo su relación. Pero no lo hacían tirándose los trastos a la cabeza ni con indirectas o cualquier cosa hiriente, lo hacía desde el enorme amor que se profesaba el uno al otro. Lloraban porque les dolía tomar esa decisión, porque se querían, pero eran conscientes de que aquella no era sostenible. Fue una escena increíble, de esas que lees en los libros y dices: “sí claro, ¿y qué más?” No ha tenido ninguna influencia ni me ha inspirado pero la tengo muy presente y tarde o temprano acabará influyendo en lo que escribo. Y lo aceptaré de buen grado porque es una de las situaciones más encantadoras que he vivido.

De repente, salida de la nada, nos encontramos con su obra “Crisis”. En la que narra un episodio acerca del Caballero Oscuro, más famoso por su nombre popular “Batman”, desde un punto profundamente psicológico. ¿Qué futuro le espera a lo que hay escrito?

Espero que sea el que se merece un personaje de la talla del Caballero Oscuro. Me gustaría explotar su vertiente psicológica que se ha denostado en los últimos años y que es la única vía mediante la cual se puede entender a una persona como Bruce Wayne, llena de traumas y complejos. No será una obra convencional pero estoy seguro de que habrá a quien le resulte interesante. Quienes esperen mamporros a cada paso que se olviden de ella.

Bordeando el radio de acción de la literatura pero dentro del rango que comprende al autor, ¿qué le parece la problemática reciente con la propiedad intelectual y la acción del gobierno? En especial nos referimos a la polémica surgida a raíz del anteproyecto de Economía Sostenible y su referencia a este tema.

Si le digo la verdad, desde el punto de vista del autor me da un poco igual porque no creo que acabe dedicándome íntegramente a escribir libros comerciales con el fin de enriquecerme desmesuradamente. Ni siquiera tengo pensado publicar, aunque haya habido ofertas. Siempre que se respeten mis textos y su autoría si decido que vean la luz será de forma gratuita y a través de Internet. Ahora bien, me parece obsceno aprovecharse del trabajo cultural, que debe ser una obligación del ciudadano en general y no de unos cuantos llamados “intelectuales”, para sacarle cualquier tipo rendimiento económico. Si hablamos de la música, el cine o la industria de los videojuegos que pese a la crisis ha seguido repuntando estaríamos hablando de un tema diferente, porque normalmente un cantante aspira a vivir de su música, un programador de los videojuegos en los que participe y un actor de sus oportunidades, el escritor normalmente no. Hay excepciones, claro, pero no dejan de ser excepciones.

¿Tiene pensado cuándo va a hacer públicas sus creaciones?

Pronto, o eso espero. Intentaré agilizar el trabajo y colgar la versión preliminar de la mitad del contenido de las obras, luego ya veremos si acabo subiendo las partes restantes.

¿Nos podría acercar una fecha?

Lo mío no son las previsiones pero creo que hacia la segunda quincena de febrero o principios de marzo podrían estar listas.

¿Qué le parece que la música comercial haya ocupado una parte importante del mundo de la poesía?

Me parece que comparar música con poesía es una barbaridad. La poesía es una parte de la literatura muy técnica y en la que hay que imprimir algo más que el alma para conmover al lector. O vales, o no vales. No te acompaña una melodía bonita y pegadiza que te consigue emocionarte incluso antes de que hayas entendido ni una sola palabra de la canción. En la música comercial da igual que valgas o que no valgas, con que cantes medianamente bien y tengas la suerte de que una productora notable se fije en ti ya tienes hecho parte del trabajo. No me parece equiparable comparar a un poeta del siglo que sea con un cantante comercial. No es que jueguen en ligas diferentes, es que son deportes que no tienen nada que ver.

¿Y la composición de la música clásica? ¿Qué opinión le merece?

Bajo mi punto de vista la música clásica es la disciplina técnica y compositiva por excelencia. Supera a cualquier concepción relacionada con la creación que hasta hoy se haya ejecutado. Simplemente es el arte entre las artes, la expresión más directa del alma humana siempre que la composición recaiga sobre un compositor excelente.

¿Quiere decir que el mejor de los literatos bajo su punto de vista es inferior al mejor compositor de música clásica?

Si lo que me quiere plantear es que elija entre Beethoven o Chopin y Shakespeare, sí, elijo a Beethoven o a Chopin en su defecto. Nada ni nadie está por encima de la música clásica y sus mejores compositores. También es cierto que la fuerza cultural de la literatura va hacia otras direcciones, por lo cual es lógico que la música clásica tenga un papel preponderante a la hora de juzgar como expresión artística suprema a una de ellas. Ante todo que conste que es una mera opinión.

Usted se ha mostrado fuertemente en contra de la producción de jóvenes promesas por parte de Disney argumentando que es una especie de explotación. Disney ha salido varias veces en defendiéndose contra ese ataque, ¿qué opina sobre cómo está llevando las cosas la compañía norteamericana con artistas como Demi Lovato, Miley Cyrus, Selena Gómez o los Jonas Brothers por ejemplo?

Le respondo con sinceridad: me da igual lo que diga Disney y me da igual la música “teen”, si ambas se hundiera de la noche a la mañana, cosa que dudo, no les añoraría. Lo que no me da tanto igual es que se aprovechen de menores de edad de manera tan descarada y con tan pocos tapujos. Disney ha dejado atrás a muchos cantantes que luego han tenido un repunte por su propio mérito y la compañía ha cambiado de opinión rápidamente para acogerlos de nuevo, dejando a los que no han tenido éxito con una mano delante y otra detrás. Me parece muy bien que Disney piense como la compañía que es, pero no admito las políticas tiránicas con menores de edad. Porque luego los juguetes rotos, las vidas destrozadas y las adolescencias perdidas no los compensará ni Disney, que se quitará de en medio, ni el dinero que hayan ganado.

Si esto quedara al margen, ¿qué opinaría sobre la calidad musical de estos artistas?

Prefiero abstenerme.

¿No opina porque no conoce lo suficiente sobre estos grupos o porque su opinión es pésima?

Solo opino seriamente de lo que sé, y sólo sé un poquito de literatura y un poquito de música clásica, de lo demás soy un gran desconocedor, un completo ignorante aunque muchos vean esto como una falsa modestia. Que por cierto, no lo es.

Hace unos meses hubo una pequeña polémica sobre las declaraciones de una asociación literaria que no le dejaba en buen lugar y que luego fueron eliminadas por ellos mismos, ¿qué opina al respecto?

Desconozco lo que ha ocurrido, pero tampoco me interesa saberlo. Creo que una asociación literaria se debería dedicar a la literatura en lugar de hacer ese tipo de tonterías. Pero le repito, desconozco lo que ha ocurrido.

La Ufana Griega, Don Pedro, El Viaje, Crisis, Sino, casi doscientos artículos en el periódico de su ciudad en el que ha combinado literatura, filosofía, cultura y crítica social, todo lo que ha escrito en otros medios de importante reputación… ¿Se siente orgulloso de lo que lleva hecho con tan solo veinte años?

No he hecho nada de lo que deba sentirme orgulloso. Tal vez si encontrara una cura al cáncer, al sida o la solución absoluta a la diabetes me sintiera orgulloso, pero no puedo sentirme así simplemente por escribir. No concibo la literatura como una herramienta para multiplicar el ego hasta el infinito sino como una de las pocas vías a través de la cual puedo ayudar a la sociedad en su vertiente cultural. Y ayudar a la cultura no es motivo de orgullo, es una obligación del ciudadano que medida que pasa el tiempo se hace más extraña.  En todo caso es motivo de deshonra darle la espalda.

Por último, ¿con qué obra de las que ha escrito se queda?

Con “Platero y yo” de Juan Ramón Jiménez, la mejor obra de narrativa lírica de la historia de la literatura universal. Sé que no es lo que me ha preguntado pero para su pregunta no tengo ni tendré respuesta.

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Entrevista por el Doctor Amor.

Traducción en español de una entrevista en inglés realizada por videollamada.

La publicación a la que va dirigida esta entrevista es una revista semanal estadounidense de pequeña/mediana tirada que destina la mitad de sus ingresos a la lucha contra el cáncer y la diabetes. Esta entrevista se incluye en la sección del Doctor Amor, estrenada hace unos meses, en la cual este singular doctor lleva a cabo una inspección psicológica-amorosa a uno de sus “pacientes”. Estos “pacientes” suelen ser hombres y mujeres dedicadas al mundo de la cultura en general, de los cuales se desconoce su parte más cercana al lector. En síntesis se podría decir que el Doctor Amor, con su estilo absurdo, se dedica a deshacer la imagen de seriedad de aquel al que entrevista y a mostrar que existe una persona detrás del aparente caparazón que les distancia de quienes le siguen.

Se establece la conexión y aparece la imagen de un señor de unos veintipico años trajeado estrafalariamente.

Gracias por aceptar que le examinara. Si le soy sincero no pensaba que lo aceptara por dos razones: el idioma y el tono del contenido, pero como lo ha hecho, ya no hay vuelta atrás. ¿Cómo se siente al saber que el famoso Doctor Amor  nada más y nada menos de los EE.UU. va a indagar en su vida? ¿Nervioso?

Muuuucho. Tanto que me recuerda a los nervios que pasé cuando acudí a la primera clase de la carrera de Filología que jamás empecé.

Díganos con el corazón entre las manos, ¿cuántos amores imposibles ha tenido hasta el día de hoy?

Ninguno, todavía ninguno.

¿Eras de esos chicos que cuando se enamoran arremeten de frente o se dedican a explayar su romanticismo a través de cartas? Creemos y afirmamos por su propensión a la escritura que la segunda es la única respuesta posible, pero le dejamos que responda aunque no le sirva de nada.

Oh vaya, muchas gracias, es un placer que me permitan responder. (Ríe Hugo). Pues verá Doctor Amor con esta pregunta me mete usted en un compromiso, aunque no creo que las chicas con las que lo hice lean vuestra revista… ¡bueno qué digo! ¡Si ya les he respondido!

Cartas con poemas y mensajes es de suponer. Pero, ¿eran anónimas?

Me va a desvelar un montón de líos sin reconocer pero… sí, eran anónimas. ¿Qué tipo de cartas serían si no?

Si no es indiscreción, ¿cuántas surtieron efecto?

Para bien o para mal todas. No me pregunte cuántas para bien y cuántas para mal, no se lo voy a contestar. (Ríe Hugo).

Antes de continuar con nuestra entrevista, ¿en qué piensa? Le notamos ligeramente tenso.

No lo quiera saber.

Suponemos que le contó con antelación a su pareja que iba a hacer esta entrevista y ella aceptó porque de lo contrario no la hubiera hecho, ¿estamos en lo cierto?

¿Por qué disimula? Venga, dígalo Doctor Amor, era lo que quería preguntarme desde que ha empezado la entrevista. No tengo pareja.

Fíjese si somos buenos que sin quererlo hemos desentrañado lo que muchos querían saber. ¿No le gustaría compartir algo más con alguna chica que fuera de su gusto y Ud. del suyo por supuesto? Póngase trascendente.

Mike eh… Doctor Amor, ¿le hago un repaso de la situación? Las luces rojas parpadeantes, su traje morado, sus gafas… ¡Cómo quiere que me ponga trascendente! (Ríen ambos). Por ahora no quiero nada con nadie, si viviera en una ciudad más grande tendría más posibilidades de encontrar a alguien interesante pero viviendo en una ciudad pequeña como esta y con una mentalidad radicalmente opuesta a la mía no creo que aquí haya ninguna persona con la que pueda afianzarme en este sentido.

¿Nadie? ¿Se refiere tanto a chicos como a chicas? Y la segunda pregunta, ¿entonces piensa ser un virginal escritor de romanticismo epistolar mientras continúe viviendo en su ciudad?

(Se lleva la mano a la frente). Solo me gustan las chicas, que conste, ¡no me la líe Doctor Amor! Y no, no pienso ser un “virginal escritor de romanticismo epistolar”, si sigo viviendo en esta ciudad lo normal es que las cosas cambien, pero no con quien desearía.

¿Sabe los puntos negativos que está añadiendo en su carné rosa del Doctor Amor? No hace más que descartarse a las posibles lectoras de esta entrevista.

No se preocupe por mí, doctor, tengo puntos negativos en todos los carnés. Algunos más en el suyo son bienvenidos.

Se ve pasar una chica por detrás del Doctor Amor con unos papeles en la mano.

Como acaba de ver estamos recibiendo las primeras impresiones…

Solvente manera de salvar un error de coordinación en el equipo. (Ríen ambos).

¿Cuál es su prototipo exacto? Nosotros nos la imaginamos rebelde, inconformista, con buenas dotes para la escritura, morena…

Aunque me haya visto asintiendo con la cabeza no he entendido nada de la segunda parte de la pregunta (ríen), así que me esforzaré en responderle lo que sí he captado. Mi ideal es simple, quiero a una chica diferente. Contraria a muchos besugos que chapotean por los ríos de España. Lo demás me da igual. Físicamente si puede ser morena mejor. ¡Ah! Y que no se dedique a escribir. Prefiero que tenga predilección por la música, siempre me han gustado las que tocaban la guitarra (ríe el Doctor Amor). Sé que es absurdo.

¿Por qué no le gustaría que se dedicara a escribir? ¡Qué gran tándem podrían formar! Podría reeditar el “A ti, Horacio” como “A ti, Princesa” y dar el salto de la crítica amarga a la explosión romántica. ¿Qué le parece? Me tendría que dar parte de los beneficios, la idea ha sido mía.

Me gusta como suena, me lo apunto. Lo de los beneficios me gusta menos, ya lo hablaremos… (Ríen ambos).

¿Has usado alguna vez tus artes literarias para seducir a alguna chica?

Absolutamente no.

Silencio.

.

.

.

No.

.

.

.

¡Mike no! (Ríen ambos)

¿Estás seguro? ¿No se te ha olvidado ningún desliz?

(Ríe Hugo) No había estado tan seguro desde que decidí hacer la carrera de Historia. Ahí tienes tu respuesta, espero que te valga. (Ríe el Doctor Amor). Ahora en serio, no, no he hecho nunca algo así… pero porque nunca se me había ocurrido.

¿Quiere decir eso que a partir de ahora lo va a poner en práctica?

¡Por supuesto que no! Dígame, ¿me ve capaz de hacer algo parecido?

Silencio.

.

.

.

Siguiente pregunta, por favor…

Sabemos que eres un gran seguidor del Manchester United, de los Lakers y tienes tus reparos con el Barcelona, ¿sería un impedimento que ella fuera de los Clippers, del Liverpool y simpatizara con el Barcelona? (Ríe el Doctor Amor).

¡Wow! Mi chica ideal completamente, ¿eh? Caería rendido a sus pies. (Ríen ambos)

¿Y si, aparte de esto, odiara a Roger Federer?

Le pido matrimonio en la primera cita. (Ríen ambos).

Veo que le apasionaría la idea de recibir una camiseta de Messi, Dominique Wilkins o Gerrard para Navidades. Está deseando conocerla, ¿verdad?

Sí, para no acercarme a ella en lo que reste de vida. (Ríen ambos). ¿Puede guardar ya el hacha?

Como usted lo pida, guardamos el hacha y sacamos la guadaña. ¿Se atrae más a las mujeres dedicándose a escribir? Es un mito que recorre estas tierras y queremos que lo contraste.

Yo cada día menos, no sé si lo de escribir tiene parte de la culpa, pero creo que no, que la culpa es íntegramente mía.

¿Pero es que no les atrae la idea de que le recite un poema?

Toc, toc, llamando al Doctor Amor. Estamos en el siglo XXI, ¿lo sabe? Por sus vestimentas creo que no. Esas mujeres ya no existen, y si existen desde luego yo no las conozco. Además, ¿de dónde ha sacado que yo vaya recitar poemas? No líe el asunto, no lo líe.

Venga, ensaye con nosotros, ¿puede traducir simultáneamente uno de los suyos? ¿Qué tal alguna intervención del Don Pedro?

Si lo hago, ¿me enviaría esa estrella grande que tiene en el escritorio?

Trato hecho, pero tiene que escenificarlo.

Ahora que lo pienso para que querré yo una estrella verde, en fin, lo prometido es deuda. (Coloca las manos y la cabeza hacia arriba). Yo bastardo mal nací…

Hágalo con más brío, ¡que está representando su obra de teatro!

¡YO BASTARDO MAL NACÍ!

Brío no quiere decir volumen.

Yo bastardo mal nací de su senda mal marcada con su labia endemoniada y su mortífero sí. Es lo único que sé decir en inglés y seguro que lo he dicho mal… ¿Puedo bajar las manos y la cabeza? (Ríe el Doctor Amor).

No ha estado mal… Ahora dígame de orden ascendente a descendente las chicas de qué comunidades españoles les atrae más de estas que le cito: Galicia, Cataluña, Andalucía, Comunidad Valenciana y Asturias.

¿Qué? Me pone en otro compromiso, pero bueno… (Los dice muy rápido).

(Ríe el Doctor Amor) No, no, no, tan rápido no, no sea tan listo, hágalo despacio.

No lo hago rápido es que usted es demasiado lento. (Ríe el Doctor Amor). Comunidad Valenciana, Cataluña, Andalucía, Asturias y Galicia.

¿Por qué Galicia última? ¿No le gusta?

Deje el tema de Galicia, Doctor Amor, que conozco a muchos/as de allí y no quiero liarla. (Ríe Hugo).

Queremos una respuesta convincente.

Lo he dicho al azar, de verdad.

Entonces podríamos poner Galicia primera, ¿verdad?

Primera tampoco.

¿Puede explicarse?

No, no puedo, no sé ni de lo que estamos hablando, ¿cómo quiere que me explique? (Ríen ambos).

¿Ha conocido a chicas interesantes en la red social “Twitter”? En su blog se ha rumoreado que tiene una cuenta…

No tengo cuenta, es mentira, es un rumor falso.

Silencio

.

.

(Ríe Hugo). ¿Por qué me mira así?

Si le decimos que tenemos pruebas concluyentes ¿qué nos diría?

¿Enhorabuena por un montaje bien hecho? No tengo cuenta de “Twitter”, hasta que me lo ha dicho usted no tenía ni idea qué era “Twitter”.

Nos va a responder por las buenas o por las malas, ¿cómo prefiere hacerlo?

Por las buenas, vuélvame a hacer la pregunta.

¿Ha conocido a chicas interesantes en la red social “Twitter”? En su blog se ha rumoreado que tiene una cuenta…

No tengo cuenta, es mentira, es un rumor falso. (Ríe el Doctor Amor).

Lo dejaremos en duda. ¿Qué le parece entrar en alguna red social para conocer a chicas interesantes? Quién sabe, igual se lleva una grata sorpresa.

¿No tiene otras preguntas? El binomio red social y chicas no me gusta demasiado.

¿Malas experiencias?

Nulas experiencias.

¿Malas experiencias?

Nulas experiencias.

¿Malas experiencias?

¿Otra vez? ¿Estoy entendiendo mal la pregunta?

No, la está entendiendo perfectamente, ese es el problema. Recuerde, aquí el Doctor Amor soy yo, no ponga en duda mis teorías psicológicas.

No las pongo en duda.

Cállese. (Ríe el Doctor Amor).

Me callo.

¿Malas experiencias?

(Ríe Hugo). No va a parar hasta que me invente algo, ¿verdad?

Inténtelo.

Pues sí, conocí a una tal… ¿Georgina? Nos casamos en Florida y ahora llevamos una plácida vida en Texas con dos hijos, Teodoro y Gumiserobis

Lo sabíamos, ¡le ha pasado algo! Aunque no nos lo creemos, su inglés suena como a inglés de Inglaterra. No parece que haya estado en EE.UU. ni una semana. ¿Por qué nos miente?

¡Pero si me acaba de decir que me inventara una historia!

Déjeme que apunte. (Murmulla algo)… y enajenación transitoria. Vale, podemos continuar.

¿Continuar? Y yo que le iba a preguntar cuándo iba a empezar la entrevista. (Ríe el Doctor Amor).

A propósito, ¿sabe que tiene muy mal gusto para los nombres?

Y usted para vestir y no se lo recuerdo. Bueno, ahora sí lo he hecho. (Ríen ambos).

Ahondamos más en su perfil psicológico amoroso. Dígame, ¿volvería a frecuentar con las chicas con las que ha estado?

Un gigante y titánico no. No, por favor, no. Prefiero tener una relación con una almohada de hierro reforzada con pinchos de titanio conectada a una corriente eléctrica de 100.000 watios.

¿Con ninguna?

Con ninguna, con ninguna.

¿Razones?

¿Es necesario?

Imagínese que acaban leyendo esta entrevista, se sentirían molestas.

No les veo comprando una revista americana.

¿Y en su blog?

No se preocupe, no lo van a leer. (Ríe Hugo).

No podemos avanzar en nuestra terapia si no contesta con más franqueza. ¿Promete hacerlo?

Prometo… intentarlo.

No le guarda cariño a sus antiguas amigas, pone a las chicas de Galicia últimas…

(Interrumpe). ¡Eh! Yo no he puesto a las gallegas últimas.

Sí lo ha hecho.

Bueno técnicamente sí, pero no.

¿Se puede explicar?

Pues no, no veo la manera de hacerlo y en inglés menos. Prosiga.

He visto que tiene mal gusto para los nombres, me gustaría saber qué nombres de chica les gusta y cuáles no.

Uf, en buena me va a meter ahora. No me gusta la mayoría, eso se lo puedo decir ya.

Dé ejemplos.

¿Es necesario?

¿Es necesaria su pregunta?

No. No me gustan Lorena, Paula, Virginia, Sandra, Eugenia, (dice un nombre rápido)… Muchos.

¿Puede repetirme el último nombre que ha dicho?

Conozco muchas, por favor no…

Dígalo o la siguiente pregunta será peor.

Vale, (vuelve a decir el nombre rápido). No lo entiende porque es en español.

No diga tonterías.

Sara, Sara, Sara, Sara, Sara. ¿Le parece bien ahora? ¿Se lo digo en italiano?

Sí dígalo en italiano.

Pero… (Ríe el Doctor Amor). ¿Sarina? ¡Yo qué sé! (Ríe el Doctor Amor) No se ría más, un poco de respeto.

¿Cuáles le gustan?

Lilian, Victoria, Katherine, Laura, Julia, Sara…

¿Sara? ¿No me acaba de decir que no le gusta?

Hay que compensar. (Ríe el Doctor Amor).

¿Cuántos  hijos le gustaría tener?

Ninguno.

Si sigue así no sé cómo vamos a arreglarle la vida amorosa. ¿Puede por lo menos disimular que le gustan las cosas que atraen a la mayoría de las chicas? ¿Sabe usted lo que significa esto? ¿Cómo se lo explicaría a ella?

Creo que una buena manera de hacerlo sería diciendo algo así como “hola me llamo Hugo, no tengo cuenta de Twitter y no me gustaría tener hijos”. Está bien, ¿no? (Ríe el Doctor Amor y se escuchan otras risas en la oficina durante unos minutos).

¿Y si le dieran un ultimátum total y rotundo entre continuar escribiendo y mantener a su pareja?

Hay cosas que están para siempre con uno mismo y la escritura es una de ellas. Por lo tanto me quedo con algo que ha nacido y morirá conmigo. El amor y los sentimientos son efímeros.

¿Y si fuera una chica muy especial?

Si me pide eso, no es tan especial. (Se escucha un aplauso en la oficina). ¿También tenemos público? Qué entrevista más completa. (Ríen ambos).

Dígame una de las cosas que no soporte de las mujeres.

El maquillaje. Dar un par de besos a una chica y que huela a polvo o te dé la impresión de que te has llevado la mitad del maquillaje me desagrada muchísimo. Lo mismo digo de los hombres que se maquillan, que hay muchos. Solo que a ellos no les doy dos besos.

¿Y por qué no?

No entremos en una discusión absurda de por qué soy heterosexual. Creo que no estoy preparado para debates tan profundos sobre mi determinación sexual. (Risas de fondo).

Entonces, ¿no le gustan las mujeres maquilladas?

Cuanto menos maquilladas vayan, más me fijo en ellas. Muchas veces el maquillaje oculta cosas que prefiero no descubrir.

Yo tampoco.

¿Desde cuándo usted puede opinar?

Desde que soy Mike (se quita parte del traje de encima). Ha terminado la consulta del Doctor Amor. (Se escuchan aplausos y algunos gritos de fondo). Muchas gracias por haber aceptado nuestra invitación, estamos encantado de haber pasado contigo este rato. Hubiéramos deseado alargar el momento pero preferimos hacerte el favor de acortarla. Somos más buenos de lo que crees.

(Ríe Hugo). Gracias a vosotros por ayudar con una parte muy grande de vuestro trabajo a personas que han caído en enfermedades tan delicadas como el cáncer o peligrosas a largo plazo como la diabetes. Ya sabéis que estoy aquí para cualquier cosa que os pueda servir en vuestro apoyo a los enfermos.

¿Volverías a hacer una entrevista similar?

Si no son para fines humanos creo que no. Bueno más bien diría no, sin decir “creo”, ya sabes que las cosas se sacan de contexto y… (Ríen ambos). Ha sido un verdadero placer. Gracias.

Igualmente, gracias más grandes a ti.

Escrito tras la entrevista:

Estamos enormemente orgullosos de haber entrevistado a alguien como Hugo. Para nosotros era un gran escritor que ha escrito más y con mayor calidad en sus pocos años de vida que lo que mucho hacen a lo largo de la suya. Después de conocerlo pensamos algo más importante que ser o no ser un gran escritor, tenemos la seguridad de que es una gran persona. Ha hecho frente a su fuerte introversión pública para ayudarnos en nuestra lucha contra las terribles enfermedades que han arraigado en nuestro mundo como los distintos cánceres por un lado, y enfermedades potencialmente dañinas como la diabetes, por otro. Sabemos que no es mucha la ayuda que puede ofrecer una publicación humilde como la nuestra pero nuestro crecimiento significa resultar más útiles paulatinamente en esta lucha. Hugo nos ha ayudado a crecer. Muchas gracias a él, aunque nos separen miles de kilómetros tendrá un hueco en nuestros corazones y en el de todos aquellos a los que ha ayudado y ha hecho sonreír con esta aportación. Desde el continente de sus Lakers, un abrazo.

Mike y el resto del equipo.

Cultivando el desprecio

Art. 185; p. e. E. F. C.

Cultivando el desprecio.


Hugo de Lara López

No podemos reprimir ser subjetivos por más que intentemos acercarnos a la inexistente objetividad. Sin embargo, vernos inmersos en nuestra propia subjetividad no tiene que entenderse como un análisis extremo e irreconciliable de las distintas situaciones que se nos planteen haciendo de la opinión propia, aun cuando no se sustenta en fundamentos sólidos, la única vía de expresión. Pese a que sea una tarea difícil y nos lleve a flaquear puntualmente, la mayoría de las veces tenemos que luchar con ahínco para que nuestra opinión se enriquezca pero al mismo tiempo no se vea influenciada por la radicalidad, la crudeza y el odio que son alimentados a través de las diversas máquinas mediáticas que, en defensa de un campo ideológico determinado, se dedican a incentivar un clima de inestabilidad del cual extraer la máxima rentabilidad –no solo económica– posible. Si la persona no vence esta lucha o ni siquiera se la propone, queda enajenada en manos de los principales difusores de influencias o, en el otro extremo, aislada en su pensamiento.

La sobredimensión que toma cada acontecimiento en el que se ve envuelta Cataluña o sus habitantes es fruto de este severo envenenamiento informativo, que en muchas ocasiones distorsiona la situación llevándola más allá de los límites de la base doctrinal del periodismo. Quiero pensar que es esta –y no otra más oscura– la razón por la cual cuando un catalán alza la señera recibe la repulsa de una parte destacable del resto de España con la pobre justificación de que se trata de un acto de reivindicación independentista, mientras que si la bandera no es catalana y es, por ejemplo, de Asturias, se entiende como una muestra del afecto que profesa la persona a su tierra. Asimismo sucede con la lengua de esta comunidad. Cuando, por citar un par de ellas, es el bable o el gallego la lengua presente, la actitud que se toma con quien hace uso de ella por escrito o mediante el habla tiende a ser benévola en violenta contraposición a la rabia y a los agresivos comentarios que despierta y suscita el catalán. Este hecho es uno de los problemas sociales más grandes que pueden sucederle a un país, puesto que supone el principio de una división que, con el tiempo, puede acabar por convertirse en un obstáculo insalvable.

Tenemos que centrar más, mejor y con una mayor preocupación el centro de atención en las disensiones que están propiciando un distanciamiento evidente entre las regiones españolas y comunidades con una fuerte identidad sociocultural como Cataluña o el también mal querido País Vasco. Este distanciamiento no lo genera una minoría de extremistas independentistas, sino movimientos más extensivo e intensivo. En este caso es determinante el duelo fratricida que mantiene una parte muy importante de los españoles arengados por ciertos medio de comunicación contra los catalanes. Desde el punto de vista social, esta actitud, además de ser contraproducente, porta consigo el peligro inminente de hacer más grande el rencor y las diferencias que existen entre las diferentes comunidades españolas. Además de esto, el roce constante sólo puede conducir a un incremento sustancial del descontento de los catalanes y a un refuerzo del independentismo minoritario que existe en la actualidad con la adhesión de aquellos habitantes ahora neutrales, hartos del trato que están recibiendo. Lo que hoy sirve como un arma efectiva en la pugna política, en poco tiempo puede tener unas consecuencias lo suficientemente peligrosas a nivel social como para que nuestros políticos y sus respectivos panfletos y cadenas de radio/televisión recapaciten acerca de la dudosa necesidad de continuar incluyendo en el fuego cruzado a cada una de las comunidades españolas para que, entre ellas y con la previa dosis de aversión, fomenten un enfrentamiento que no debería existir.

Cuidado; se ha de ser extremadamente cauteloso a la hora de “jugar” con la confrontación, el malestar y la crispación como elementos de ataque y defensa dentro del panorama político, puesto que el resultado puede ser más complejo de lo que ahora mismo se piensa. Es inadmisible que en un país como España se llegue a crear un conflicto que contraponga a los ciudadanos españoles, más cuando el resultado de esta fútil lucha nunca podrá favorecer al pueblo sino a quienes buscan un apoyo popular por encima de las reglas morales fundamentales. No hablamos de enzarzar leyes inertes, estamos hablando de hacerlo con personas, por las cuales debemos esforzarnos todos, sin excepción, en comprender que vivimos en un país cuya unidad ha de ser un trabajo inherente y permanente en todos los que lo componemos. Pues solo de esta manera, a través de la unidad, comprenderemos que el primer principio, muy por encima de los restantes, debe ser la protección de todos los ciudadanos que componen la nación, con indiferencia de su comunidad natal. Aquellos que se dedican a motivar un cisma social con el fin que sea, están cometiendo uno de los mayores delitos de traición moral contra su país. Y esto, aunque no se carga sobre los hombros, se lleva en la mente hasta el día final. Sean consecuentes, por favor, le harán un favor a sus hijos, a sus nietos y, de paso, a todo el futuro de España.

Guerrilla en la Red

Art. 184; p. e. E. F. C.

Guerrilla en la Red.


Hugo de  Lara López

La insurgencia de la mayor parte de los internautas a raíz del titubeante plan del Gobierno para defender los derechos de autor no tiene justificación posible. Ni con cien manifiestos, ni con reuniones selectivas con ministros, ni con el apoyo infatigable de la derecha española, ni mediante ninguna otra argucia destinada a priorizar los esfuerzos en la auto-propaganda en lugar de tener como principal objetivo el de conciliar a las dos partes implicadas. Conciliación que, como cabe esperar, no verá la luz jamás. Fundamentalmente porque los internautas, arengados mediante ideas inexactas e incoherentes, pugnarán por devastar los derechos de autor en nombre de su particular “libertad de expresión”, que, teniendo en cuenta el contexto y las formas, ni comporta libertad –más que la de hollar los derechos del creador sumergidos en su ansiado libre albedrio– ni explicita expresión más que la de su autor; sin embargo puede entenderse como una violación de la propiedad ajena. La parte más desalentadora de esta situación es que los propios internautas desconocen que están siendo enaltecidos por determinados sectores únicamente para que se dejen mover cuales peones para cumplir las expectativas de aquellos, muy lejos del bien de la mayoría de los usuarios. Si probaran a deshacer el nudo de las vendas que les han colocado con sutileza sibilina verían que es un interés partidista y personal, en ningún caso con el objetivo de salvaguardar la supuesta libertad de quien navega en la Red.

A la “libertad de expresión” como argumento principal le acompaña el concepto de “libertad cultural”, entendida como cultura sin costo. Esto, o ha sido mal explicado, o no ha sido entendido correctamente. Si bien es cierto que, por ejemplo, la educación elemental y secundaria en este país es gratuita, habría que recordar a quienes ven amenazada la libertad cultural que los materiales esenciales para cursar estos estudios como pueden ser los libros no lo son. No es menos cierto que a quienes no pueden cubrir estos gastos por no poseer una retribución holgada, se le presenta la opción de solicitar una beca (con la consiguiente odisea que supone su aceptación) para cubrir el valor de dichos libros, pero en ningún caso el material cultural se adquiere sin coste. Tampoco, en otras instancias, los discos de música, el cine o la literatura comercial. Ni siquiera Internet es gratuito; se ha de pagar una cuota mensual para establecer una conexión con la Red.

En un mercado y en una realidad como los actuales el hecho de discriminar los derechos de determinadas creaciones por considerar que el contenido cultural que de ellas se extrae debe ser universalmente gratuito queda planteado como una postura desigual, injusta y perjudicial. Una postura que, además, obvia los gastos de producción y distribución, sin mencionar el sacrificio personal, horas, horas y horas que su autor nunca podrá recuperar. ¿Qué diferencia hay entre pagar por un disco de música o un libro y afrontar el gasto de una camiseta de la marca Nike o el pago mensual de la cuota de cualquier MMORPG? ¿Que el tercer producto y el cuarto servicio, más caros, no pueden ser descargados ni pertenecen al mundo de la cultura oficial mientras que los primeros sí? Si partimos desde este endeble punto de vista podemos afirmar que el intento de establecer el control y la protección de unos productos tal y como quedan controlados y protegidos otros por su naturaleza es un acto de coartación de la “libertad de expresión”. De esto se extrae, pues, que algunos productos sí pueden recibir la protección y los derechos de mercado mientras que otros no, porque protegerlos para igualar la situación se entendería como obstrucción a la libertad del usuario antes mentada.

La libertad cultural ha de entenderse, sin distorsiones, como la libertad de la persona para acceder a un amplio elenco de contenidos sin la censura de un gobierno que decida por ella lo que puede y lo que no puede asimilar. En ningún caso debería entenderse por este concepto que la persona pueda apoderarse de un producto sin pagar su precio, sea su soporte físico o digital. No puede esgrimirse el argumento de que los menos pudientes quedan aislados del circuito cultural, puesto que tienen la opción de apaciguar su sed acudiendo a cualquiera biblioteca, que no solo existe para estudiar mientras se musita o para tomar prestados libros universitarios como cabe pensar atendiendo a su afluencia común.

En último lugar, uno de los aspectos que más me ha llamado la atención en este tema es el conjunto de movimientos que ha puesto en práctica la derecha española, que si bien en Bruselas se olvidó de las reclamaciones que ahora eleva al cielo, se dedica a contradecir esta iniciativa gubernamental, dando un paso adelante en la sempiterna costumbre de arremeter contra todo lo que proponen los actuales gobernadores del país. Incluso si esta oposición les aboca a rebasar su sacra ideología. ¿Desde cuándo la derecha, ya no del ámbito español sino en el mundial, se ha dedicado a hacer apología de la liberación de los derechos de la propiedad privada para universalizar los contenidos a los que se refieren dichos derechos? ¿Tal vez esto pueda entenderse como el avance hacia una nueva corriente política que abandere un Comunismo de derecha? ¿La doctrina de Marx aplicada por los conservadores? Ironías aparte, la derecha española es, aferrándome a un eufemismo, patética.

Filosofía por decreto

Art. 183; p. e. E. F. C.

Filosofía por decreto.


Hugo de Lara López

He escuchado y leído decenas de razonamientos sobre la importancia de la obligatoriedad en la enseñanza de la Historia de la Filosofía a los alumnos de Bachillerato pero ninguna me ha convencido. No al menos de la manera en que se enfoca actualmente su didactismo. Antes de continuar, para evitar argumentaciones simplistas que quieran ver en mi inconformidad una extensión de mi rechazo personal hacia la historia del pensamiento, he de mostrarme como el ferviente admirador que soy de la Filosofía y de algunos de sus cultivadores, en especial de Kierkegaard, Nietzsche, Kant, Hegel, Russell y Wittgenstein, y en menor medida de Platón, Heidegger y Schopenhauer. Sin embargo, mi gusto personal no remedia que las condiciones en las que se practica la docencia de esta asignatura no me parezcan, en ninguno de los casos, adecuadas ni necesarias para la formación del alumno.

Fundamentalmente porque la mayoría de las veces la evolución del pensamiento de un grupo minoritario (como son los intelectuales, en este caso los filósofos) no es determinante para el devenir universal. Tan solo unos pensadores y unas teorías específicas han tenido consecuencias de peso en el transcurso de la historia. Y estas pueden ser integradas, si se requiere la obligatoriedad de dichos contenidos, en la asignatura de Historia que tan denostada e infravalorado está respecto a las demás. El resto de filósofos y reflexiones no supone sino el compendio de una intelectualidad que recorre paralelamente los sucesos históricos sin incidir con una fuerza determinante sobre ellos, ni siquiera sobre la sociedad de su tiempo, a la cual tampoco representa. La Filosofía no es más que un aporte cultural equiparable a otras tantas disciplinas que no tienen su representación en el sistema educativo imperante. Por lo tanto, tal y como está proyectada en la actualidad la Filosofía, es prescindible como estudio básico (que no optativo).

La obligación por parte de los alumnos de recibir la impartición de este saber en cualquier especialidad cuando asignaturas como, por ejemplo, la Literatura Universal o la Historia del Arte son de naturaleza optativa (menos en la especialidad de Humanidades) es una ofensa para los campos culturales a los que se refieren sendas disciplinas. No hay argumento que me pueda hacer entender por qué estudiar a Nietzsche y Heidegger es más importante que conocer la producción de Shakespeare y Ovidio o, en el caso de la Historia del Arte, de Velázquez y Miguel Ángel. Y si no es más relevante, ha de tener el mismo grado de importancia, en este caso como opción y no como obligación.

En la práctica el problema radica en el escaso interés que el alumnado muestra respecto al contenido de la materia de Filosofía, que en caso de ser optativa como en tiempos anteriores y mantener la exigencia que mantiene hoy, convencería a un número muy reducido de estudiantes. El pensamiento y sus dimensiones, sus influencias y las luchas de las diversas interpretaciones de la realidad y sus elementos más y menos esenciales se convierten en un sinsentido en todo aquel que concibe el mundo de manera más sencilla y factible. ¿Debe asumir la enseñanza el derecho de obligar a sus jóvenes a estudiar pensamientos ajenos a la realidad convencional? Si en términos exactos lo que pretende la enseñanza es formar al alumno para un futuro impredecible, la Filosofía conforma un complemento cultural lejos de lo que debería ser la base.

No pretendo redactar una denuncia contra la Filosofía, ni desearía su expulsión del sistema educativo, únicamente reclamo una readaptación basada en una cuidada ampliación de los contenidos de esta índole en una asignatura común a todas las ramas como es Historia, y en otras de diferentes especialidades como Latín, Griego, Física o Matemáticas por citar algunas materias. De esta manera se contextualizaría en mayor medida el desarrollo del pensamiento en dichas áreas de influencia, y se relegaría la Filosofía íntegra a un segundo plano, optativo, para quienes estuvieran interesados en profundizar sus conocimientos. Puede sonar extraño y hasta inusitado introducir un contenido histórico-filosófico en asignaturas como Física o Matemáticas, pero de la misma manera roza la locura avanzar por unos conocimientos desconociendo las necesidades que llevaron a su surgimiento y ante qué sugestiones intelectuales evolucionaron. No obstante, este profundo vacío no debe ser razón alguna para aglutinar en la asignatura de Filosofía todos los saberes que quedan sin encuadre, sino que, por el contrario, debería ser el primer impulso que llevase a cabo una intensa reorganización de los planes existentes en cada materia que condujera al equilibrio entre los conocimientos requeridos.

Una asignatura obligatoria necesita ser independiente y la Filosofía no cumple los requisitos para serlo. A pesar de su rico aporte cultural y la amplitud intelectual que supone en quien toma contacto con ella, no es una pieza elemental en la formación del estudiante, pues de considerarse así habría que dar el mismo tratamiento a materias pertenecientes a modalidades distintas.

Por un lado reconozco que me apena haber escrito, finalmente, sobre una cuestión a la que he rehuido en varias ocasiones dada la suma delicadeza que tiene para mí, ya que después de la Literatura es la disciplina a la que más defiendo de los ataques furibundos de la sociedad de nuestros días. Por otro me alegra, pues no soporto que se desaprovechen los conocimientos que podrían ser impartidos ordenada y coherentemente para obtener un desenlace formativo más completo. Aun con todo, habrá quien crea que este texto es una diatriba encubierta contra la enseñanza, con la cual, sin importarme ni un ápice los males que le adolecen, me divierto (pensarán ellos) intentando humillarla hoy con un dilema, mañana con otro. Si no me importara la enseñanza, ¿creen que perdería el tiempo hablando de ella? Son libres de pensar lo que quieran, o lo que les dejen. En su caso, lo segundo.

Juegos del año (2009)

Mejor juego de acción:
Killzone 2
Finalista:
Call of Duty: Modern Warfare 2

Mejor juego de aventura:
Uncharted 2
Finalista:
Batman Arkham Asylum

Mejor juego de conducción:
Forza Motorsport 3
Finalista:
Need For Speed Shift

Mejor juego deportivo:
Fifa 2010
Finalista:
NBA 2k10

Mejor “sandbox”:
GTA: Episodes From Liberty City
Finalista:
Red Faction: Guerrilla

Mejor aventura gráfica:
The Secret of Monkey Island: Special Edition (versión remasterizada)
Finalista:
Tales of Monkey Island

Mejor juego arcade/plataformas:
New Super Mario Bros. Wii
Finalista:
Muramasa: The Demon Blade

Mejor juego de lucha:
Street Fighter IV
Finalista:
Tekken 6

Mejor RPG:
Dragon Age: Origins
Finalista:
Mario & Luigi: Viaje al centro de Bowser

Mejor juego de PS3:
Dragon Age: Origins
Finalista:
Uncharted 2

Mejor juego de X360:
Dragon Age: Origins
Finalista:
Forza Motorsport 3

Mejor juego de PC:
Dragon Age: Origins
Finalista:
Batman Arkham Asylum

Mejor juego multiplataforma:
Dragon Age: Origins
Finalista:
Batman Arkham Asylum

Mejor juego exclusivo:
Uncharted 2
Finalista:
Killzone 2

Mejores juegos del año 2009:
1- Dragon Age: Origins (PC)
2- Uncharted 2 (PS3)
3- Killzone 2 (PS3)
4- Street Fighter IV (Multi.)
5- Forza Motorsport 3 (X360)
6- Batman Arkham Asylum (Multi.)
7- New Super Mario Bros. Wii (Wii)
8- GTA: Episodes From Liberty City (X360)
9- Fifa 2010 (Multi.)
10- The Secret of Monkey Island: Special Edition (versión remasterizada) (X360/PC)

180, 181 y 182

Art. 182, p. e. E. F. C.

La fuga de Kimi.


Hugo de Lara López

Se rumorea que el excepcional Kimi Räikkönen, Campeón del Mundo de Fórmula 1 en 2007, está pensando en abandonar el Gran Circo para recalar en otras de sus pasiones: los rallies. Mal haría el finés si, al final, acaba por partir de los circuitos en los que a tantos ha fascinado, pues si bien es cierto que demostró que puede ser un decente corredor de rallies en su participación en el Rally de Finlandia, tengo mis dudas acerca de su posible aspiración a objetivos más grandes, a los cuales sí puede pretender al mando de un coche de Fórmula 1. Si Kimi comete el gravísimo error de abandonar el espectáculo de Ecclestone además de sentirme profundamente apenado, no tendría más remedio que dejar de lado este deporte.

La mayoría de los españoles se aficionaron a las carreras de estos bólidos siguiendo las primeras hazañas del ególatra de Fernando Alonso –el gran mago del volante que es capaz de ganar por sí solo y perder únicamente por el mal hacer de su equipo– pero, afortunadamente, no es este mi caso. Ni siquiera el vanagloriado Michael Schumacher, de quien dicen tanto, me llamó jamás la mínima atención.  Tal vez un poco el brasileño Ayrton Senna y el inglés Alain Prost, pero nada verdaderamente serio como para llegar a rememorar sus carreras.

Ante este panorama sabía que tarde o temprano iba a abandonar cualquier remota posibilidad de seguir  de cerca la Fórmula 1. Sin embargo, como ocurre a veces en la vida, un día cambió todo. Ocurrió hace algunos años cuando vi por primera vez una auténtica exhibición de manos de Kimi Räikkönen, que volaba sobre el asfalto a una velocidad endiablada, digna de quien tiene la cantidad exorbitante de vueltas rápidas que él halla en su haber. Enfundado en su “bala plateada” dio un espectáculo tan asombroso que me hizo aficionarme a la Fórmula 1 siempre y cuando él estuviera sobre la pista.

Lejos de lo que cabría pensar en mí, su carácter agrio con los periodistas no hizo sino acrecentar mi interés por él. Me fascinaba la idea de un corredor que se dedicara exclusivamente a pilotar, manteniendo a raya a los periodistas que le acosaban permanentemente con preguntas absurdas que buscaban principalmente alguna pseudo noticia con la que pudieran exprimir su particular sensacionalismo. De esta manera Kimi ha evitado, entre otras cosas, decir las sandeces que, por ejemplo, a Alonso le saltan de la boca cada vez que un periodista le presenta una cuestión mínimamente comprometida.

El problema principal de la “fuga” de Räikkönen podría ser la alta suma que exige a los equipos para satisfacer sus expectativas en la retribución. Ferrari le pagará diecisiete millones de euros si el próximo año no corre en la Fórmula 1; si por el contrario se decanta por continuar pilotando solo percibiría diez millones. Por ello Kimi ha exigido más de los cinco millones de euros que ofrecía McLaren para cubrir uno de sus monoplazas, ya que, en total, se embolsaría unos quince millones, una cifra inferior a la que Ferrari le ingresaría si se quedara, por ejemplo, en su casa viendo a sus antiguos compañeros por la televisión. McLaren no ha aceptado pagar más de lo ofrecido, refrendando la decisión con el fichaje de Button, el reciente campeón, para cerrar paso definitivamente a un probable regreso de Räikkönen a la escudería británica. La nueva adquisición de Mercedes-McLaren, Mercedes GP (antiguo Brawn GP), tampoco parece dispuesta a ofrecerle la cantidad que exige. Por su parte, el resto de equipos no parecen convencer a Kimi, que para permanecer en la Fórmula 1 no solo exige un sueldo francamente alto sino que, además, demanda un coche con el que pueda aspirar a competir por la victoria en las carreras en las que participe. Demasiadas exigencias, aun siendo Kimi Räikkönen el que las reclama.

Si la marcha se consuma dejará un vacío abismal en la Fórmula 1, actualmente escasa de hombres del perfil del apodado “Iceman”. Muy posiblemente Kimi sea, junto a Lewis Hamilton y  Fernando Alonso, el mejor piloto de la parrilla, y con diferencias notorias el más rápido con diferencia de todos. Sin él la Fórmula 1 perderá velocidad, se concentrará más en una mentalidad conservadora y meditada, menos natural, menos pura y, consecuentemente, menos espectacular.

Kimi Räikkönen es distinto a los demás corredores. Es uno de esos pilotos anti-academicistas que anhelan, por encima de todo, victorias que se fundamenten en el frenetismo y no en la estrategia. Esa clase de rebeldes que no responden a ningún pensamiento artificial ni a ningún preámbulo que les haga reducir la marcha cuando por su propia voluntad no lo harían. Ganadores que siempre, pase lo que pase, están ahí, marcando un ritmo diferente, inconfundible, auténtico. Con Räikkönen fuera de los circuitos del Gran Circo perderá el carácter que durante muchos años le ha caracterizado y le ha hecho especial; un carácter donde solo cabe el talento individual y no la táctica y el anti-naturalismo que la FIA propugna con cada una de sus intervenciones. La Fórmula 1, sin hombres como Kimi, continuará su declive hacia el desastre, quizá no en términos económicos pero sí de cara al espectador más exigente que ya empieza a impacientarse ante el dislate organizativo y la monotonía del campeonato. Tal vez el quisquilloso destino haga de este decepcionante futuro la última y definitiva lección que, para hacer justicia, se encargue de castigar a los sinvergüenzas que se han preocupado en convertir la Fórmula 1 en su coto de caza privado descuidando sus verdaderas necesidades.

Art. 181, p. e. E. F. C.

Ironías del destino más próximo.


Hugo de Lara López

Qué irónico, los jóvenes que proclaman su actitud revolucionaria sustentada en la reivindicación y la crítica sobreexcitadas que les hace tomar una postura agresiva ante la sociedad, la política y la tradición son los primeros en caer rendidos a los pies de cualquier partido político que diga ser de izquierda traicionando de esta manera a sus principios más íntimos. Sin ser conscientes de ello, en cuanto se afilian a uno de estas formaciones contradicen sus pensamientos utópicos haciendo imposible el retorno a la situación anterior, puesto que es un error tan contrapuesto a su ideología que no puede ser solventado de ninguna de las maneras

La traición viene dada por varios puntos. En primer lugar porque un partido de izquierda no se traduce por revolucionario; son términos que la juventud ha querido relacionar por considerar el progresismo izquierdista como el bálsamo revitalizador e incorruptible del mundo. Pero la realidad es que la revolución del pueblo no se puede llevar a cabo desde partidos políticos sino desde la propia identidad popular. Y esta no se identifica con la falsa democracia de la política sino con el sentir general de un pueblo que, en nuestra posición, está lejos de iniciar cualquier tipo de revolución. En segundo término porque la entrada en el mundo político a través de la afiliación les hace aceptar el sistema político preponderante, que no es más que el creado por la tradición, a la que odian con desmesura. En tercera instancia porque de esta manera le dan vigor a un sistema pútrido e inoperante respecto a las verdaderas necesidades sociales. Al unísono toman partido activamente de la sociedad que tanto critican, porque su relación es constante una vez se unen a un conjunto de estas características. Y en último lugar porque en el momento en el que un joven pasa a engrosar la lista de afiliados de un partido o se une a sus juventudes, pierde una parte importante de su capacidad crítica con la formación a la que se ha unido al tiempo que recrudece su actitud con la formación ideológicamente opuesta. De esta forma la ecuanimidad personal se resquebraja favoreciendo a los intereses circunstanciales de la política. En poco más de un movimiento la juventud reivindicativa, crítica y esencialmente pro-revolucionaria destroza su inestable corpus ideológico y se muestra al mundo como un colectivo de gran ímpetu pero escaso de ideas, compromiso y coherencia, lo cual no sería un grave problema si entre su elenco de recursos contara con la experiencia y su inmediato bagaje.

Los jóvenes que quieren luchar por un mundo diferente jamás deberían entrar en el juego político mientras crean en un futuro diferente. No han de ser escuderos de un partido ni pactar paces que mermen su poder crítico y reivindicativo; ellos mismos han de elevarse por encima de los ideales que imperan para forjar los suyos propios. Solo de esta manera aprenderán a contrarrestar la perspicacia de quienes se reparten y pugnan por cada uno de los pueblos, ciudades y comunidades de este país como si se tratara de un tablero de ajedrez con casillas de provechosa rentabilidad.

La reacción más productiva y gratificante para ellos sería, tal vez, la creación de asociaciones propias que desde fuera del contexto político impactaran con los cimientos del mismo. Pues, con sus correspondientes consecuencias, en nuestros tiempos el poder más temido es aquel que consigue aunar la fuerza del convencimiento popular, y este, en una época tan viciada como la nuestra, no se puede conseguir mediante la política, cuya pésima reputación es irreparable.

No cabe olvidar la futilidad práctica de las jóvenes generaciones que, en cuanto juegan la primera pelota en el estadio político, pasan a convertirse en reservas olvidados, en ceros a la izquierda, en espectadores sin voz ni voto que atienden, como nadie, al concierto de algunos, con el máximo deber de cumplir el costoso trabajo de atraer y movilizar a la juventud. Solo el tiempo, la suerte y las deserciones les harán ser alguien cuando la política haya conseguido envilecerles lo suficiente. Para llegar hasta ahí tendrán que atravesar un camino que negará sus principios, su esencia, lo que siempre han querido cumplir. Empero por humillante que sea, de esta manera podrán optar a un poder futuro, un poder deseado por la ambición humana, que a buen seguro se utilizará en contra de los cambios que había deseado en su juventud, malgastándolo en moldear lo menos posible, pues ahí reside el origen de su poder, en la quietud a la que se enfrenta la joven inquietud de forma equivocada. Únicamente desde fuera de la política se aprenden los valores de máxima utilidad para luchar por fines distintos, y se puede analizar, libremente, sin ataduras, y con más claridad, la composición inicua de todas y cada una de las formaciones.  

Mientras los jóvenes inquietos y los pro revolucionarios continúen alistándose en la infamia política perderán toda aquella capacidad creadora que puede ayudar a la evolución, pues no tendrán los recursos necesarios, ni la atención a ellos debida. En otras palabras: desperdiciarán su juventud en cubrirle las espaldas a quienes imperan sus partidos. Como dicen que alguna vez comentó mi odiado Napoleón Bonaparte: “Toda hora perdida en la juventud es una probabilidad de desgracia para el porvenir”. Si la nueva sangre continúa manchándose nada más brotar tendremos serios problemas para caminar hacia una sociedad más autocrítica y abierta. Porque por desgracia, nuestra política ni es autocrítica, ni es abierta; es un bucle de intereses que dicen llamarse de “izquierda” y de “derecha”, cuyos objetivos finales están lejos de los principios revolucionarios, incluso progresistas, que ansían los jóvenes de nuestros tiempos.

Art. 180, p. e. E. F. C.

De la “maldición de Shaq” al último anillo.


Hugo de Lara López

Parece que fue ayer cuando los Lakers optaron por Kobe Bryant en detrimento de Shaquille O’Neal ante la insostenible situación que generaron los egos de ambos jugadores. “Shaq” se marchaba de la franquicia angelina dejando atrás ocho años y un legado brillante coronado por los tres anillos consecutivos –y sus respectivos MVP’s de las Finales– que rubricó junto a Kobe Bryant. Como era de esperar no fue una salida pacífica, Shaquille se sintió traicionado por la decisión de los dirigentes de los Lakers, que cabalmente eligieron al más joven de los dos, y lanzó una afirmación –cuasi maldición– que ha perseguido a Kobe durante las últimas cuatro temporadas. Según O’Neal, Bryant no volvería a ganar un anillo sin él.

El fantasma de Shaquille merodeó durante cuatro temporadas alrededor del Staples Center de Los Ángeles. En la temporada 04-05 los angelinos no pisaron los playoffs y un año después, en el curso 05-06, Steve Nash comandó a los Suns hacia una impresionante remontada que eliminó a los Lakers en la primera ronda de los playoffs. Un año después, en la 06-07, serían de nuevo los Suns quienes protagonizarían la eliminación del equipo de Kobe. Harto de la falta de consistencia que suponía la principal debilidad del grupo, Bryant exigió ser traspasado si los dirigentes de la franquicia no reaccionaban para apuntalar el equipo como era necesario. A pesar de que la temporada 07-08 arrancó para los Lakers sin el gran hombre que esperaba el escolta estrella del equipo, en febrero se hizo oficial la llegada de Pau Gasol y con él se comenzaría a reconducir el rumbo del conjunto de Los Ángeles.

El buen curso de la situación a partir de entonces llevó a los Lakers a las Finales de la NBA para enfrentarse contra los Celtics sin la ayuda que se preveía de un Gasol desgastado que rindió durante los playoffs a un nivel paupérrimo, lejos de lo mostrado durante la temporada regular. Como era lógico los Celtics de Garnett dinamitaron a los de morado y dorado alzándose con el título. Kobe Bryant no se lo podía creer, había fracasado en su misión de conseguir el anillo otro año más cayendo precisamente frente a los Celtics, el equipo que lidera la lista de Campeones de la NBA un escalón por encima de los Lakers –aunque a pocos anillos– y que mantiene un histórico pulso con los angelinos.

Pero aquello no fue suficiente para desanimar a Kobe que un año después, gracias a un Pau Gasol que mostró una gran regularidad durante la temporada y los playoffs, se hizo con el anillo decisivo que hacía añicos la acerada aseveración de su ex compañero Shaquille O’Neal. Con ello Bryant igualó la cantidad de títulos que tenía, tiene y tendrá “Shaq” en su haber y al mismo tiempo demostró que no necesita al ahora jugador de los Cavs para llevar a cabo las gestas de antaño. O’Neal, con aparente buen grado, tuvo que agachar la cabeza para felicitar al campeón, que además se hizo con el merecido MVP de las Finales.

El cambio que ha experimentado el equipo entrenado por Phil Jackson en menos de cinco años es casi inenarrable. Los Lakers han pasado de ser el hazmerreír de la comunidad baloncestística nacional por desechar a O’Neal –que sólo consiguió un anillo más con los Heats– a convertirse en el equipo referencia fundamentalmente por su acierto en la decisión que tomó respecto a la continuidad Kobe Bryant. Una decisión firme y valiente que ha demostrado una vez más que los juicios arriesgados que someten a una valoración inmediata las consecuencias de un movimiento intrépido sin ceder reposo para que estas maduren y se presenten como son verdaderamente no tienen validez en el mundo del deporte. Porque, como por algunos es sabido, cuanto más importantes y profundas son las decisiones que se toman, más tardan en revelar sus auténticos efectos. El caso del que por entonces era el Gran MVP y su archienemigo Kobe Bryant es uno de los paradigmas de este razonamiento junto a tantos otros que abundan y referencian la historia del deporte.

Con “un poco” de paciencia incluso el fichaje de Andrew Bynum, el pívot de los Lakers, está comenzando a dar la razón con su buen juego en este primer tramo de la competición a quienes decidieron contratarle bajo unos jornales millonarios desproporcionados. Ante la oposición de una gran cantidad de seguidores –entre los que me incluyo– que le quería fuera del equipo este mismo verano para evitar la salida de Farmar, Andrew Bynum ha respondido con excelencia mostrando sus verdaderas capacidades. Si el “staff” hubiera tomado optado por prescindir de sus servicios el grupo no hubiera podido sobreponerse a los difíciles partidos de este comienzo de temporada que está lidiando a duras penas sin el lesionado Pau Gasol.

Al final dada las circunstancias tendré que empezar a creer un poco más en el refrán que dice y hace de la última risotada la más placentera, aunque a veces tengamos que ser pacientes para llegar a saborearla. ¿He dicho pacientes? Dejémoslo en MUY pacientes.